Páginas vistas la semana pasada

sábado, 25 de octubre de 2014

Muy lejos pero un mismo camino

Rompiendo todos los pronósticos de las encuestadoras y analistas volcados claramente en favor de los candidatos de los partidos tradicionales, el Frente Amplio barrió la cancha con las colas de paja de Lacalle y Bordaberry. Tanta basura difundida por El País y El Observador y otros medios, tu y radio incluidos, no pudieron con la palpable realidad de que los gobiernos del FA son hasta ahora los que mayor confianza y bienestar crean para sus ciudadanos. Las cifras no mienten 48% FA, 31 % PN y 13% PC son una clara demostracion de lo "conservador" que es pueblo uruguayo. Honor a todos los que con su esfuerzo y capacidad ayudaron al triunfo "por la positiva".


Dos países muy alejados geográficamente Suecia y Uruguay están prontos o casi prontos para iniciar un camino de reformas económicas y sociales con muchos puntos en común. En el país escandinavo un gobierno de minoría integrado por la socialdemocracia y los verdes, con el apoyo puntual del Partido de Izquierda, inicia su camino con propuestas a votarse en el parlamento. Si la mayoría de la oposición de centro-derecha y ultraderecha se une contra el primer presupuesto a presentarse próximamente en el parlamento, y que ya está definido, habrá probablemente nuevas elecciones. Pero son pocos los que creen en esta alternativa. Lo más probable es que la oposición trate de votar en contra de ciertos capítulos referidos por ejemplo, a la suba de ciertos impuestos, cómo no,  y a ciertas políticas sociales y de trabajo como los programas de creación de empleo para los jóvenes, y mayores aportes a la salud y educación.

En Uruguay el Frente Amplio se prepara también para un gobierno donde es probable que no consiga la mayoría absoluta, si las encuestas realizadas hasta un día antes de la veda, tienen razón y el FA no pasa del 43 por ciento de los votos. Claro que muchas veces se han equivocado. Pero partiendo de la base que no lograse esa mayoría absoluta el programa de diez puntos presentado a los electores es el objetivo del nuevo gobierno frenteamplista. Allí se proponen medidas que tienden a reforzar al sector público en temas de salud, educación, vivienda, infraestructura, seguridad, con énfasis de crear un sistema de cuidados para ancianos, niños y discapacitados que tendría un doble efecto, darle a estos grupos un bienestar que muchos no tienen, y crear empleo capacitando a miles de personas que no han encontrado un trabajo estable o recién se incorporan al mercado laboral. En materia de impuestos el campo deberá pagar el impuesto a la educación primaria del que estaba vergonzosamente exonerado, mientras que las personas con ingresos bajos verán reducido su aportación impositiva.

En Suecia también habrán impuestos más altos para los que ganan más y otros indirectos le darían la financiación necesaria para financiar esos dos sectores mencionados, salud y educación, que durante los ocho años con la alianza de centro-derecha en el gobierno fueron castigados por políticas privatizadoras  que a precio de ganga trasladaron hospitales, geriátricos y colegios a manos privadas para que luego de un  tiempo muchas de ellas fueran vendidas a precios que les reportaron ganancias extraordinarias a los vendedores sin que se les pusiera la cara colorada.O peor, por se sociedades anónimas las declararon en quiebra y se llevaron millones que deberían haberlos volcado en esos centros. En ese escenario de avaricia descontrolada aunque algo menos escandalosa que la que hoy vemos por ejemplo en España, por tener la derecha sueca un perfil más austero debido probablemente a su herencia cultural protestante, crece la esperanza de un camino hacia una mayor igualdad. En todo caso tanto en Uruguay como en Suecia el desafío está en presentarle batalla al neoliberalismo  donde las políticas y las leyes contemplen sí a toda la sociedad, y no a una élite cada vez más avariciosa y egoísta. Y así romper allí donde sea más necesario con un viejo paradigma: las leyes son sólo para que los pobres las cumplan.

miércoles, 15 de octubre de 2014

Cuando el enemigo de mi "amigo" es mi amigo

La política es el arte de lo posible, aunque no de resultado. Hace unos días tuvo lugar en Montevideo un mal llamado debate entre los partidos políticos que participan de las elecciones del 26 de octubre próximo. Lo organizó la Asociación Nacional de Broadscasters de Uruguay (ANDEBU), una cadena de medios de prensa radial en manos privadas. El famoso debate entre los dos partidos tradicionales, los llamados blancos y colorados, más la participación de un todavía muy verde partido ecologista, otro partido de centro llamado Partido Independiente ( en Uruguay aman llamarse independientes) y la Unidad Popular, una organización que dice embanderarse con los proyectos políticos de los '60, y definiéndose ideológicamente a la izquierda y muy lejos del Frente Amplio, a quien consideran como traidores a la causa.

Sin la participación del candidato frentamplista y con un atrio vacío para mostrar simbólicamente la ausencia de Tabaré Vázquez,  el coloquio entre los candidatos mostró una vez más que la intención era poner en la parrilla a la coalición frenteamplista. De propuestas propias y críticas entre ellos hubo poca cosa o nada, las baterías de los participantes tenían un solo objetivo. La ausencia del FA en el debate se debe a una decisión tomada hace un tiempo por su líder Tabaré Vázquez quien considera que los "debates" como lo quieren los otros partidos son una trampa donde pretenden "encepar" a la coalición de izquierda, utilizando verdades a medias y desinformación como lo vienen haciendo los medios de prensa afines a ellos. Han creado una corriente de opinión contraria a los avances del país argumentando que el gobierno del FA tuvo "viento de cola" por la coyuntura económica internacional, y no por mérito propio. O aún peor, han traicionado la pureza del proyecto de la revolución. Grandes titulares sin contenido, afirmaciones sin respaldo estadístico, entrevistas sin darle a la otra parte la oportunidad de argumentar y un constante chicaneo para crear inseguridad y rechazo entre los ciudadanos.

Pero esto no debería despertar tanta sorpresa, es la táctica de la derecha en todos lados, lo vimos en España donde Rajoy y compañía mintieron hasta el cansancio para después de llegados al gobierno hacer lo contrario de lo que habían propuesto. No obstante lo que llama más la atención es que tanto la radical Unidad Popular como también los verdes en vez de dirigir las críticas a las políticas neoliberales de blancos y colorados, eligieron como blanco al propio FA, desaprovechando el tiempo que les tocaba para presentar las soluciones que ellos creen son las más acertadas para el país. Se perdieron una oportunidad de oro porque los medios hasta ahora apenas les ofrecen espacio,  aunque eso está modificándose ya que puede ser una forma de sustraerle votos al FA. Paradójicamente pretenden ignorar las reformas por ejemplo en los campos de energía alternativa, reformas sociales en favor de los más desfavorecidos y resultados económicos donde Uruguay es o está entre los primeros países de América  Latina, así como en la investigación académica, desarrollo de software, producción agroalimentaria y muchas otras áreas que se han ido desarrollando en estos diez años de gobierno.

Pero un análisis más exhaustivo de dicha táctica confirmaría que al único que pueden sacarle votos es al FA por estar más cerca ideológicamente aunque no se lo reconozca. En el campo de la derecha estos partidos van a rastrillar cero, porque allí están los verdaderos rivales de esas políticas. Por último es un intento condenado al fracaso para convencer a los indecisos de que su voto no está perdido si votan por ellos a pesar que no reúnen mas del 1 por ciento de los votos, excepto el Partido Independiente de Pablo Mieres, que según las encuestas podría llegar a obtener por lo menos dos  diputados. Realmente la política tiene estos raros vericuetos donde tu verdadero enemigo se transforma en amigo porque  coyunturalmente es enemigo de tu "amigo". La impotencia de ganar espacio dentro de la opinión de los electores lanza a estas agrupaciones a tácticas suicidas porque desde hace décadas vienen siguiendo el sendero de la utopía  y estrellándose contra el muro de lo posible. Pero todos sabemos que es aburrido que los cambios ocurran lentamente cuando la revolución está a la vuelta de la esquina.


jueves, 9 de octubre de 2014

El precio de la fe

Tampoco falta la bandera argentina
Visitar el Vaticano el día de la audiencia del Papa Francisco los días miércoles es toda una experiencia de vivir de cerca la dimensión que tiene su mensaje a los devotos.
Personalmente no soy religioso pero me tocó compartir con mi familia la oportunidad de estar presente en esa ceremonia, que sin duda el Vaticano planifica a la perfección para que el nuevo Papa difunda su mensaje humanista, conciliador y tolerante. Aunque detrás de ese tono suave se esconda también un puño de hierro.

Pero lo que también me llamó la atención es la dimensión que a alcanzado la venta de chucherías con imágenes de Francisco, compitiendo con Messi y Ronaldo además de rosarios de toda clase y precio, cruces, manteles y delantales para nombrar algunos de esos productos que abarrotan los negocios, en la mayoría en manos de asiáticos provenientes de China. Con menos status la venta callejera está en manos de africanos provenientes de Senegal, Costa de Marfil y otros países del África occidental. También se agolpan los inmigrantes provenientes de Sri Lanka que llevan colgados de sus brazos pañuelos de seda o de imitación que pretenden vender, incluso regateando el precio ellos mismos. Allí están todos ellos, esperando que la gente abandone la plaza San Pedro, con una sonrisa y una persecución implacable.

Un baño de masas y de parientes
Nombro este fenómeno sin ánimo de crítica a los vendedores inmigrantes, hay que sobrevivir en una sociedad cada vez más xenofóbica y discriminatoria. Al mismo tiempo es paradójico porque los que visitan el Vaticano son decenas de miles de fieles que piensan en su comunión con Dios y su representante en la Tierra, y probablemente en la suerte de su alma. Hay que decir que también hay turistas curiosos, y en el constante ir y venir de esas muchedumbres muchos quedan atrapados en las redes de esos vendedores. Mientras los que tienen un comercio fijan sus precios sin necesidad de rebajarlos, y aún así venden mucho, los callejeros tienen que luchar denodadamente con sus potenciales clientes para vencer su resistencia. Pero como decíamos los que tienen tiendas alrededor del Vaticano aprovechan el entusiasmo del creyente y le venden hasta lo que no habían pensado comprar, porque siempre hay algo nuevo que aportarle al ritual de la fe. Y cuesta caro, pude comprobarlo con mis propios ojos, pero que importa si esos objetos  acercan al creyente más cerca de Dios? Por lo menos eso es lo que creen y no hay porqué dudarlo, como tampoco  hay que dudar que alos mercaderes no arriesgan que llegue Jesús y les destroce el negocio. Tampoco ha logrado destruir el del propio Vaticano, aunque Francisco parece estar decidido ha hacerlo a pesar de los riesgos.