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martes, 21 de febrero de 2017

DE REGRESO A CASA - Montevideo - Estocolmo


En el aeropuesto de Carrasco en Montevideo me despedí de mis primos que me acompañaron después de varias semanas de encuentros con familiares, amigos y visitas a distintos lugares. Un viaje muy estimulante donde todos me trataron soberanamente. Caminé entonces hacia la sala de espera después de pasar los controles. A la hora de subir a bordo me puse en la fila y a mi lado un señor mayor sonrió y saludó inclinando la cabeza. Respondí al saludo y le pregunté por un vino que estaba en exposición en una tienda a nuestro lado. 

Mire, la verdad que esa cepa Tannat no me cae bien. Así que no puedo opinar - me dijo mientras parecía buscar en sus recuerdos algún rastro de los vinos de la bodega que lo estaba ofertando. Subimos al avión, y por casualidad nos sentamos uno frente al otro, separados por el pasillo. A mi derecha un joven estaba acomodándose en el asiento al lado de la ventanilla. Las azafatas trabajaban duro tratando de cerrar los compartimentos del equipaje de mano, y la gente charlaba y bromeaba mientras otros trataban de abrirse paso por el estrecho pasillo. Superado este trance siempre un poco caótico en los aviones, partimos rumbo a Madrid.    

 - Alberto Bogliaccini, me dijo el hombre mayor y me extendió la mano. La estreché y comenzamos a hablar. Cuando le dije que viajaba a Estocolmo se interesó por Suecia y la situación en el país. Le hice un resumen de los problemas que allí son actuales, la llegada de decenas de miles de refugiados sirios entre otros y el "pare" decidido por el gobierno, la marginación en ciertos barrios, los problemas de integración y la ultraderecha que aprovecha cada incidente para añadir más leña al fuego que arde en los sectores más nacionalistas, xenófobos y racistas. Estaba interesado en la escuela, por una razón que más adelante descubriría.

Me contó de su larga carrera como arquitecto en varios países del mundo. Se mudó a España después de ganar junto con dos socios un concurso donde el diseño de una iglesia los llevó a un inesperado cambio de sus vidas. Marcharon junto a sus parejas a la península ibérica, cada uno con billete de avión y algo más. Corría el año 1961 y en España creían que los tres eran italianos por sus apellidos. Me contó que la fama los catapultó después de haber diseñado esa iglesia en Madrid. Desgraciadamente no recuerdo el nombre de la misma. Luego llegaron más contratos hasta que un error de calculo en un proyecto los golpeó muy fuerte y la buena racha se terminó por el momento. Habían propuesto un diseño muy lejos de lo que venían haciendo hasta ese momento, y el interesado rescindió el contrato. Después de este golpe viajaría a varios países de Europa y América para trabajar en distintos proyectos. 

Alberto nació en Paysandú en 1934, tiene nacionalidad uruguaya y española,  es Dr Arquitecto por la Universidad de Sevilla y tiene el titulo por la Universidad de la República. Ejerció como profesor en diferentes universidades y creó además algo que rompería los moldes de muchos juegos de entretenimiento: el MasterGoal. (mastergoal.com)
El juego, concebido a partir de su arraigado pacifismo, es el resultado del sueño de su juventud: juego de alta estrategia, colectivo y no destructivo. Un metegol para los chicos de las escuelas, liceos y para los mayores también. Tiene tres niveles y cuenta con un éxito internacional ya incontestable. Y entonces entendí su interés por la escuela sueca, quería promocionarlo en el país escandinavo. Quedamos en comunicarnos.

A mi derecha el joven miraba una película y una vez finalizada le pregunté si era sueco. El acento de su castellano sonaba como lo pronuncian los suecos a mis oídos, pero no era así.

 - Soy suizo, me dijo, y me llamo Lucio. Soy de la Suiza italiana.

Me contó también que era carpintero y que había trabajado en la construcción de una gran casa de madera en el campo de un estanciero. La misma había sido importada totalmente de Alemania. Ahora, después de haber trabajado un mes serruchando y martillando, se dirigía a tomar unas vacaciones junto a su novia en Tenerife. 

- Hablo cinco idiomas, al español lo aprendí charlando, me contó orgulloso de su talento. Y realmente que lo tenía, aunque me dijo que en el campo uruguayo no entendía nada cuando la gente le hablaba. "Especialmente una señora que hablaba hasta por los codos", dijo sonriendo. 

¿Quién me tocaría en el vuelo de Madrid a Estocolmo? Pues otro joven compatriota que venía de Montevideo. Comenzamos a charlar y me contó que trabajaba en la Dirección Nacional de Catastro de Suecia, analizando las fotografías satelitales de los campos de los productores para ajustar las superficies de sus terrenos, lo que se planta y las áreas cubiertas de bosque entre otras cosas. La Dirección General Impositiva saca un gran provecho de esas fotografías, me dijo sonriendo. Me contó que se llama Alejandro o algo así, el ruido de la cabina distorsionaba un poco la voz. En todo caso si entendí que su apellido era Pallas, y residía en Gävle. Su familia en cambio vivía en Uppsala. En el aeropuerto lo esperaba un taxi para llevarlo a la casa de su madre que cumplía años ese día. Con la falta de sueño que ambos sufríamos no parecía muy estimulante llegar a un cumpleaños antes que a la cama.

Si el viaje de ida fue charlando con mujeres, el de regreso se matizó con los pasajeros del género masculino. La ley de las compensaciones siempre está presente, aunque uno no lo crea.

lunes, 13 de febrero de 2017

DÍAS DE CINE EN PUNTA DEL ESTE


20* Festival Internacional de Cine de Punta del Este


El esperado festival internacional de cine en el exclusivo balneario uruguayo inició su vigésima edición este domingo con la película brasileña Elis, un drama sobre la intensa e inconstante vida emocional de la cantante brasileña Elis Regina (1945-1982). La película cuenta el arribo de Elis a sus 19 años a Río de Janeiro y el largo proceso, muchas veces doloroso, por llegar a la cumbre del éxito en ese mundo de artistas donde nadie puede permitirse el fracaso. Elis Regina Carvalho Costa, de una familia de origen humilde en Porto Alegre, luchó contra muchas dificultades en un medio dominado por hombres que podían ser un trampolín o una barrera para las ambiciones de una naciente estrella.

Vivió la época de la dictadura militar brasileña (1964-1985) cuyas consecuencias fueron nefastas para toda actividad política, y el mundo cultural también sufrió la censura y la reprensión. Tuvo amigos que fueron  encarcelados y torturados lo que dejó en ella un reprimido dolor y una callada protesta. De gira por París le preguntaron sobre lo que ocurría en Brasil y espontáneamente respondió que el país estaba gobernado por "gorilas". Estas declaraciones no cayeron en oídos sordos entre los militares que la vigilaron a su regreso, la interrogaron y la presionaron para que desmintiera públicamente que Brasil estaba gobernada por "gorilas". La amenazaron veladamente recordándole que tenía un hijo pequeño con lo que obtuvieron finalmente su consentimiento por miedo a las represalias, de cantar en la inauguración de las olimpíadas militares de Brasil. Pagó un precio muy alto por esa actuación porque en la oposición la consideraron una traidora, y la abuchearon en algunos de sus posteriores conciertos.

Su trágica muerte a los 36 años  se debió a una una crisis existencial después de haber fracasado en su última relación sentimental con el pianista Cesar Camargo Mariano y una tambaleante carrera artística. Una sobredosis de alcohol y drogas puso fin a una brillante trayectoria que tiene un enorme reconocimiento nacional e internacional, siendo considerada una de las más grandes artistas de su país. Fue de las iniciadoras de la corriente Música Popular Brasileña (MPB), que quería expresar a través de la música y la canción formas más expresivas y de altas resonancias, a diferencia de la coloquial bossa nova a la que sin embargo nunca abandonó del todo.
La actriz Andreia Horta hace una brillante y auténtica interpretación de Elis en un film dirigido por Hugo Prata que combina la historia personal de la cantante, celosa, movediza, paranoica, contradictoria pero fascinante, generosa,  auténtica,  y la música brasileña que busca proyectarse en la década en la que los Beatles comienzan a ser famosos.

 El festival se inició en el Club Cantegril con la ceremonia de apertura dedicada especialmente  al actor argentino Darío Grandinetti por su larga trayectoria artística, alrededor de  treinta películas, con interpretaciones junto a directores como Eliseo Subiela (El lado oscuro del corazón) y Pedro Almodóvar (Julieta), entre otras.

El sábado 18 tendrá lugar la Ceremonia de Clausura, la entrega de premios Mauricio Litman a la mejor película, mejor director, mejor actriz, mejor actor y Premio del Público. Catorce películas latinoamericanas de ficción compiten por estos premios. Se exhibirá como final de la ceremonia la película norteamericana Jackie del director chileno Pablo Larrain interpretada por Natalie Portman.

Luego la proyección de películas continuará hasta el miércoles 22 de febrero. Se exhibirán unas cuarenta películas de ficción y una serie de documentales y se ofrecerán también conferencias en la Sala Cantegril, Casa de la Cultura de Maldonado y en Cinema Café, además de complementarse con proyecciones itinerantes en Piriápolis, Pan de Azúcar, Aiguá y el museo regional Carolino.

En la programación dominan las películas argentinas (16) y complementan la muestra realizaciones brasileñas, españolas, portuguesas, francesas, peruanas,norteamericanas, uruguayas, etc,    y los homenajes al director polaco Andrzej Wajda ( Afterimage) y al sueco Ingmar  Bergman (Juventud divino tesoro).

lunes, 6 de febrero de 2017

La cobardia con rostro masculino

En esta primeras seis semanas de 2017 cinco mujeres han perdido la vida en manos de sus parejas o ex-parejas en Uruguay. La sexta pudo salvar la vida después de haber recibido tres balazos. Esta ola de crímenes o feminicidios como se los llama actualmente, confirma la tendencia de 2016, año en que fueron asesinadas 29 mujeres. Estos tipos que ejercen el poder sobre sus parejas hasta las últimas consecuencias y luego se pegan un tiro, o corren como conejos a la comisaría para entregarse, son el más patético ejemplo del machista cobarde que ante el desafío de la mujer de abandonarlo, no resisten la decisión de la pareja de que no hay futuro juntos, que la relación está terminada.

Amparados muchas veces en la complicidad de otros hombres buscan el momento propicio para cometer el asesinato. Otros aprovechan la ocasión para que todo parezca un homicidio. Con ello consiguen menos años de prisión por el crimen. Como el caso del preso que asesinó a su pareja en el baño de la cárcel o el policía que a pesar de que no tenía derecho de portar el arma de reglamento, nunca fue controlado si cumplía con la orden, y esa arma le sirvió para asesinar cobardemente a la mujer frente a sus dos hijos pequeños. Las denuncias de maltrato no hacen mella en estos individuos y las autoridades cuando intervienen a menudo llegan tarde.

 ¿Puede alguien imaginarse el grado de enfermedad, la clase de virus que corroe el cerebro de estos individuos que han perdido toda capacidad de empatía con sus ex-parejas, sus parejas y sus hijos? Nunca lo sabremos a pesar de los diagnósticos de sicólogos y siquiatras. Siempre estaremos atónitos frente al oscuro pozo de maldad repetida infinitamente, y que cada vez que ocurre nos llena de repudio, rabia y frustración ante tamaña cobardía.