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miércoles, 31 de agosto de 2016

Cuentos en la Nube LUCHA DE CLASES

LUCHA DE CLASES


Todavía era de tarde cuando Cecilia atravesó la calle solitaria castigada  por el viento y la nieve, y donde la noche muy pronto se adueñaría de las sombras. Iba pensando en el resultado de la última reunión del sindicato y el tema que más le interesaba, los derechos de la mujer y la igualdad salarial, donde a pesar de la retórica y las palabras bonitas de sus compañeros, poca cosa había cambiado. Y de esto hacia décadas. Entró en un bar y pidió una copa de vino tinto de la Rioja,  y abrió su libreta de apuntes. La repasó cuidadosamente y se dio cuenta que de una forma velada los otros miembros de la dirección local del sindicato evitaban el tema mocionando sobre otros asuntos. Ya se vería como lo habían relegado en el protocolo de la reunión. Estaba acostumbrada a esas maniobras que parecían justificadas a los ojos de los demás. O sea, sobre su propuesta de discusión, poco o nada, pensó convencida del mal trago que la esperaba.

Se aflojó el cinturón del abrigo negro que le estaba causando ya mucho calor y lo colgó en el respaldo de la silla. Miró a su alrededor y vio que Víctor se acercaba a su mesa. Él también había participado de la reunión, y entre el grupo de hombres que integraban la mesa de la dirección local del sindicato, era con el que podía discutir sin prejuicios los temas de la igualdad salarial entre lo géneros.

- Hola Cecilia -saludó Víctor a su compañera. - Pensé que estarías aquí antes de irte a casa.

- Hola. Sí vine a poner orden a las ideas después de esta reunión tan poco fructífera.

- ¿Que fue lo que más te molestó? -preguntó Victor, sondeando el estado de ánimo de su compañera mientras se quitaba la chaqueta de cuero y la gorra vasca con la que acostumbraba a cubrir su cabeza.

- Deberías saberlo tan bien como yo - respondió con voz tensa Cecilia. - La indiferencia hacia el tema de la mujer en nuestro lugar de trabajo me causa una terrible decepción. Y a nivel nacional no es distinto. En estas reuniones siempre hay una mayoría de hombres que echan para atrás  mis planteos. 

- No deberías ser tan dura. Es difícil para estos veteranos, que todavía son mayoría, pensar en cambiar las reglas de juego a favor de las mujeres

- ¿Pero como es posible que no vean la injusticia en la diferencia de salarios entre hombres y mujeres? ¿Acaso no hacemos el mismo trabajo? ¿No se llenan la boca con el igualitarismo y la explotación injusta del obrero? - dijo Cecilia convencida que ese argumento debía ser decisivo para que se comprendieran que sin mujeres los hospitales, las escuelas, las fábricas y otros muchos servicios más elementales donde trabajaba una buena parte de la mano de obra femenina, se paralizaría.

Víctor se rascó la mejilla derecha y bebió un sorbo de su whisky. Se aflojó la corbata de color rojo y suspiró disimuladamente.  Sabía que Cecilia tenía razón, pero él había adoptado una posición neutral a la hora de discutir los temas salariales y las diferencias en las condiciones de trabajo entre hombres y mujeres. Sabía que los patrones presionaban a la dirección sindical para que obviaran el tema del salario igualitario, aunque resultara escandaloso a la vista de los resultados y las protestas. La prensa publicaba cifras sobre esas diferencias que en algunos sectores de la economía eran verdaderamente incuestionables. La espada de Damocles que tenían los sindicatos era la amenaza de la patronal de retirarse de la mesa de negociaciones. O en el peor de los casos, el cierre de las fuentes de trabajo.Y el gobierno temeroso del fantasma de la inflación, siempre amenazando en el horizonte, presionaba a su vez a los patrones y sindicatos. Nada de aumentos salariales descontrolados, era la advertencia que bajaba desde el palacio de gobierno.

- Reconozco la injusticia que viene de muy lejos -dijo Víctor. Pero estas cosas no se cambian de un día para el otro. Como miembro del partido de gobierno tengo que atender las razones políticas que frenan esos reclamos. La dirección del sindicato quiere que suavices el mensaje. De lo contrario la organización puede dividirse.
 - Sé que te debates entre una posición de apoyo a mis argumentos y a las razones que tiene el sindicato y el partido para seguir frenando nuestro reclamo - le dijo Cecilia. - Y tal vez seas sincero. Pero no te olvides que las mujeres somos las tres cuartas partes del personal de la empresa. Tenemos la fuerza potencial para causar un buen sacudón, pero todos especulan que somos débiles a la hora de de unirnos y enfrentarnos con la patronal, que todavía no somos un puño cerrado como los hombres cuando se organizan y luchan. Sin embargo te digo que voy a hacer todo lo posible para revertir esa situación. ¡Y al carajo con bajar el tono! - dijo con un grito contenido Cecilia con un mesiánico  brillo en los ojos.
 - Estoy convencido de que lo harás, pero será como luchar contra los molinos de viento. Los sindicatos, y el nuestro en particular, son menos fuertes de lo que parecen, - afirmó Víctor desesperanzado. - Y solo con una revuelta femenina no alcanza. 
 - Pues ya veremos-. Adiós. Te veo mañana en el trabajo - se despidió Cecilia furiosa mientras se ponía su abrigo negro de grueso paño y sacaba de uno de los bolsillos un gorro de piel que le cubría la cabeza y buena parte de la cara.

Afuera persistía el mal tiempo, eran las cuatro de la tarde y ya era de noche cerrada en el mes de diciembre. Sin embargo la comuna había iluminado las calles principales con luces de muchos colores en espera de la Navidad. La gente encorvada por el frío pasaba apresurada con paquetes debajo del brazo envueltos en papeles brillantes con cintas rojas, amarillas y verdes. Ella todavía no había tenido tiempo para las compras navideñas, pensó sintiéndose  culpable.

Con pasos lentos Cecilia enderezó hacia su casa, pero no podía dejar de pensar en aquél tiempo cuando llegó como refugiada al país escandinavo donde tanto se hablaba de la justicia social, la libertad y la igualdad entre los ciudadanos sin importar el color, el género o sus convicciones políticas o religiosas. Veinte años después, luego de pasar por las distintas instancias por la que atravesaban la mayoría de los refugiados, es decir aprendizaje del idioma, estudios más avanzados para capacitarse en un oficio o profesión, en su caso ingeniera  electrónica, Cecilia comenzó a trabajar en una empresa perteneciente a un consorcio internacional sueco. Allí fue dándose cuenta de las diferencias que existían entre mujeres y hombres. Estos ocupaban generalmente los puestos más altos en la jerarquía de la empresa, y apenas alguna mujer lograba ocupar un puesto de mando.

 - Es un orden estructural que es muy difícil de romper, alentado además por la patronal - le había dicho Irene, la representante de las trabajadoras de la sección donde Cecilia se incorporó  por primera vez.
 - Estadísticamente según la patronal las mujeres hacemos uso de más días libres que los hombres por enfermedad, por el cuidado de nuestros hijos cuando enferman, el estrés, los embarazos y las licencias por maternidad. Todo eso nos mantiene mucho tiempo alejadas del trabajo. Esto lo aprovecha la patronal en nuestra contra para no subir los sueldos.  

- ¿Pero no hay buenos argumentos en contra de esa forma de ver las cosas?  ¿Es que acaso el cuidado de nuestros hijos no es también una inversión para el futuro? Más días por enfermedad, acaso cuando trabajamos no producimos tanto o más que los hombres? A que no hay estadísticas sobre esto ¿No sería posible mejorar la situación de la mujer a través de mayores impuestos a los sectores que apenas los pagan?

- Subir los impuestos es pecado, hablando en términos bíblicos. Actualmente es así, perderían votos ¿y a qué político le gusta perder el poder por una decisión de este tipo? ¿A favor de nosotras las mujeres? Pues todavía no se produjo ese milagro - le comentó Irene, a la que solo le faltaban seis meses para jubilarse.

Los años fueron transcurriendo y en cada negociación salarial Cecilia veía que se repetían las mismas pautas en la negociación. Las mujeres nunca llegaban a alcanzar el nivel salarial de los hombres a pesar que eran la base misma de toda la labor en la producción. Por eso decidió comprometerse y militar sindicalmente para tratar de influir en las decisiones del sindicato. Hacía ya doce años de su compromiso. Pero resumiendo todo lo que había vivido a lo largo de esos años, las cosas poco habían cambiado a pesar de su perseverancia.

Cecilia llegó al fin a la parada del bus, y allí esperó hasta que el bus 4 que la llevaba a su casa arribó, y junto a otros pasajeros se apresuró a entrar en el vehículo cuya atmósfera atemperada  los recibió con una caricia. Se bajó en la parada de su barrio, un complejo habitacional de los años 60, y caminó los cien metros que la separaban de su hogar. Allí encontró a Leandro, su marido, mirando la TV y a sus dos hijos, Alejandra y Mariano, jugando y correteando por los pasillos del apartamento.

- Hola cariño - la saludó Leandro - Los chicos no han comido nada desde que llegaron de la escuela. Y ahora dicen que tienen hambre. Compré unas salchichas y hamburguesas que están en la heladera. Cuando quieras podés hacer de comer y cenamos, amor… Yo también tengo hambre.


miércoles, 24 de agosto de 2016

Por las tierras del Cid Campeador



Durante la llamada Reconquista de los territorios ibéricos  ocupados por los árabes, realizada los distintos reyes cristianos, allá por el siglo XII en adelante, uno de sus destacados héroes de leyenda fue el llamado Cid Campeador, un soldado cuya espada, La Tizona y la Colada, y su caballo Babieca, han dado origen a aquella epopeya de cien batallas con la ocupación de Valencia y sus regiones aledañas a expensas de los reyes moros. Aunque El Cid, dicho sea de paso, sirvió tanto a moros y cristianos por una  buena "soldada", para finalmente largarse por cuenta propia y fundar su propia base política militar en la propia Valencia, la capital del Levante.

El desenlace final fue una época de caos y crueldad, de expulsión de moros y judíos de esos territorios conquistados en su última etapa por los reyes Isabel y Fernando, y reconocida muy tarde y a regañadientes por la sociedad española. De aquella época  solo quedan pueblos y ciudades con nombres árabes adaptados al castellano, siendo la emblemática Alhambra, una de ellas. Hoy España se encuentra también en una época de caos político donde la incertidumbre planea sobre la meseta castellana, las costas catalanas y vascas, las rías gallegas  y el resto del territorio todavía unido por una bandera, pero dividido en el corazón de cada pueblo que desea una identidad propia y su independencia política. En otras palabras, lo que fue unido por la espada hace siglos hoy arriesga a romperse por las filosas iniciativas nacionalistas catalanas en abierto desafío al gobierno español, y todavía latentes en las vascongadas que probablemente espera su oportunidad después del desenlace final de la pulsada entre Madrid y Barcelona.

A este conflicto se agrega el fracaso de formar gobierno por parte de los socialistas liderados por Pedro Sánchez  luego de las elecciones del 20 de diciembre 2015, y ahora, después de las segundas elecciones del 26 de junio pasado,  el intento de Mariano Rajoy del Partido Popular, cuyo final todavía es incierto y que debe resolverse en los próximos días el la sesión de investidura, en caso que el PP cuente finalmente con el apoyo de Ciudadanos y la abstención de los socialistas en el parlamento. De lo contrario por tercera vez nuevas elecciones. Nadie ignora que el PP ha sido castigado por la enorme montaña de corrupción que han destapado la prensa, al policía, y la justicia que ha imputado y procesado a más de un centenar de políticos nacionales, regionales y locales. La oportunidad de formar un gobierno alternativo la tuvo el centro izquierda cuando el Partido Socialista y Ciudadanos elaboraron un programa moderado para gobernar el país y terminar con el predomino del PP. Para eso necesitaban el apoyo de partido cometa, Podemos, que se mantuvo reticente a ese acuerdo, ya que decían querer impulsar políticas más radicales para borrar el nefasto período pepista. Así fracasó el intento de Pedro Sánchez de torcerle la muñeca a Mariano Rajoy, pero la soberbia,  rayando conla arrogancia del líder de Podemos, Pablo Iglesias, dieron por tierra con esa alternativa.

Ahora, después de las segundas elecciones donde las expectativas de Podemos de superar en número de votos a los socialistas se derrumbara, tanto este partido como su aliado Izquierda Unida conminan a Pedro Sánchez a buscar por segunda vez una alianza para su investidura y formar un gobierno de amplio apoyo ciudadano y partidario, y así enviar al PP a una oposición bastante solitaria y en clara minoría. Hasta ahora Sánchez, seguramente quemado después de su fracaso, no mueve ficha y dice esperar que Rajoy intente ser investido y afirmando que votará NO a ese intento por lo que el PP fracasaría siempre y cuando no haya un buen número de socialistas que se rebelen contra su líder y se abstengan para darle la investidura como jefe de gobierno al líder del PP, aconsejados entre otros por Felipe González, ex presidente de gobierno y líder del PSOE. Ante la posibilidad de terceras elecciones, astutamente determinadas para el día de Navidad por el gobierno interino de Rajoy, para meterle más presión a los socialistas, queda la expectativa de si se están realizando negociaciones muy, pero muy secretas por parte del PSOE, Podemos e Izquierda Unida para presentar su propia alternativa si fracasa Rajoy, y evitar así esos terceros comicios en Navidad. En política todo es posible, la cuestión es si esa alternativa fuera realidad que posición tomaría Ciudadanos. Se abstendría? Se sumaría?

España necesita hoy políticos que puedan atar una alianza de partidos que acaben con la cultura de la corrupción, la impunidad de algunos encumbrados políticos, y las profundas injusticias sociales que la derecha se ha permitido imponer con su mayoría absoluta en el parlamento. El trabajo precario, el desahucio de miles de personas de sus casas, la vergonzosa política de exoneración de impuestos para proteger a los ricos que escondieron sus millones en bancos suizos u otros paraísos fiscales, son algunos de los resultados del gobierno del PP. Tendrán los españoles esa oportunidad de ver desbloqueada la investidura de un gobierno alternativo, o los intereses políticos e ideológicos impedirán esa oportunidad para hundir al país  más en el caos? Será necesario un nuevo Cid Campeador? El líder de Ciudadanos Albert Rivera parece cumplir con ese requisito, ayer con el PSOE, hoy con el PP. Y quien te dice que mañana de otro giro de 180 grados para no perder el tren de la nueva reconquista.

martes, 16 de agosto de 2016

Turquía y la pedofilia legal

No pocos han sido sorprendidos por la decisión del Tribunal Constitucional de Turquía de legalizar los casamientos con niñas a partir de los doce años, que hasta el momento tienen el límite a partir de los quince. Es decir que ahora cualquier individuo podrá casarse legalmente con una niña de aquélla edad a partir del próximo año si la norma se implementa como lo establece el tribunal. Solo espera la decisión final del gobierno y el parlamento que lo convertiría en ley. Lo que el tribunal realmente intenta hacer es tratar de legalizar lo que ocurre a menudo en Turquía, es decir legalizar los casamientos ilegales entre niñas y adultos criticados por las organizaciones feministas y de DDHH.

No acabamos de sorprendernos por los sucesos ocurridos en el país asiático con el intento de golpe de estado y las purgas posteriores que está realizando el gobierno de Erdogan entre militares, profesores, maestros, jueces, periodistas y otros muchos miles de personas más, definidas como opositoras y muchas veces sin razón, adherentes a Gulem, el líder político en el exilio y a quien se culpa del intento golpista. A esto se agrega además la amenaza de restablecer la pena de muerte en el país asiático.

La UE, y en especial Suecia y su ministra de RREE Margot Wallström, han reaccionado críticamente con la medida de permitir que las niñas sean obligadas a contraer matrimonio apenas cumplan los doce años. Lo cual ha creado un conflicto diplomático entre ambos países.
Uno no puede dejar de preguntarse cómo pueden esos hombres que integran el tribunal, y una buena parte del colectivo masculino de ese país, aceptar este abuso ante la indefensión de la mujer, en este caso las niñas, expuestas a violaciones, abusos sexuales y total sometimiento a hombres a los que en muchos casos ni siquiera conocen. ¿Qué oportunidad tendrán esas niñas de poder seguir cursando la escuela cuando la obligarán a cumplir con las tareas del hogar como lo establece la cultura del país? ¿Cómo pueden aceptar los padres de esas niñas entregar en casamiento a sus hijas por ninguna otra cosa que conveniencia económica o de otro tipo, recordemos el Honor de la familia, motivos que están lejos seguramente de lo que siente y comprende la niña?

Muchas organizaciones internacionales de DDHH como Save the Children, y en la propia Turquía organizaciones feministas, reaccionaron señalando que la medida viola la Convencion de Derechos de la Infancia de la ONU y se oponen a semejante desvarío de la Corte Constitucional turca. Estos grupos se preparan para dar la lucha contra la nueva norma, dando muestras de que por lo menos una parte de la sociedad turca se opone a la aberración de condenar a esas niñas a un sometimiento físico y mental, porque nadie se imagina que sean mayoritariamente los varones de doce años los obligados a casarse, en una sociedad que marcha hacia el oscurantismo del fascismo a la musulmana. Ojalá me equivoque, pero no me cabe la menor duda de quien ganará esta pelea para vergüenza de la humanidad, que parece estar cada vez más lejos de aquél mundo que nos imaginábamos en nuestra juventud en las décadas de los 60-70, es decir paz, justicia social, libertad, e igualdad entre el hombre y la mujer. Sin embargo es un sueño que sigue vivo en las nuevas generaciones que luchan por esos principios, aunque el futuro parezca más  oscuro que antes.

miércoles, 10 de agosto de 2016

El Honor - tradiciones que matan

Recientemente el periódico sueco  Göteborg Posten publicó un estudio de cómo en las redes sociales grupos de jóvenes radicados en este país, y cuyas familias provienen de países musulmanes, justificaban el asesinato de mujeres que habían destruido el honor de sus familias rompiendo las tradiciones que estas familias dicen respetar, predicar y ejecutar. Las mismas tradiciones culturales han sobrevivido también en muchos países europeos donde la fe cristiana, preferentemente católica, ha sido la predominante, pero con la diferencia de que una mujer o joven amenazada tiene, por lo menos hipotéticamente, la protección de las autoridades o la posibilidad de recibir apoyo en organizaciones feministas, en otros miembros de la familia, amigos, cambio de ambiente,etc. Algo que no tiene la mujer musulmana, a quien el estigma de haber ofendido el honor de la familia la lleva al aislamiento, el acoso de toda la comunidad y en el peor de los casos, a la muerte.

En Suecia ocurrieron dos casos muy publicitados en los medios en su momento, dos chicas  que se rebelaron contra esas tradiciones y quisieron elegir su propio camino en cuanto decidir con quien querían formar pareja. Tanto Fadime como Pela pagaron con sus vidas ese desafío, y fueron asesinadas por sus familiares. También ocurrieron algunos hechos que nunca fueron aclarados por la policía, y donde el balcón había servido como instrumento para terminar con la vida de otras jóvenes, es decir que aparentemente se habían suicidado, tirándose desde el balcón, pero quedaba la duda si no habían sido lanzadas desde ese lugar por los propios familiares al no haber surgido en la investigación policial señales de que esas chicas tenían intenciones de atentar contra sus vidas.

Las tradiciones patriarcales se resisten a desaparecer porque los hombres estamos acostumbrados a decidir para mantener el poder y el honor propio frente a otros hombres que a la menor duda, caracterizan al padre permisivo como débil, fracasado y socialmente repudiado por los otros clanes familiares que siempre ven como una amenaza que una joven quiera decidir por cuenta propia su propio destino.  Las madres de esas chicas, sometidas y sin posibilidad alguna de ir contra la opinión de su pareja,  terminan abrazando la herramienta de la opresión para no ir en contra del patriarca.
Las expresiones vertidas por muchachos  musulmanes, embebidos en esas tradiciones por sus propias familia, provenientes de principios que perduran en el tiempo y que pertenecen a sociedades arcaicas, representan el mayor peligro para las jóvenes que quieren rebelarse. Las controlan, las vigilan, les impiden salir y verse con amigas o amigos que no hayan sido elegidos por los padres. Si bien en los países europeos en general, la mujer es respetada, aunque probablemente a regañadientes por  muchos hombres de su entorno familiar y social, el estigma de la deshonra también planea sobre sus cabezas. Y la violencia machista cobra muchas vidas en estas sociedades. Pero aquí pueden organizarse, protegerse e impulsar leyes igualitarias. Esa lucha puede ser muy larga y costosa, pero al final la razón termina prevaleciendo frente a la estupidez del honor.