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sábado, 26 de febrero de 2011

Uruguay, un país de contrastes

Playa de Valizas
Regresar a la tierra natal después de algunos años de ausencia es siempre un acontecimiento lleno de emociones. Fuera de una fugaz visita en 2008 por temas de trabajo no regresaba a Uruguay desde 2005. Encontrarse con familiares y amigos calienta el corazón cuando se comparten afectos, anécdotas y una perspectiva distinta de cómo la gente vive los problemas de la sociedad más allá de lo que los medios de prensa describen o analizan. Siempre existen puntos de vista diversos para apreciar la realidad, lo cual es una ventaja porque para quien viene de afuera le ayuda a ver con más amplitud cómo afectan a cada uno las decisiones personales propias, las del vecino o las que toman las autoridades, ya sea el gobierno o el municipio. Sin embargo, más allá de estas historias indivividuales está la realidad que vive el país, inmerso en un boom económico que ha llevado al desempleo a niveles históricos, es decir alrededor del 5 por ciento según cifras oficiales. El crecimiento de la economía es de los más dinámicos de la región y la afluencia de capital extranjero en inversiones productivas es alentador, ya que diversifica el abanico de emprendimientos ya sea para la exportación o para el propio consumo interno. Un buena mayoría de esos sectores demanda hoy una fuerza de trabajo que no está en el país. La construcción por ejemplo, está alentando a los que alguna vez se fueron a España a trabajar en ese sector a que regresen para suplir así la falta de obreros y especialistas que retrasan la realización de los proyectos.

Como en la mayoría de los casos esas cifras positivas en el empleo, las exportaciones y los índicies de producción de servicios como el turismo o los industriales como el de la pulpa de papel o los software, fuera de los tradicionales como la carne, los lácteos o los cereales, no ocultan que la sociedad uruguaya todavía mantiene una marcada diferencia entre los sectores que tienen en sus manos los recursos económicos y los que viven de sus salarios. Pero los que están aún peor ya que no gozan de ningún tipo de ingreso o derechos que estén dentro del sistema, son los habitantes de esos bolsones de miseria que se ganan la vida recogiendo basura, mendigando o haciendo "changas" esporádicas, y habitando en frágiles y miserables ranchos o casuchas que al menor soplo violento del pampero, pierden la mitad de las chapas o cartones que sirven de techo o de pared. Proponer soluciones concretas para mejorar las condiciones materiales y educativas de esa población que vive en la miseria es sin dudas uno de los desafíos más grandes que tiene delante suyo el gobierno de centro-izquierda del Frente Amplio.

Los contrastes de esta sociedad no pueden dejar de apreciarse cuando recorriendo el Este del país se puede ver cómo Punta del Este crece en altura y extensión, con el hormigón y el asfalto como protagonistas, con precios del primer mundo por metro cuadrado, mientras en otros puntos de la costa uruguaya las viviendas precarias son las que dominan, relatando de esta forma al forastero cuáles son las oportunidades que un turista tiene para disfrutar de los kilómetros y kilómetros de playa, sol y mar que ofrece este país. O bien un modesto rancho con apenas alguna comodidad en Valizas -y que puede llegar a costar 90 dólares por día, o por el mismo precio una habitación de hotel con los servicios que todo alojamiento de ese tipo ofrece. El gusto del consumidor es bien variado en este sentido y lo comprobamos cuando vemos un todo- terreno último modelo estacionado frente a un torcido rancho de madera y techo de paja. De vecino un pescador que se ha enterado de los últimos avances de la tecnología gracias a que la escuela del lugar ha instalado un sistema wifi para los alumnos que cuentan con una computadora cada uno, incluso sus dos hijos- y que despierta la esperanza de que las nuevas generaciones puedan educarse mejor y no abandonen la enseñanza ya en los primeros años de su escolaridad. Porque esa hemorragia de abandono escolar es algo que los dos gobiernos del Frente Amplio no han podido tapar. La generación NiNi (ni estudia ni trabaja) afecta de una forma muy particular a la sociedad uruguaya. Adolescentes armados protagonizan cada día hechos delictivos que los medios se encargan de pintar de todos los colores. Y los altos índices de accidentes mortales en calles y carreteras ponen las estadísticas al rojo vivo. Febrero se despide con los últimos suspiros del carnaval que ya pasó y las vacaciones escolares también llegan a su fin. Un poco más bronceados los chicos vuelven a la escuela, y queda la esperanza para quienes amamos esta tierra, que en este año escolar que se inicia se queden más niños sentados en sus pupitres -y menos en la calle empuñando un arma para asaltar al bolichero de la esquina.

sábado, 12 de febrero de 2011

Adiós Hosni

No resistió la pulseada hasta septiembre. Al final hizo las maletas y puso rumbo al balneario Sharm el Sheij, donde tiene una mansión veraniega a orillas del Mar Rojo. Si permanece allí o ya viajó con otro destino, lo sabremos en las próximas horas. En todo caso la era Mubarak ha pasado a la historia, como otras tantas dictaduras que finalmente se desmoronaron como esos castillos de arena que las olas destruyen de un solo golpe. Ahora está la expectativa si los militares cumplen con lo que prometen o es más de los mismo, esta vez con uniforme.
No hay que olvidar que la importancia de Egipto en su entorno geopolítico se ha volcado a respaldar los intereses que EEUU, la UE e Israel mantienen en la región desde hace ya años, aún a costa del aislamiento del pueblo palestino en la franja e Gaza. Y los militares eran la garantía de ese posicionamiento de Egipto en Medio Oriente. Los palestinos, entre otros pueblos, festejan el alejamiento de Mubarak, pero con la llegada de los militares al poder es difícil predecir si la frontera entre Gaza y Egipto se abrirá otra vez y el aprovisionamiento de la franja comenzará a normalizarse, evitando el transporte por los túneles construidos entre ambas fronteras y que Israel bombardea regularmente.

Mientras la gente festeja en la plaza de la Liberación una febril actividad diplomática tiene lugar a puertas cerradas y a espaldas de la gente. Esa es la forma como se cocina el futuro de Egipto después de esta llamada "revolución". Derrocar a un dictador sin que las mismas estructuras que lo sostenían desaparezcan en realidad es un cambio de escenario pero los pilares del mismo están intactos. Los cambios en la constitución y las garantías de realizar elecciones libres serán la primera muestra de que el proceso continúa en la dirección deseada.

De todas formas hay signos positivos que pueden realmente llevar a los egipcios a crear una sociedad pluralista y democrática. Todo dependerá de lo rápido que se adapten a la nueva realidad las organizaciones que condujeron la masiva movilización del pueblo,  para luego sentarse a negociar el traspaso del poder a la sociedad civil. Si las promesas se cumplen por parte de los militares, Egipto puede comenzar a recorrer un camino que lo lleve a transitar hacia una sociedad con los atributos y cualidades que hoy están en la memoria colectiva de la gente. De lo contrario será como el mito de Sísifo, el pueblo otra vez arrastrará la roca hasta la plaza de la Liberación, y quién dice, a lo mejor con ella aplastará definitivamente los últimos restos de la opresión y del antiguo régimen.

martes, 1 de febrero de 2011

La primavera egipcia


Han pasado unos pocos días desde que escribí unos párrafos sobre la crisis en Egipto (ver más abajo). En esos momentos los manifestantes todavía protestaban pacíficamente y la policía había desaparecido de la escena. Los militares vigilaban los edificios públicos y Hosni Mubarak anunciaba su retiro definitivo en septiembre. Pero a partir de allí continuó la protesta entre los que piden,ocupando todavía la plaza de la Liberación (Tahrir) la renuncia inmediata de Mubarak.
Entonces se desató una ofensiva brutal de los sectores que apoyan al presidente egipcio, donde se mezclan al parecer policías vestidos de civil y civiles, todos leales a Mubarak.
No sólo los ocupantes de la plaza están siendo víctimas de unos brutales ataques, sino también los periodistas, nacionales y extranjeros, han sido víctimas de esa violencia. Uno de ellos ha sido el periodista de la televisión sueca, Bert Sundström, quien fue víctima de un intento de homicidio que lo ha dejado gravemente herido. Lo acuchillaron por la espalda y lo golpearon en la cabeza de una forma cobarde como lo hacen las pandillas y patotas que responden al presidente con todos aquéllos que se resisten. Y los militares emplazados en el lugar hacen la vista gorda dejando la tarea sucia a esos grupos que nos recuerdan a las mafias de otros muchos lugares en el mundo, donde los que piden justicia son atropellados, arrestados y en el peor de los casos asesinados.
Con Bert Sundström coincidimos en una misión de Reporteros sin Fronteras , donde fuimos a hacer un relevamiento de la situación de los colegas colombianos amenazados por la violencia política que dejaba cada año decenas de muertos entre ellos. Bert ha sido un valiente reportero que ha cubierto decenas de conflictos en el mundo.  Siempre bien informado y con la sensibilidad para identificar las causas de la injusticias y conflictos, nos ha entregado buenos reportajes sobre la miseria y grandeza humanas.
Deseamos desde este lugar que nuestro colega Bert se recupere rápido y pueda volver otra vez a estar frente a la cámara para contarnos sobre la vida y la muerte, la desgracia y la felicidad.



En enero de 1968 ocurrió un fenómeno que recibió el nombre de la primavera de Praga, una movilización por los derechos civiles y democráticos en la antigua Checoeslovaquia que terminó trágicamente con la invasión de la ex- Unión Soviética y el fin en ese momento de los primeros intentos de romper con la hegemonía del Kremlin.
Ahora el pueblo egipcio, antes lo había hecho el tunecino, se ha levantado y reclaman reformas democráticas, económicas y políticas y el fin de la impunidad después de sufrir durante treinta años la dictadura del presidente Hosni Mubarack. Y esta primavera democrática recorre inesperadamente como un fantasma el norte de Africa y países de Medio Oriente amenazando a los dictadores y reyes de turno que empiezan  a poner las barbas en remojo. Y preocupa a los gobiernos de EEUU, Israel, UE y muchos más que ven peligrar el control que tenían sobre estos países en su afán de frenar el radicalismo islamista.


El status quo en estos países ha sido lo preferido por los gobiernos de occidente donde bastaba que los regímenes de turno combatieran el integrismo islámico y el flujo de inmigrantes ilegales para apoyarles y cerrar filas con ellos.
Ahora el principal baluarte de es política exterior se tambalea y parece tener las horas contadas, si es que las movilizaciones populares y las fuerzas políticas que están detrás logran convencer al otro importante actor, las FFAA egipcias, que tienen un proyecto serio para reemplazar a Mubarak. Porque quien puede dudar que si el caos se apodera del país los uniformados no se quedarán con los brazos cruzados ly finalmente tomen el poder y aplasten toda resistencia. Nadie sabe hoy día a ciencia cierta qué es lo que piensa la cúpula militar egipcia y lo que está dispuesta a hacer en caso que el país se hunda en el caos total. Mubarak dice que continúa hasta septiembre y deja el campo abierto a que las fuerzas políticas diriman entonces qué clase de gobierno tendrá Egipto.

Los Hermanos musulmanes, la organización política que se identifica más con el islamismo fundamentalista, y que asesinó en octubre de 1981 al presidente Anwar Sadat, han estado desde entonces sumergida y esperando su oportunidad. Ahora la tienen y son parte de los que protagonizan las demostraciones y piden cambios. Nadie los subestima aunque la mayoría opina que no tendrían mucho apoyo en una sociedad que de todas formas está secularizada en muchos aspectos de su vida social.
La pulseada parece decidirse a favor de las fuerzas civiles y democráticas que exigen elecciones libres y la retirada de Mubarak padre y el olvido definitivo a que su hijo Gamal aspire a heredar el trono del padre. Aunque muchos comienzan a dudarlo cuando las escenas de violencia y la represión en la plaza de Tahriri muestran que el régimen están dispuesto a acallar las protestas. Si ese Egipto renace como sociedad democrática, pluralista y justa, tal vez los muertos que sacrificaron sus vidas por esa causa no haya sido en vano. Y ese ejemplo sea una inspiración para el resto de la región.