Es un suceso tal vez oculto por el fragor de las explosiones en Oriente Medio, pero es un episodio que conmueve a la comunidad religiosa católica y al Vaticano en particular,. Fue ldivulgado por algunos medios como la amenaza al Papa León XIV por parte de la administración de Donald Trump en enero pasado. La razón de tal amenaza era las críticas del Papa a las políticas de EEUU e Israel, que atacan a Palestina y a Irán en nombre de Dios. Un alto funcionario del Pentágono, el subsecretario de Defensa Elbridge Colby, le dijo al nuncio personal del Papa, el diplomático Kristofer Pierre: ”Actúe o aténgase a las consecuencias. La iglesia debe tomar partido, y más le vale ponerse del lado correcto”. La dimensión de este disparate rompe todos los límites morales, dejando al descubierto lo lejos que están dispuestos a ir estos individuos que han embaucado a millones de personas y hoy gobiernan el país prometido por Dios y el otro, el del sueño americano, construidos por tantos inmigrantes. Pero esos paises se han transformado en la peor pesadilla del planeta.
Basta ver lo ocurrido hace pocos días, cuando aparentemente se había llegado a un acuerdo para iniciar una negociación de paz en el marco de un alto al fuego de dos semanas. Cuatro horas después de firmado el cese al fuego entre Irán y EEUU, Israel, el estado más agresivo y genocida de este siglo, desató unos de los bombardeos más destructivos y sangrientos en todo el territorio del Líbano. 260 muertos más de 1 600 heridos, ha sido el resultado preliminar de ese ataque.
El régimen de Netanyahu no quiere alto el fuego ni un acuerdo de paz como siguiente paso. Y el de EEUU es dudoso a pesar de la verborrea contradictoria de su presidente todo el tiempo. Aprobó la masacre contra los palestinos sin atreverse a sancionar dicha guerra que al parecer era para eliminar a Hamás y sus acciones terroristas y liberar rehenes. Así tuvieron vía libre los políticos y militares israelíes para seguir destruyendo y matando, matando civiles sin compasión, porque dentro y fuera de Israel mucha gente mira para otro lado. “Son terroristas y se lo merecen. Todos, niños, ancianos, mujeres son culpables de lo que hace Hamás”.
Durante la 2aGM, los franceses, que luchaban en la resistencia contra los nazis, eran héroes. A pesar de que cometían acciones que hoy por razones políticas e ideológicas lo llaman terror. Los palestinos resisten la ocupación y expansión de Israel, que todos vemos en Cisjordania, Siria, Líbano, bajo la excusa de ser una lucha antiterrorista. Esa lucha cuando es armada, no siempre es justa sí no está dirigida contra las fuerzas represivas y en ocasiones está dirigida contra la población civil. Y ahí es donde la propaganda a través de los medios demoniza a los grupos que resisten.
Esa lucha desigual, asimétrica como gusta llamar ahora, que llevan los palestinos, también tiene una carga de odio cuando cientos o miles de poblaciones de Palestina con sus habitantes han sido destruidas, ocupadas y sus pobladores asesinados o expulsados de sus territorios desde 1948.
Por eso es tan brutal el ataque que rompe la posible tregua apenas iniciada. Entre los diez puntos que Irán proponía como marco para la negociación con EEUU en el plazo de dos semanas, estaba el cese de las hostilidades en el Líbano. Pero la agenda de Israel no podía permitirlo. Atacar, atacar, matar asesinar parece estar escrito en alguna lápida o en la frente de Netanyahu.
El primer ministro Shehbaz Sharif de Pakistán, confirmó que Trump había aceptado ese punto en el documento donde se incluía “el Líbano y otros sitios”, pero cuando le tiraron de las orejas los sionistas de adentro y de afuera, reculó, como hace siempre que lo aprietan. Por supuesto que a Netanyahu y a su régimen no le interesa. Ellos tienen su propia agenda y estrategia, y una vez más se comprueba que la cabeza del perro está en Tel Aviv la cola se mueve en Washington. Trump es un títere del cabildeo de los sionistas de EEUU y de Israel, es un monigote que no tiene poder para frenar las acciones de su aliado y se merece estar en la cola del can, recibiendo las heces a su alrededor.
El estado de Israel sigue adelante con su estrategia de incorporar nuevos territorios en el Líbano y Siria, como ya hemos indicado en otros artículos, sumados los territorios de Cisjordania que están siendo colonizados por nuevos colonos prácticamente todas las semanas, sumada la destrozada Gaza. 53% del territorio de Gaza está ocupado por el estado sionista. El resto, después de la línea amarilla dibujada en el mapa, habitan los palestinos que sobrevivieron el genocidio.
Según Médicos sin Fronteras, el FDI ha asesinado a 1300 gazatíes después de la tregua pasada, y una de sus últimas víctimas asesinadas es Mohammed Samir Basaf, corresponsal de la cadena de noticias Al Jazira. En la guerra de Gaza han muerto más periodistas que en cualquier otro conflicto bélico conocido. En lo que queda de la franja de Gaza todavía habitan dos millones de palestinos en esa reducida superficie dentro de esa franja, donde los han apilado como animales, con apenas territorio para moverse. Sobreviven en carpas, en medio del barro, la mugre y la insalubridad del ambiente. El agua potable en cuentagotas. Los niños apenas tienen espacio para sus juegos, no hay escuelas que sean dignas de llamarse así, hospitales, y viviendas, porque todo está destruido. Y para muchos es por gracia divina, así como lo es la destrucción de Irán, por la “divina providencia”, al decir de Peter Hegseth, secretario de Guerra de EEUU.
La tragedia humana con nombre de genocidio, que un colectivo étnico y religioso había experimentado en carne propia hace más de ochenta años, ahora, sin la menor empatía, esta nueva generación de judíos sionistas, empujados por su ideología extremista, pone en marcha con su filosofía racista y supremacista, un nuevo foco de violencia y feroz exterminio. Las encuestas en Israel muestran que una lamentable mayoría todavía aprueba y apoya estas masacres, allí donde ocurren.
Con estas acciones israelíes este alto el fuego es una risa. Ni EEUU ni Israel tienen palabra. Eso se ha comprobado muchas veces. Prometen sentarse a negociar y mientras lo hacen atacan a traición una, dos tres y más veces.Mañana sábado montarán nuevamente el tinglado en Islamabad, capital de Pakistán. Veremos hasta dónde llegan.
El cinismo de estos dos regímenes, el de Trump y Netanyahu, un término que les gusta usar para los demás, pero del que hacen honor mejor que nadie, porque el terrorismo de estado que vienen aplicando desde hace décadas es la peor versión de lo que es capaz la mente humana de poner en práctica. Cuántos millones de seres humanos han asesinado estos dos estados juntos en las últimas décadas es desolador. Esas incursiones bélicas es una prueba de lo indiferentes que son frente al valor de la vida. El Apocalipsis now continuará, como mucho con menor intensidad. Ni EEUU ni Israel aceptarán ninguno de los puntos que Irán propone. Irán tampoco aceptará lo que estos dos regímenes proponen. ¿Un compromiso a medias? Tal vez pero muy frágil porque se necesita tiempo para recomponer fuerzas y capacidad disuasiva o de ataque. No hay vuelta atrás y es el resultado que los analistas más independientes pueden imaginar. El resultado, un largo período de penurias y dificultades, prácticamente para todos los pueblos del mundo. Esto es un bumerán en contra de todos, pero que llegará a golpear, sin dudas, a quienes causaron esta catástrofe, por arrogancia de un imperio y el megalómano de su presidente, y un matón regional liderado por un genocida y delincuente, que su propia gente, cuando se quite la venda de los ojos, tarde o temprano, los terminará derribando de su pedestal.






