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sábado, 29 de agosto de 2026

Moral y moralismo no es lo mismo

Es muy llamativo que una de las figuras es
una persona que protesta y encima un 
martillo en camino a golpearle la cabeza.
Disidentes neutralizados!

La innegable volatilidad de los principios y lo innegable de que algunos gobiernos  occidentales, principalmente aquellos que todavía creen dictar las reglas en el orden internacional, para que los demás las obedezcan sin chistar, han pretendido cambiar la narrativa dirigida a sus habitantes y más allá de fronteras, sobre qué está bien y qué está mal, quienes son los malos y los buenos en este planeta.

Todo con la finalidad de controlar y conducir las opiniones e ideas de sus ciudadanos sobre temas que el poder cree necesario mantener a su favor, escribe en uno de sus artículos y reflexiones Glenn Diesen, profesor noruego en Ciencias Políticas. Es una importante reflexión de porqué una buena parte de los ciudadanos Escandinavia y el resto de Europa occidental, han sido atrapados por la narrativa belicista de los llamados moralistas, afirma Diesen en su artículo Internationell politik behöver mer moral, inte moralism


Este grupo de personajes moralistas desde el poder,  consideran que aquellos analistas geopolíticos, periodistas, exmilitares y políticos opositores, se equivocan cuando afirman que es posible el diálogo de igual a igual con el rival o enemigo, e incluso, llegar a acuerdos. Por el contrario, en la UE prepondera la posición que define como ”agresores” y regímenes totalitarios a Rusia e Irán en las actuales circunstancias. Lo vemos claramente en la actitud que ha tomado la UE y su negativa de dialogar diplomáticamente a los largo del conflicto con Ucrania o romper los acuerdos que habían sido negociados. En la UE nunca han estimulado una verdadera intervención mediadora, sino por el contrario, apoyaron al régimen ultra nacionalista de Kiev, no solo militarmente, sino con enormes recursos económicos que sostienen a un gobierno denunciado muchas veces por su profunda corrupción y medidas totalitarias, tales como la prohibición del idioma ruso y el ejercicio de la religión ortodoxa tradicional. Noventa mil millones de euros fue la última promesa a entregar al gobierno de Zelensky a lo largo de este año. Desde una economía que hace agua y que empobrece a su población sistemáticamente, Alemania y Reino Unido son dos ejemplos incuestionables, para que la OTAN pueda cumplir su sueño mojado: debilitar y fragmentar Rusia. Veremos si al final logran cumplir el objetivo antes de que se hundan del todo las economías europeas en crisis de default arrastradas por la misma fiebre del aliado del otro lado del océano.


Para poder diferenciar lo moral con el moralismo en temas geopolíticos, Diesen define la moral como la lealtad a principios que definen lo correcto fundado en principios fundamentales sobre la política y  el poder, basándose en principios que provienen de corrientes filosóficas, religiosas e históricas que la mayoría ha aceptado y las cumplen, mal que bien, respetándolas.


En tanto, el moralismo usa principios morales no para cumplirlos ellos mismos, sino para juzgar,  condenar, y controlar a los otros, para crear así una jerarquía de valores moralistas para golpear al rival. Lo hace además, usando esas consignas moralistas  como herramienta de condena, agrediendo a personas y gobiernos calificándolos como culpables de los peores crímenes o delitos. “Putin es un monstruo”. “Irán es el imperio del mal”. “Moscú invadirá Europa y esclavizará a todos”. “O estás conmigo o estas contra mi”, etc.


 La diferencia a primera vista puede resultar difícil de dilucidar para muchas personas, por lo que es fácil caer en los tentáculos del discurso moralista que se centra en la pretendida inmoralidad de los otros, basados con frecuencia, basándolos extendidos prejuicios con base religiosa, filosófica e histórica, y que son diversas por la propia evolución de las civilizaciones. A nivel estatal, escribe Diesen, hubo en el pasad, por algunos períodos, comprensión para que los estados manejaran con cierto criterio la competencia por la seguridad mutua, contemplando el equilibrio del poder militar, porque el aumento de una supuesta plataforma de seguridad para un estado,  puede, por el contrario, significar una disminución para el otro. Por eso es necesario para que haya un equilibrio entre los intereses de los estados y una paz permanente, comprender los intereses de seguridad mutuos y así tratar de disminuir las tensiones y rivalidades para crear las bases de una seguridad mutua. Esto, en el mundo real, como hemos visto, rara vez ha permanecido como el criterio dominante entre las élites occidentales.

Por el contrario, ha crecido actualmente un discurso político inclinado al conflicto y la guerra sin querer ver los intereses de seguridad del rival de turno, en este caso Rusia e Irán, al es considerado como sospechoso, desleal e incumplidor de acuerdos. Por eso son rechazados de plano sus argumentos e intereses que cree son legítimos de contemplarse. Lo perverso, además, es que los interlocutores de esos argumentos que tratan de ver con ecuanimidad el contexto de la disputa, suelen ser señalados con todo el dedo índice como que están legitimando, apoyando y justificando al enemigo.


Cuando un conflicto se presenta como una lucha entre el bien y el mal, las acciones de los países que se denominan como democracias, a pesar de las carencias y abusos cada vez más visibles en sus sociedades, esas acciones siempre son legítimas y las del rival todo lo contrario, escribe Glenn Diesen.

Hay verdades establecidas que no pueden cuestionarse. Intentar ubicar el desarrollo de los conflictos en un contexto histórico no cuenta como algo importante y de valor para comprender porqué ocurren los conflictos. Así es como se exige lealtad con el poder político dominante, exigiendo condenar al otro si quieres tener oportunidad, por ejemplo, de intervenir en un debate sobre los actuales conflictos Rusia-Ucrania, EEUU-Irán. Esto está cada vez más claro cuando observamos lo que los medios corporativos nacionales e internacionales, reproducen en sus pantallas o páginas: solo el discurso oficial, y escasas veces una voz que muestra otra perspectiva de lo que que la TV, los periódicos y los micrófonos de las radios reproducen:  se disfraza con falsos disfraces o se lo ignora el contexto y el porqué ocurre.


Mucha gente que discrepa con el discurso oficial es ignorada y se les cierra la puerta a los debates para que el ciudadano común no se entere de que hay más de una explicación o perspectiva sobre lo que ocurre y porqué. Por eso vemos cómo se multiplican y expanden los canales por streaming alternativos en Youtube y en páginas Webb, entre los analistas geopolíticos y disidentes en Europa y EEUU. A causa de estas actuales tendencias que buscan acallar voces críticas, hemos vuelto a la época del “pensamiento único”, donde no era posible cuestionar la voz oficial que podía conllevar un castigo penal, o peor aún, la pérdida de la vida. Muchos recordarán a los disidentes de la URSS que eran tan respaldados por los gobiernos europeos y norteamericanos, intelectuales y  destacados periodistas del mundo liberal, que defendían las libertades de prensa y opinión. Ahora se dio vuelta el tablero y las piezas han cambiado de color. 


La propia UE y su Consejo de Ministros de RREE, sanciona a periodistas que han publicado, por ejemplo, ”la otra versión” sobre el origen de la guerra de Ucrania (*). Sin pasar por ningún tribunal de la justicia ordinaria, la UE decreta bloquear las cuentas bancarias de los periodistas o analistas geopolíticos  molestos y disidentes con la verdad oficial, prohibiéndoles viajar, congelándoles sus cuentas bancarias y activos económicos, afectando la propia vida y la de sus familias, impidiendo en algunos casos a que accedan a nuevos trabajos remunerados porque las empresas temen represalias. Hay varias decenas de estas personas en Alemania, Suiza, Inglaterra. Una vergüenza que la llamada cuna del liberalismo, libertad de prensa y expresión, se esté transformando en un régimen autocrático desde las sanciones de Bruselas, cuando todavía se levanta la bandera de la democracia liberal, el mejor régimen político conocido para toda la humanidad, y que después del libro de Francis Fukuyama El fin de la historia, era la panacea para el mundo. 


A pesar de esta actual tendencia realmente negativa, todavía se sostiene cínicamente, que nuestros valores son superiores y el rival de turno es un enemigo acérrimo de ellos. Vemos que este frente de países europeos occidentales están en camino a convertirse en democracias debilitadas por los grupos de poder y élites que ya no contemplan los valores democráticos que decían respetar, y son cómplices del silencio que envuelve a sus ciudadanos que no necesitan conocer nada relevante  sobre el enemigo o rival de turno, el contexto histórico de su evolución como sociedad, ni siquiera saber cuál es su situación geográfica, su civilización y raíces históricas y motivos de porqué se resiste a aceptar reglas del juego que no aprobaron. 


El mejor ejemplo de la actualidad es el siguiente, según Diesen. En la década de los 90 era legitimo que Rusia pensara que la expansión de la OTAN era una amenaza a su seguridad, está escrito en los informes y documentos de la época. Actualmente, se argumenta de que lo que  Rusia teme es en realidad la expansión de la democracia en su país, a pesar de que allí desde hace décadas, después del colapso de la Unió Soviética, hay elecciones nacionales, regionales y municipales, diferentes partidos se disputan el poder y la gente vota en una alta proporción. Probablemente con las mismas garantías que muchos otros ciudadanos de Europa lo hacen, aunque después de ver lo que ocurrió en Rumanía y Moldavia, no caben dudas de que esas transparentes elecciones comienzan a ser turbulentas y sospechosas de un fraude sin escrúpulos, cuando el candidato equivocado ha ganado las elecciones o lleva la delantera en las encuestas, algo que es inaceptable y hay que revertirlo.


Glenn Diesen concluye que si creemos que el mundo está dividido entre valores de los buenos y malos, tenemos que aceptar que no hay contrapartes legítimas, por lo que los posibles compromisos con el rival conllevan la determinación de que esos países renuncien a sus propios intereses y acepten los ”nuestros”… y sin chistar.


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* The UE sanctions explained. 

https://www.youtube.com/watch?v=x4hRtYAEAGg  Video de Neutrality Studies del ciudadano suizo Pascal Lotaz.

Xavier Moreau es un exmilitar y empresario de origen francés, John Mark Dougan, un ciudadano estadounidense que trabajó como ex ayudante del sheriff en Florida, los periodistas Thomas Reper, Alina Lip, Hussein Dogu, ciudadano turco, y muchos más con la firma de Caja Kallas, la ministra de RREE de la UE.




domingo, 23 de agosto de 2026

La negación de lo evidente

¿Es esto lo que nos espera después de una 3aGM?
50 millones de muertos provocó la 2aGM y de
ocurrir de nuevo esa cifra será aún mayor, según
los cálculos más pesimistas a causa de una
probable guerra nuclear.
Cartago delenda est, Cartago debe ser destruida, decía hace más de 2000 años el senador Catón, a pesar de las advertencias sobre las consecuencias que le traería a Roma eliminar un contrapeso a su hegemonía. La elite conservadora del senado romano hizo caso omiso a las advertencias  y las consecuencias de aquella decisión que se cumplió, y dio inicio a un proceso que llevó a la decadencia y guerra civil de la república romana, para dar paso al Imperio. Algo parecido estamos observando con la república de EEUU (que ya es un imperio también), que envuelto en dos guerras principales, pretende destruir a Irán y sin una directa intervención, lo intentó con Rusia desde la OTAN, con una ambivalente conducta irracional. 

La insistente negación de que estamos ante un mundo multipolar y la ceguera de querer ver la nueva realidad desde Washington, y no solo por los republicanos, también la mayoría de los los demócratas lo niegan, lleva al país a un callejón sin salida diplomática y racional, sino a un camino de decadencia económica y política, cultural y social nunca visto en estos últimos cincuenta años. El derrumbe de la URSS como la de Cartago, envolvió a las elites norteamericanas en una nube de arrogancia donde no podían aceptar otra postura que no fuera la propia en asuntos geopolíticos, dando impulso además a lo que se llamaría el proceso de globalización. Hubo voces, pocas voces, que advertían que esa visión del mundo llevaría a EEUU a equivocar el camino porque imponer, amenazar y sancionar a quien no está de acuerdo con sus políticas, tarde o temprano tendría consecuencias negativas incalculables. Pues los distintos presidentes desde 1991, tal vez con la excepción de Obama, y no en todos los aspectos geopolíticos, porque Libia es una piedra en su zapato, trabajaron insistentemente en derrocar gobiernos que no eran obedientes y ampliar la OTAN en las narices de Rusia. Uno de los nuevos miembros, sería Ucrania y tambien Georgia, había decidido la Alianza en 2008 con incorporarlos en el futuro cuando se dieran las condiciones.


Finalmente Rusia, según su propia versión, no pudo l continuar esperando pasivamente que los gobiernos occidentales detuvieran su permanente expansión de la OTAN para rodear a la Federación Rusa y si Ucrania y Georgia se unían, la posibilidad de instalar misiles nucleares  en esos territorios con un recorrido de no más de 5-7 minutos,  lo que eliminaría  la posibilidad de defensa y respuesta rusa en caso de un ataque sorpresa. Tampoco hay una amortiguación natural geográfica, solo llanuras que tanto Napoleón como Hitler aprovecharon en sus invasiones archiconocidas.



Se cumplieron cinco años de guerra entre Rusia y la OTAN, con Ucrania por delegación, o proxy como se la llama también, en una guerra de desgaste que está destruyendo no solo la población joven de Ucrania entre los muertos en combate y las víctimas colaterales, el exilio y un futuro oscuro y nada promisorio. Europa, que debería ser la que impulse una salida diplomática, a pesar de la frustración rusa por el fracaso repetido tres veces por haber roto Kiev los acuerdos de paz alcanzados en Minsk (2014-15)  y en Estambul (2022) debido a presiones de los gobiernos occidentales, EEUU y la UE, continúa el camino belicista donde la realidad muestra que la caída de nuevos territorios y ciudades del este de Ucrania en manos de Rusia es inapelable.


El futuro de toda Europa es incierto y muy, pero muy atroz si no se frena este proceso que llevará a una confrontación con otros países de la OTAN, que permanente mente se jactan de proporcionar armas cada vez más agresivas contra la retaguardia rusa en su propio territorio, con el resultado de que Rusia responde simétricamente, y más, destruyendo infraestructura y logística ucraniana sin parangón, el militar que es altísimo, junto a la pérdida de soldados diariamente que es pavoroso. Como el gobierno de Zelensky, investigado nuevamente por una profunda corrupción de su miembros encarcelados, o huidos del país, puede seguir sacrificando vidas humanos. Solo se entiende por la fusta de gobiernos del Reino Unido, Berlín y París, los más belicistas en este contexto, donde la rusofobia, el ansia de revancha y la ambición de fragmentar la Federación rusa  están detrás de sus ambiciones. Es imposible dilucidar si hay una salida diplomática a esta situación, pero como están las cosas y los intereses detrás de estas dos guerras, es difícil ver un final, sino peor aún, una intensificación que sólo puede traer más desgracia y calamidades a nuevos millones de personas. La realidad es que el comercio entre las naciones se ve interrumpido, el precio de los combustibles sube sin pausa y la inflación repercute en los otros productos de consumo, reduciendo la llamada canasta familiar, además del costo de la salud, la educación, la vivienda, entre otros posibles rubros de consumo, sin contar que el estado suba impuestos para financiar sus gastos. Una cadena insoportable para la economía de los habitantes de los países que vemos ya afectados en todos los continentes. Y recién empieza. Hoy en Estocolmo se celebra una manifestación por el clima y espero que también sea por la Paz. Es lo que se necesita, gente en la calle, por miles, millones exigiendo que los gobiernos recapaciten y se esfuercen por encontrar los caminos diplomáticos.


miércoles, 19 de agosto de 2026

Una derrota con aires triunfalistas

 

Hace tres días cesó lo que fue un parto de elefanta, basado en un presunto alto el fuego de 60 días, con el respaldo de un “acuerdo” entre EEUU e Irán. Sin embargo, lo que estaba firmado con puño y letra del presidente Donald Trump, se rompió en varias ocasiones hasta que las luces rojas se encendieron en el Pentágono. “Nos estamos quedando sin municiones. Tanto las reserva de misiles Tomahawk como los Patriot de defensa antiaérea” avisaban los carteles luminosos en Washington. 

Porque Irán, además, puso condiciones para abrir el estrecho de Ormuz sino se cumplía lo establecido en el llamado Memorando de Entendimiento firmado en junio de este año, tales como levantar el bloqueo marítimo en el mar Arábigo impuesto por Washington; liberar los activos congelados y un reclamo de 300 mil millones de dólares por los daños causados por los ataques conjuntos de EEUU e Israel, producidos por una guerra ilegal no provocada; retirar las sanciones petroleras; cesar las amenazas y operaciones militares en Líbano,Gaza, Irak y Yemen; cumplir con el resto de las condiciones del acuerdo de entendimiento. Por su lado, la Casa Blanca exigía levantar el bloqueo del estrecho de Ormuz, levantar el minado del estrecho y el compromiso de no construir armas nucleares. Todo había sido acordado con la mediación de Pakistán en Islamabad.


Al mismo tiempo, luego de vencido el plazo de dos meses, el presidente Trump a través de su red Truth Social, alardeaba de que efectivamente no había más conversaciones con Irán; el bloqueo naval del mar Arábigo seguía vigente; el estrecho de Ormuz estaba finalmente abierto; todas las minas acuáticas habían sido retiradas o detonadas. Simultáneamente, el presidente norteamericano mandaba un mensaje muy contundente afirmando que prácticamente el estrecho de Ormuz era territorio de EEUU e instaba a Irán a rendirse, afirmando “que son buenos jugadores de póquer pero se están muriendo”. Bueno, los que se están muriendo de hambre y desesperación son los marineros del portaaviones Abraham Lincoln, donde algunos miembros de la tripulación intentaron suicidarse, o alguno lo logró, no sabemos con certeza, según fuentes del mismo buque y familiares de los marinos, algo que se repite en otras naves de guerra norteamericanas, según la prensa del país que desafía la versión oficial. 


No obstante las bravuconadas a la que nos tiene acostumbrados el presidente Trump, la realidad campeaba sobre las aguas del Golfo Pérsico cuando se comprobaba que solo poco más de diez buques petroleros habían pasado con el permiso de Irán. Cuando se trató de evitar el control y pago del peaje iraní, un buque fue atacado e incendiado, obligando a otros a dar la vuelta para no recibir el mismo tratamiento.

Para mayor karma en la sala oval de la Casa Blanca, los hutíes del Yemen intensificaron sus ataques en el estrecho Bab Al-Mandeb del mar Rojo, bloqueando los barcos cargados de petróleo de Arabia Saudita con rumbo a EEUU o Israel. También fue atacada la mayor planta industrial petrolera Aramco en Jizan, en el mismo corazón de Arabia Saudí. Este país había emplazado, además,  tropas mercenarias en la frontera con Yemen para atacar a los hutíes, pero el ataque resultó frustrado. 

Si será grande la desesperación de los estrategas de la bandera de las estrellas y las barras que la excongresista Marjorie Taylor Greene afirmó, en días pasados, que entre algunos congresistas estaban discutiendo el uso de armas nucleares contra Irán. Habrá que tomar con pinzas esa declaración que puede ser parte de una táctica de guerra psicológica con motivo disuasorio, pero no sería raro que entre los senadores más entusiastas por poner fin a la “civilización” persa, existan estas ideas.

Analistas norteamericanos como John Mearsheimer y Scott Ritter afirman que EEUU ha perdido esta guerra inútil y sin perspectiva, pero que nunca lo reconocerá porque esa ha sido su conducta oficial después de Vietnam, Afganistán e incluso Irak y Libia, países que han dejado en el caos y como estados fallidos, sin la democracia y libertades prometidas, una falacia repetida en todos lados donde ponen la bota.

Tampoco hay que confiarse de que no tratarán una vez más de conseguir el propósito por medios militares y derrocar al gobierno iraní y apoderarse de los recursos energéticos y minerales del país persa que es lo que buscan sin ocultar esos propósitos. No hay nada más delicioso que brindar con petróleo para los vencedores…aunque pueden morir ahogados en una piscina de hidrocarburos… veremos cual de los pronósticos se cumplen.


sábado, 25 de julio de 2026

Cuando la Paz es solo sinónimo de guerra.

Esta es una versión dulce del artículo que los censores o algoritmos me borraron la semana pasada, que olfatean todo lo que no conviene que se publique como contraargumento del discurso oficial. Veremos si esta versión es publicada u omitida como el artículo anterior, donde algunos nombres o hechos levantan todavía ronchas y no deben salir a la luz pública, aunque para muchos ya están quemados a la luz de las hogueras.


El tema de la guerra permanente en las regiones de Europa oriental, Asia occidental y otros continentes, despierta en algunas personas que analizan la situación, la idea de que estamos ya ante el escenario de la 3aGM. No puedo juzgarlo con mi experiencia y conocimientos de cuándo es que estamos ante ese terrible fenómeno. 


En todo caso, de ser cierto, es imposible dejar de pensar y constatar que tanto la guerra entre Ucrania y Rusia y EEUU con Irán, se recrudecen día a día. Bajo la línea de flotación de estos conflictos , hay otros países, organizaciones, empresas multinacionales y medios de comunicación corporativos con sus propios intereses, todos implicados e interesados en el desarrollo de esos conflictos porque ven su oportunidad de obtener eso que ambicionan todos ellos, más dinero y poder.


La enfermiza propaganda de que la guerra parece ineludible pude observarla en días pasados en el titular de una noticia en la radio pública, Sveriges Radio, (fue eliminada poco después) donde el reportero citaba a uno de los responsables de cierto ejercicio militar de la Defensa junto a la policía, donde simulaban defender el Parlamento de “ciertos invasores” que deseaban ocuparlo. El mensaje era el siguiente: ”Deténganse, observen y disfruten”. Ese era el mensaje a través de ese medio público de una acción en la que cualquier persona con dos dedos de frente se conmovería, y no para disfrutar, sino para horrorizarse ante la realidad de ver soldados y policías, helicópteros y quien sabe cuantas armas de todo tipo más en el lugar, simulando defender lo imposible. Irónicamente en la guerra de hoy no son los soldados enemigos los que golpearán al parlamento, sino los drones y los misiles supersónicos los que lo harán polvo en pocos segundos, junto a todos los que allí estén reunidos, civiles y soldados. Parece que algunos todavía no se han enterado de lo que va la guerra moderna.


Y no es raro, porque el índice de psicopatía que envuelven a políticos y funcionarios de algunos gobiernos europeos, es para desgarrarse las vestiduras ante tanto mensaje belicista sin responsabilidad alguna, cumpliendo, desgraciadamente, con la misión que les encargó el hegemón del Norte desde hace décadas: sacrificar a Ucrania y luego a toda Europa occidental, si es necesario (bueno, a su juventud), en una guerra sin futuro y que en el peor de los casos, puede significar el fin de esta  “civilización”. Porque la guerra es entre los civilizados y los pueblos bárbaros. Recuerden las paradojas de la Historia que no es como nos la han enseñado. No, ahora se entiende el mundo como Orwell lo entendió en 1984:

  Francia fue invadida por el zar ruso Nicolás I y el valiente Napoleón se vio obligado ya marchar con su ejército llegando hasta Moscú; Reino Unido salió en defensa de sus “legítimos  intereses” cuando invadió Crimea en 1853-56; Stalin invadió Alemania y Hitler atacó en defensa propia y de la Europa democrática de la amenaza permanente; la ultraderecha ucraniana, con respaldo de EEUU y la UE, defendieron la democracia y la libertad cuando dieron un golpe de estado en Kiev, en 2014 derrocando al presidente Víktor Yanukovich, prohibiendo el idioma ruso, la religión ortodoxa tradicional y sus rituales, y atacaron el Donbás, poblado mayoritariamente por ucranianos de etnia rusa e idioma ruso. Los demócratas neonazis usurparon el poder respaldados por la OTAN y la embajada de EEUU, con la ayuda de 5000 millones de dólares.

Si, pero no olviden que siempre son los cosacos, los tártaros y los mongoles que, a los largo de la historia, amenazan a la civilización nuestra, judeo-cristiana, tan limpia de genocidios y barbaridades. 

Si uno se asoma al abismo, corre el riesgo de convertirse en el mismo monstruo que te observa desde las profundidades, según Friedrich Nietzsche. 

Suena trágico, y lo es, porque son millones los que todavía miran al abismo y se contagian con la mirada del monstruo y comulgan con sus ideas y acciones, elaboradas en los talleres digitales de los nuevos capos  de la llamada Guerra Mental, de las tecnologías de Silicon Valley, del complejo militar industrial, de los magnates del petróleo, de las finanzas, cuyo fin es el control total de los recursos naturales, materiales y humanos de todo el planeta, mientras sirvan a sus fines. El resto, somos prescindibles.


      

viernes, 10 de julio de 2026

La cumbre de la OTAN en su mejor versión

 

Esta semana tuvo lugar la reunión de los miembros de la OTAN en Ankara, Turquía, donde los 32 países miembros  (eran 7 en 1991) discutieron y hasta se pelearon por los asuntos referidos a los actuales conflictos en curso, la financiación de las nuevas inversiones del aparato militar y de la poca colaboración de Europa con el consternado Donald Trump y su guerra sagrada contra Irán.


Si bien las conversaciones y los discursos entre esos miembros giraron como no podía ser de otra manera,  principalmente, sobre  la guerra en Ucrania y la situación en Oriente Medio, Irán, Líbano, Israel, etc. la consigna es atacar y atacar, la guerra se convertirá en la paz tan deseada, según Marco Rubio, secretario de estado norteamericano. El espíritu de Alaska en el basurero.


La humillación que sufre la Alianza atlántica a través de su fracaso en doblegar la voluntad de Rusia que sigue avanzando meticulosamente en el frente de guerra del Donbás y en otras regiones como Zaporiya y Karkiv, es notable y la desesperación por cómo hacer para revertir esa situación es desesperante para los generales ucranianos.

Rusia a su vez intensificó significativamente los bombardeos con misiles y drones sobre Kiev y sus objetivos está siendo las plantas industriales militares de ensamblaje, fabricación y plantas de producción energética. El tema es que Ucrania ha ubicado depósitos de armas y fabricación de material bélico en la zona urbana vecina a Kiev que, al ser atacadas, producen efectos secundarios demoledores en los edificios vecinos donde se alojan civiles que de no alcanzar a refugiarse, son posibles víctimas colaterales de esas explosiones. Explosiones mortales como

en el caso del suburbio capitalino de Vyshneve,(foto) donde explotó un depósito de municiones cargadas con uranio empobrecido. Las consecuencias no sólo provocaron muertos y heridos entre los civiles, sino que el polvo radioactivo expandido en el lugar tendrá efectos a largo plazo.


De todas formas, la Alianza atlántica que, para seguir apoyando y  financiando a Ucrania, tiene que seguir poniendo incontables recursos, es decir miles de millones de dólares y euros que no existen en realidad, en esta ocasión se prometieron 70 000 millones de dólares para 2026 y la misma suma para 2027. Ese dinero, en realidad, no existe en las cajas fuertes de los otanistas, sino que tendrán que ser fruto de préstamos onerosos para los países miembros. Préstamos que pesarán en los bolsillos de los contribuyentes europeos que, por ahora, parecen estar reaccionando tímidamente con alguna excepción, como Florian Philippot, líder del derechista partido francés Le Patriot quien ha dicho Basta!,  avistando las consecuencias sociales y políticas de tales promesas que se pierden en el pozo negro de la corrupción ucraniana y en la burocracia europea.

Pero como han dicho algunos generales y políticos más audaces, “hay que luchar hasta el último ucraniano”, los mandatarios más dóciles callan y obedecen. La caída der Konstantinivka y el asedio que se acerca de Kramatorsk y Sloviansk, dos importantes ciudades y las últimas del Donetsk, demuestra cómo se resquebraja el frente militar ucraniano. La Alianza atlántica parece cada vez más a la deriva en este tema, cuyo liderazgo  cuestionado por la Casa Blanca ,en particular algunos de sus miembros, como España significativamente, lo que produce ronchas en la piel de Europa que, a pesar de todas esas humillaciones, sigue dejándose maltratar por el presidente norteamericano y, al final, en la foto de familia,  todos sonríen y terminan a los abrazos. Otro ejemplo, “Groenlandia estará mejor en manos de EEUU”, dijo una vez más Trump a quien quisiera oírlo. Toda esa realidad es un tembladeral mientras la guerra continúa en Irán a pesar del Memorando de un alto el fuego declarado entre EEUU y la nación persa. Por un lado el estrecho de Ormuz bajo fuego iraní contra los barcos que no siguen las reglas impuestas por Teherán y que forman parte del Memorando; la repuesta los bombardeos de los norteamericanos como excusa por el daño a esos barcos “protegidos” por la marina estadounidense. Esos ataques fueron contra objetivos iraníes ubicados en la costa y la respuesta iraní con los misiles contra las bases norteamericanas. En la región causando daños sobre los que se guarda el hermetismo de siempre. La guerra eterna pronosticada por la novela de Orwell sigue tercamente vigente.


Tal vez el que se retiró más contento por el resultado fue Volodomir Zelensky, presidente de facto de Ucrania, con motivo de la promesa de los miles de millones de dólares y euros que recibirá si se cumple la promesa, sino que también hizo nuevamente  buenas migas con Donald Trump, quien le habría prometido la licencia de construir en Ucrania las baterías de los misiles tierra-aire Patriot. Así gira la rueda del infierno, el círculo que se retroalimenta en las trincheras con nuevos cuerpos de una juventud sacrificada y perdida que sucumbe en el barro al que los condenaron los pretendidos líderes que siguen apostando por la fórmula de que no hay mejor forma de ganar La Paz y una fortuna inagotable que fabricando armas, donde antes se fabricaban autos, lavarropas o tractores. Alemania es el mejor ejemplo de reconversión industrial como en épocas pasadas. La historia no se repite, pero rima.



jueves, 2 de julio de 2026

Resultados que no sorprenden


Las elecciones en Perú y Colombia arrojaron resultados que de alguna manera estaban previstos según las encuestas. Serían muy parejas y con un resultado incierto hasta la última hora. Que la derecha más extrema se impusiera según los últimos informes conocidos, tampoco sorprende. Si el resultado es amañado como parte del entramado que algunos analistas sospechaban para evitar que el centro izquierda ganara la contienda electoral, es una incógnita por ahora, pero el asunto está bajo sospecha. 

Hay que probarlo y a veces no alcanza. Si fuera al revés, tendríamos numerosas agencias e instituciones afirmando lo del fraude, aunque no tuvieran pruebas. Los perdedores, en este caso Roberto Sánchez en Perú y Abelardo Cepeda en Colombia, están buscando revertir los resultados a través de impugnar esos cómputos ante la justicia. Una Justicia que desde que existen las instituciones en esos países en este tipo de cuestiones, muchos dudan de su imparcialidad.


No obstante estas disputas legales no podemos dejar de preguntarnos lo hábiles que son estos estrategas y líderes políticos de la derecha que, a pesar de toda la historia de corrupción, asesinatos masivos, represión y empobrecimiento de vastos sectores de esos mismos grupos afectados por sus políticas de ultraderecha, logran que un buen número de ellos voten a su candidato. ¿Es la ignorancia de lo que ocurre más allá de su propia realidad que empuja al individuo a votar por el candidato que más allá de las promesas electorales de diverso tipo, llega más hondo a los sentimientos de esas personas? ¿Es el miedo a las represalias del patrón en los ámbitos más locales? ¿Es la desilusión sobre los cambios prometidos por los gobiernos progresistas apenas hechos realidad o ausentes que, simplemente, deciden el voto porque  “a lo mejor este otro me cambia la vida”?


Dentro de la izquierda a menudo juzgamos negativamente a la gente humilde por votar al candidato equivocado. Creemos que un programa de gobierno con promesas y reformas populares de justicia social, cambios democráticos con más derechos para los ciudadanos y grupos marginados o discriminados, mejores condiciones y cambios para todos en las instituciones públicas de la educación y salud, vivienda digna, haciendo especial énfasis para los sectores más olvidados, más seguridad pública también ha sido incorporada en el programa porque es un tema recurrente en todas los países. Todas esa promesas deberían alcanzar para que la gente vea en ese partido y a su candidato o candidata una posibilidad de mejorar sus condiciones de vida. En Uruguay un programa de ese tipo  alcanzó para que la izquierda progresista ganara otra vez el gobierno. Hoy la derecha con su narrativa anula la percepción de mucha gente sobre las múltiples reformas en beneficio de los sectores más humildes por carencias en la comunicación del gobierno con la gente. Y los medios corporativos no ayudan, por el contrario, los titulares y contenidos no se basan en un relato imparcial, sino sesgado y mal intencionado. Brasil y México mantienen todavía una resistencia a las presiones trumpistas inagotables. Cuba y Nicaragua en el horno, negándose a ser asados al spiedo pero bajo amenaza permanente. Son las excepciones en el continente que se va tiñendo del color pardo del fascismo a lo largo y ancho. 

Venezuela parece haber sucumbido después del ataque que se llevó a Maduro y a su esposa Cilia Flores a las mazmorras de Nueva York bajo falsas acusaciones de ser el jefe de un cartel de la droga que, lamentablemente, muchos medios liberales y de la izquierda más light simularon que podía ser cierto o no lo desmintieron, creyendo además toda la melodía sobre el resultado de las elecciones. Nunca cuestionaron el informe de la Comisión Carter ni las afirmaciones de la Casa Blanca interesadas todo el tiempo en reafirmar esa narrativa. No destacaron nunca la versión de otras instancias y las del propio gobierno venezolano. De acuerdo, muchos opinan que la entrega de Maduro fue un pacto cuando el presidente venezolano vio que lo habían entregado sus propios aliados, si es cierta esta versión. Y pueden tener razón. Algún día sabremos la verdad, quizás.


La derecha tradicional, cada vez más libertaria y extrema, ha aprendido a resistir tales programas progresistas con campañas emocionales, de odio y miedo. Esto es esencial para comprender que la manipulación de la conciencia ciudadana es clave para cambiar gobiernos. Han aprendido lo fácil que es manipular las conciencia de la gente con baja o ninguna educación a través de los medios corporativos tradicionales, financiados o ser propiedad de esos grupos económicos cuyos programas siguen al pie de la letra los candidatos elegidos y contribuyen a difundir las noticias falsas. Ellos muestran quienes son los verdaderos enemigos que amenazan “tu libertad, tu familia y tu seguridad”. Asustar a la clase media con las subidas de impuestos y restricciones de la izquierda es fácil, es una”papa” diríamos en mi país. Aquellas reformas planteadas por el progresismo que parecen tan justas, son en realidad una carga impositiva que no aliviará tu pérdida de ingresos por la inflación, ni le sacará al más humilde de la pobreza ni de esa casucha de lata y cartón; o de las deudas que tiene la chacra o la granja del campesino; o del desempleo al obrero; “ni tus hijos se sentirán más seguros contra los delincuentes del barrio ni comerán más a la hora de la cena si apoyas a los comunistas”. Aquello de “que te robarán tus hijos y se los entregarán a Putin” funciona todavía en algunos países.  Se afirma sin pestañear, “ que nuestras políticas sí que darán resultados inmediatos con más policías, cárceles y militares en las calles, mano dura como lo hace Bukele en El Salvador o lo hizo Bolsonaro en Brasil”. “Gozarás de la libertad que nunca tuviste para realizar tus sueños”. Esta palabra ”sueños por realizar” no puede faltar en los discursos y llega al corazón a los que está dirigido. Emociones y más emociones. No es mucho más complicado para ellos. Eso sí, millones de dólares para aceitar la maquinaria propagandística y las coimas necesarias para que sea posible sobornar a quienes se conforman con una bolsa de alimentos del supermercado, unas chapas para mejorar “la vivienda”, unos juguetes para los niños de la casa. Esa es parte de la dinámica, y seguro que hay mucho más en la caja de herramientas de esos estrategas. Han tenido oportunidad de aprender e ir afinando sus estrategias y tácticas para derrotar al progresismo o a la izquierda que se mueve dentro de los parámetros de la “verdad y la justicia”, sin advertir cómo los tiempos cambian y ambos conceptos han sido transformados por ideólogos que adoran lo que un ególatra y paranoico como Trump, vomita cada a vez que abre la boca. “Hacer America más grande” o “lo maravillosa y estupendas que son nuestras FFAA”; la consigna de Milei: “reventar a esos zurdos de mierda”; el de Bukele: “el dinero alcanza cuando nadie se lo roba”; la de Kast en Chile: “Chile se siente diferente”. Tan simple y estúpido al mismo tiempo, que da vergüenza ajena. Pero es la llave para muchas conciencias y su percepción para ver la realidad. No dudo que el precio que pagarán las próximas generaciones de estas sociedades será muy alto.  ¿Reaccionarán a lo que las anteriores y la presente no supieron revertir?



jueves, 25 de junio de 2026

¿En camino a la IIIGM?


Tapa del libro Años sin Paz
de Peter Englund.
En estos intensos días de entretenimiento futbolero, las armas no dejan de golpear las infraestructuras, almacenes, fábricas, puertos, centros militares, viviendas civiles, y un largo etc. en diversas regiones del planeta. Algunas son mucho más distinguidas según el interés de los medios corporativos que las cubren.El mundo está dividido en dos, partido en dos bloques, con decenas de millones de espectadores en la tribuna o en el sofá (yo también), mientras la suerte de millones de habitantes en las zonas de combate tratan de sobrevivir a misiles, bombas y drones.


Esta humanidad, y principalmente sus dirigentes, no dejan de sorprendernos al elegir el camino de la guerra y el uso de la intimidación para obtener los fines y metas que buscan a través de la conquista colonial como en los mejores tiempos de le Europa occidental en expansión. Ahora todo ocurre más rápido, es más destructiva y perniciosa, sin maquillaje, sin las alharacas por la lucha de los derechos humanos, la democracia y libertades. Nunca les importó esto en realidad, pero es una buena excusa para la gente de pensamiento liberal, los ingenuos/as que genuinamente luchan por mantener o conquistar esos derechos y libertades conquistadas con mucho esfuerzo, y también cárcel y muertos. Pero los que son objeto de manipulación cuando estas potencias supremacistas prometen aquellas maravillas jamás vividas por esos otros pueblos, son como aquellas mismas cuentas de vidrio que los colonizadores mostraban a los indígenas cuando arribaban a las costas de los continentes que afirmaban haber “descubierto”. Eso les daba a sus reyes el derecho de afirmar que esos territorios les pertenecían, y que sus recursos y riquezas también. Esos ecos de otros tiempos suenan de nuevo en nuestros oídos cuando Venezuela, Groenlandia, Cuba caen o están amenazadas en caer en las zarpas del mayor depredador de lo que va del siglo, el presidente Donald Trump.


Cierto es que en tanto él recoge avergonzado, por ahora, la alfombra roja con la que creía iba a entrar en Irán, junto a su aliado Bibi Netanyahu, se retira con la mayor presteza y la cola entre las patas de allí, y en Bruselas se escuchan voces disonantes al cerciorarse, sin reconocerlo públicamente,  que la derrota de Ucrania por el Donbás y Crimea es inevitable. Lugansk y el noventa por ciento de Donesk están en manos del ejército de la Federación Rusa. Cuando tuvieron la oportunidad de evitar la guerra y la derrota, si hubieran aceptado firmar los acuerdos de paz acordados, el último en Estambul, en abril de 2022, esta tragedia que golpea ese pais y también a sus vecinos indirectamente, y a Rusia, por más de cuatro años, pudo haberse evitado. Hay un final que se está cristalizando y que los gobiernos europeos occidentales se niegan a admitir, acorralados en una narrativa y mentira colectiva de la que no pueden salir. Le han mentido a sus ciudadanos sin ningún pudor, lo siguen haciendo, y, además, siguen priorizando quitar recursos a la salud, educación, vivienda y servicios sociales para invertir en armas y fondos para esta guerra que es aparentemente de Ucrania, pero ya sin ninguna duda es de la OTAN, empeñada en debilitar y fragmentar a Rusia, como lo hicieron en el pasado Hitler, Napoleón y hasta un monarca sueco, Erik XI, cuyo ejército fue derrotado en la batalla a orillas del río Neva (1240) (*) Luego llegaron los germanos, que también mordieron, no el polvo, sino el hielo del lago Peipus (1242) donde una buena parte del ejército invasor (los caballeros teutónicos) se ahogaron cuando el hielo se resquebrajó al no soportar el peso de hombres, caballos y su intendencia. (El director de cine ruso, Eisenstein, lo plasmó en su película Alexander Nevsky, de 1938) en 1993 George Soros, uno de los principales globalistas y capitalista predicaba ya entonces en la necesidad de iniciar una guerra contra Rusia a través de un proxy, un país voluntario a sacrificar su población y sus hombres mientras Occidente ( la OTAN) le proporcionaría las armas y tecnología. Era la época en que Rusia estaba más débil que nunca. 


Ucrania y sus hombres han sido finalmente el instrumento de la Alianza Atlántica, el proxy, la carne de cañón y el medio que tienen para probar sus armas y tecnología contra un enemigo que odian desde hace siglos, como hemos visto. Eso es rusofobia, odio supremacista contra los eslavos a quienes consideran todavía como un pueblo bárbaro en su propaganda, una raza inferior para los neonazis. Pero no nos confundamos, ese es el discurso para inyectar en los pueblos europeos el odio a una sociedad y su gente que apenas conocen, y que, irónicamente cuando en 1991 la URSS se disolvió, sus nuevos líderes: Michail Gorbachov, Boris Jeltsin y hasta Vladimir Putin,  intentaron ser parte de esa Europa liberal e incluso de la OTAN. Pero la respuesta fue un rotundo NO. Tanto Bill Clinton como George Bush les dieron el portazo. ¿Cómo tener de aliado a una superpotencia nuclear que les quitaba el motivo de mantener viva la llama de la amenaza del malvado Putin y sus ejércitos de invadir a la inocente EU y a sus pueblos?


Todo el tinglado montado se comienza a agrietar. La primera víctima es el Primer Ministro del Reino Unido Keir Starmer, quien ha renunciado a su cargo, en cámara lenta,  luego de que la aprobación de su mandato sea cuestionado dentro y fuera de su partido, donde la vida para la mayoría de los ciudadanos se ha hecho insoportable por el encarecimiento del costo de vida, debido a que Starmer y sus aliados, siguen apostando grandes recursos para mantener viva la guerra de Ucrania junto a los otros países de la OTAN, quitándoselos a sus propios ciudadanos. Si no es en las calles, tal vez a la hora de votar muchos ciudadanos europeos expresen su rechazo a esta política belicista y suicida de los países de la UE que implica cercenar a sus propios ciudadanos bienestar, paz, confianza en el futuro. Solo miedo y sumisión, mayores restricciones a la libertad de opinión, y una feroz campaña contra el demonio de la estepa. Si la apuesta de la UE y la OTAN es ir a la guerra contra Rusia, con una agresiva retórica, entre ellas de Alemania, la tragedia del siglo XX con sus guerras será un pálido reflejo de lo que nos espera.


(*) Según los registros históricos las guerras de Suecia y Rusia fueron frecuentes en siglos pasados. Siete reyes suecos estuvieron envueltos en batallas por territorios rusos desde Finlandia, que fue colonia sueca, durante siglos, donde los contraataques rusos llegaron en algunas ocasiones  hasta las costas de Suecia misma, principalmente en 1719-21, después de la derrota sueca de Poltava, en Ucrania, para mayor karma).


viernes, 19 de junio de 2026


     

Comenzó el mundial de fútbol 2026 y las expectativas crecen o se apagan en cada país que tiene a su selección entre los clasificados que cerraron la primera ronda con algunos resultados sorprendentes que derrotaron los pronósticos. Primeros resultados positivos para algunas selecciones que estaban dadas por eliminadas antes de iniciar el campeonato, equipos de ”relleno” con los que la FIFA quiso ampliar la competencia, pero que en el fondo no se trata de otra cosa que ampliar el negocio.

Mis expectativas están, como no podían ser de otra manera, en los resultados de la Celeste y de la  Auriazul (Suecia) que también disputa el torneo, un poco a impulsos de los malos resultados de sus rivales en las clasificatorias. Pero ahí están las dos selecciones, y pelearán por buenos resultados porque a pesar de los contratiempos, han superado al parecer los altibajos por los que pasaron. Suecia ganó 5 a 1 en su debut y Uruguay empató contra Arabia Saudí 1 a1.


Uruguay tuvo, como todos coinciden, un pálido primer tiempo, como el color celeste de la nueva camiseta, e incluso fueron al descanso perdiendo 1 por 0. 

Afortunadamente, la recuperación con los cambios hechos por Bielsa cambiaron la dinámica del juego y Maxi Araújo pudo empatar el partido, y si no hubiese sido por el arquero saudí, el triunfo era más que merecido.

Argentina, Colombia levantaron el ánimo junto con Mexico entre los equipos latinoamericanos que venían mal alineados con las expectativas de su público: Paraguay goleado por EEUU y Ecuador derrotado por Gana y Brasil con un empate ante un Marruecos infatigable. 


Más allá de los resultados hay que destacar la asquerosa comercialización que la FIFA de Infantino está realizando junto con su nuevo compinche, Donald Magno, el emperador del Norte, para la gloria y las finanzas de ambos, porque todo lo que tocan desean convertirlo en moneda sólida. Claro, siempre hay un remanente para los árbitros que amañan partidos. Un ejemplo, el tano Maurizio Mariani que no sacó la roja Al-Harbi por el planchazo al muslo contra Canobbio, y tampoco cobró penal contra el mismo Canobbio cuando perdió el zapato dentro del área por un pisotón de un defensa saudí. No, Mariani se tragó el pito también en otras ocasiones, pero fue la falta de acierto o suerte de los delanteros celestes que lo intentaron, pero el gran mérito se lo llevó el destacadísimo trabajo de Al-Owais en el arco.


España, rival de Uruguay en la serie, también pinchó con Cabo Verde que le empató 1 a 1 y resistió al juego anodino de la roja que también falló en acertarle al arco o el arquero Vizinha, en estupenda actuación, ahogó el grito de gol.

Se han visto a los largo de estos días actos de humillación de parte de los burócratas del imperio que por órdenes de sus altos jerarcas y de su prepotencia prácticamente expulsaron a los iraníes de California, no por su seguridad sino porque sospecharían que podían causarle un daño irreparable a la seguridad del imperio de los psicópatas. O al árbitro somalí Omar Artan a quien se le negó ingresar a territorio imperial donde estaba destinado a dirigir partidos del Mundial. Estas son las políticas de un gobierno arrogante, violento y sin rumbo conocido, donde solo vale la fuerza bruta para seguir creyéndose que son los mejores del planeta

En cuanto a los cálculos de quien será el próximo campeón mundial de fútbol, cabe preguntarse de qué sirven las  estadísticas de los resultados anteriores, más allá de influir en la confianza propia o en el temor al rival si se desconfía de sus propias fuerzas a la hora de iniciarse el partido. No me extrañaría que Trump e Infantino se las ingenien para que la camiseta de las barras y las estrellas se lleven por primera vez la copa Mundial de la FIFA revestida en oro para que el negocio sea redondo como se desea en el Palacio Blanco de las conspiraciones y las guerras. No debería extrañarnos, porque en las condiciones actuales en que se encuentra Occidente, “el que no llora no mama”, como dice el tango, y las reglas se las pasan por el Arco del Triunfo. Infantino y Trump, un solo corazón, y no tengo muchas dudas que la selección norteamericana verá allanada el camino a la Copa, como un insumo más ante las elecciones de medio término de noviembre. Muy subjetivo todo esto que escribo, pero si no hubo Premio Nobel de La Paz en Oslo, porqué no una Copa del Mundo de Soccer de la FIFA?