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viernes, 25 de abril de 2014

El huerto del nonno



Se verá así nuestro huerto en el verano?
Llegar a la edad de la jubilación despierta una ráfaga de sentimientos contradictorios entre el trabajo que se abandona, con su rutina y desafíos, y lo que viene. Nadie está libre de reflexionar sobre lo que le espera. Unos ya tienen bien planificada el escenario del cambio de vida, otros se encuentran inseguros y los menos, creo, maldicen el momento de abandonar su trabajo, en caso que la ley así lo imponga, y vean en su futuro el vacío de su existencia.

 En mi caso creo que el futuro inmediato ya está planeado. Un huerto cedido por amigos me exigirá este verano ocuparme de que produzca. Experiencia? Ninguna, salvo la de aquéllos años en que mi padre me pedía que le ayudara a carpir los yuyos de aquél huerto tan prolijo que estaba al fondo de la casa, y el otro vecino, que también él cultivaba luego que comprara un terreno al otro lado de la calle.

Admiraba a mi viejo que después de su trabajo habitual, tenía todavía energía y voluntad de plantar y cuidar de aquéllos huertos que redundaban en productos de buena calidad para la mesa. Y aquellos árboles frutales donde las granadas, las ciruelas, naranjas, los higos y duraznos hacían nuestro deleite aún mayor. Y el panal debajo de la higuera donde zumbaban las abejas y me cerraban el paso para atrapar las brevas más maduras.

Tal vez esta experiencia que tengo frente a mí sea parte de ese círculo que se cierra en esta vida, volver a sentir el olor de la tierra mojada al regarla, el aroma del romero y la albahaca, el resplandor rojo de las frutillas entre las hojas, o el saludo del girasol dominando el terreno. Veo a mis nietos deambulando entre las flores, a mis hijos jugando con ellos, a los amigos disfrutando de un asado, y a la nonna con sus dedos verdes haciendo magia con las plantas, y me digo a mí mismo que no está tan mal empezar la vida de jubilado en medio de ese canto a la vida que es la naturaleza, aún cuando seamos nosotros los que la manipulamos pero sin dañarla.

 

miércoles, 16 de abril de 2014

De armas tomar. Un mundo que sigue desquiciado.

Avión ruso Sujói
No hay caso. Cuando se tiene miedo o se quiere meter miedo al vecino, parece que no hay mejor estrategia que comprar armas. Y no solo EEUU, Europa, Rusia y China siguen gastando miles de millones de dólares en armas cada vez más sofisticadas. También lo hacen países en desarrollo que deberían, si vivieramos en el mejor de los mundos, invertir en lo que más le hace falta a sus habitantes, esto es educación, salud, infraestructuras, por nombrar solo tres de las grandes obras que tienen pendientes.


El insituto Sipri publicó el lunes su último informe sobre el gasto militar que comprende entre otras cosas el gasto público que mantienen las fuerzas armadas y sus respectivas actividades, las armas y compra de materiales de todo tipo, la investigación y el desarrollo de nuevos prototipos. Todo eso ha costado 1 750  mil millones de dólares en 2013, una suma que con sólo imaginársela uno se marea.
Aún así Sipri calcula que el gasto total ha bajado por la retirada paulatina de EEUU de Irak Afganistán.

Según los cálculos de Sipri son en total 23 países los que han aumentado su gasto militar a partir de 2004. El denominador común de estos países es que presentan ciertas características como por ejemplo un fuerte crecimiento económico, altos ingresos por la venta de petróleo, gas y otros productos. Pero también por conflictos internos. Un buen ejemplo es Argelia, que ha gastado más de 10 mil millones de dólares en armas, un aumento del 9 por ciento en los dos últimos años, según Sipri. El motivo es variado, una es la pretensión de su gobierno de convertirse en un factor de poder regional; la amenaza islamista en el vecino Mali y una mayor producción de petróleo, según el informe.

La violencia del narcotráfico también ha influido en el gasto armamentista de países de América Central y el Caribe. El gasto en  Honduras creció un 22 por ciento, en Nicaragua un 18 por ciento y en Guatemala un 11 por ciento, según Sipri.
En la lista también figuran Méjico y países como Azerbaiyán, Kazastán, Irak y Georgia.
Y ahora el conflicto entre Rusia y Ucrania exigirá nuevas armas con las que amenzar al vecino o defenderse de una invasión si es que la misma ocurre como lo anuncian los medios occidentales. Y si no se produce de todas formas se abrirán créditos para comprarlas, por las dudas. La  OTAN también comienza a engrasar la maquinaria bélica, y la nueva situación puede acelerar lo que hace poco parecía ser una época distención entre Rusia y Occidente. Los fabricantes de armas son los más entusiastas y se restregan las manos con mucho regocijo. No hay mejor negocio en el mundo que este. Y por mucho tiempo.

lunes, 7 de abril de 2014

La tarde que todos fuimos pitufos celestes

Edú Pitufo Lombardo. Foto: Miguel A. Cabrera.
Llegó a Suecia inesperadamente. No estaba en el plan inicial de su gira visitar Estocolmo. Pero la asociación deportiva Uruguayanska de la capital sueca, lo contactó y finalmente encontraron el hueco para que pudiera actuar ante el público oriental que también con pocos días de anticipación se enteró de su actuación. Hablamos de Edú Pitufo Lombardo, un artista que en su repertorio combina murga, milonga y candombe. Como no está acompañado por su grupo musical llamó a su gira por Europa “Más solo que el uno", con esa mezcla de humor que lo caracteriza, y que lo ha hecho tan popular entre los uruguayos. También nombró el rock a roll pero inmediatamente avisó que no era su intención hacer esa música, aunque no por eso nos hizo un sombrero con una canción que menciona a los Beatles, "ese cuarteto de Liverpool" como lo definió sarcásticamente. Puro humor inglés.

La gira originalmente iba a incluir España y Dinamarca y su contenido se definió como “canciones pequeñas de un autor uruguayo de cuna carnavalera y beatlera, en guitarra, accesorios y voz. Canciones propias y ajenas, sobre la delgada línea que define sutiles momentos musicales", según citaba Divertite, página webb uruguaya. Y es que Pitufo Lombardo es un cantautor que hábilmente mezcla esa música y estilos, siempre con un gesto de ternura y respeto a su público, que antes de iniciarse el concierto había degustado una cazuela de lentejas, acompañada con un vino también uruguayo "1752", a la que posteriormente se le agregaron una pascualina y alfajores de dulce de leche. Algunos de los temas cantados por Lombardo son parte de Murga Madre, un exitoso espectáculo que mereció un premio Florencio.  Pitufo también tiene dos discos en solitario: Rocanrol e Ilustrados y Valientes. Esto es una corta pincelada de su largo camino de artista (*).

La fiesta fue también muy familiar en el local del barrio de Hökarängen (el prado del halcón), niños de todas las edades, y adultos de 18 en adelante, rockeros, murguistas, candomberos empezaron a volar y se atrevieron, con timidez al principio (tan uruguayo) pero con fervor después que Pitufo como un maestro de escuela, firme pero amable, nos alentara a que cantáramos los estribillos con un poco más de entusiasmo y fervor. Sino iba a "Haber Cocoa", como se llama una de las canciones interpretadas por Pitufo. Y así sucedió, nadie quería que hubiera cocoa, así que  empezamos a calentar las cuerdas vocales a medida que transcurría el repertorio hasta el gran final, por supuesto, cuando todos nos pusimos celestes de pies a cabeza, todos eramos pitufos,  cantando ese otro gran éxito, y para qué negarlo, que me hizo arrancar una lágrima la primera vez que lo escuché: Descolgando el cielo, acompañado esta vez sí por cinco tambores de Rompiendo Lonjas,  unos chicos uruguayos que hace tiempo vienen curtiendo lonjas a lo largo y ancho de Suecia. Pitufo se bajó del escenario, pero la fiesta continuó entre las mesas cada vez más celestes.



(*) Una  entrevista de Gerardo Tagliaferro entrega muchos antecedentes de Pitufo Lombardo para quien no conocía su carrera artística en el siguiente link:
http://www.montevideo.com.uy/notnoticias_191215_1.html