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viernes, 6 de mayo de 2016

Días de Cine LA ULTIMA INVASION NORTEAMERICANA

Blandiendo una bandera Michael Moore recorre Europa en busca de territorios que invadir. Lo que se lleva de regreso son propuestas que aterrorizan a una buena parte de la sociedad de su país.

Where to invade next

Quien otro que Michael Moore y sus desafiantes ideas podría protagonizar un documental  donde EEUU (es decir Michael Moore) invade una serie de países, no para apoderarse de su petróleo u otra riqueza natural o artificial, sino de las ventajas que ofrecen para sus ciudadanos las políticas del estado de bienestar europeas, y que en EEUU están olvidadas o nunca fueron puestas en práctica.

Italia, Alemania, Eslovenia, Francia, Noruega, Finlandia y otros países más recibieron al invasor que después de cada visita clavaba la bandera norteamericana en simbólica señal que los logros obtenidos en esos países serían llevados a EEUU. Ese tesoro quería robarse el corpulento yanqui.

A lo largo del documental Michael Moore entrevista a alumnos en las escuelas primaria, secundaria y universidad asombrándose por ejemplo de la alimentación que reciben los alumnos en Francia que rechazan la hamburguesa y la Coca-Cola, algo común en EEUU. O el régimen educativo de Finlandia donde los alumnos no reciben tareas/deberes fuera del horario de clase, que aprenden muchas materias también jugando, y la libertad de elegir orientación según sus propios criterios dentro de la materia de turno. Y solo 30 horas de clase a la semana. Ese método pone al país escandinavo en el primer lugar en el mundo según las evaluaciones internacionales. Y las Universidades europeas que son gratis como la de Liubljana en Eslovenia y las ventajas que significan para los estudiantes que en EEUU deben endeudarse hasta el copete si los padres no son ricos.

Moore se asombra de los empresarios que ofrecen condiciones favorables para sus trabajadores, donde descubre que tienen cuatro o cinco semanas de vacaciones, en algunos casos el aguinaldo, las largas vacaciones por maternidad, y la voluntad de los empresarios de pagar impuestos y los aportes de los sindicatos en las discusiones salariales, donde Alemania se destaca en este reportaje porque claramente se dice que la producción es más y mejor que agregarle largas horas de trabajo diario a los obrera/os, darles pocas o inexistentes vacaciones, salarios bajos y escasa recaudación impositiva.

O el régimen carcelario donde la rehabilitación y no el castigo son el objetivo del sistema, incluso con peligrosos delincuentes. El derecho al voto que en EEUU se lo niegan a los reclusos, y donde el 80 por ciento de ellos son reincidentes después de cumplir su condena, a pesar de los cada vez más duros castigos a los que son sometidos. , Una gran proporción de esos delincuentes son negros a los que se los margina sistemáticamente en la sociedad creando un caldo de cultivo para engrosar el mundo del delito. Tampoco puede creer posible que en Portugal los consumidores de drogas no sean encarcelados. La policía no puede arrestarlos, aunque en los casos más graves reciben atención médica.

Michael Moore se lleva de regreso un avión Cargo lleno de ideas sobre las políticas y reformas que debería encarar el Congreso y el presidente norteamericano para que la sociedad no siga polarizándose entre los muy ricos y los muy pobres, con las consecuencias sociales, la violencia irreparable y el creciente odio e intolerancia que al parecer no terminará en ninguna rebelión, sino en la posibilidad de que esto se agudice. La campaña del candidato republicano Donald Trump es una fuerte señal hacia donde quiere ir por lo menos una parte del electorado de la primera potencia del mundo. En todo caso Moore nos muestra la parte luminosa de las sociedades europeas, ¿las oscuras tal vez queden para otro reportaje? porque también en la vieja Europa se cuecen habas, y hay muchas y están creciendo.