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sábado, 26 de octubre de 2013

La maldición de Lampedusa

Foto: IMR.
A la sombra de tantos muertos en las aguas del Mediterráneo se reunieron los jefes de estado de la UE para discutir nuevas medidas de apoyo que impedieran tantos naufragios y tantos muertos por pasividad, indiferencia o incluso negligencia, de las autoridades marítimas y de vigilancia, en este caso de las italianas. Sin embargo una vez más quedó en lamentaciones promesas hechas de aire por la pérdida de tantas vidas humanas. En todo caso el famoso reparto solidario de refugiados entre los países de la UE,  que huyen de la guerra y el hambre quedará para la próxima cumbre, y así sucesivamente. Y es que la mayoría de los gobiernos con visiones y principios más o menos humanitarios, están atenazados entre el crecimiento de una derecha cada vez más fascista, que no quiere más inmigrantes y refugiados, incluso desearía expulsar a los que ya llegaron, y el riesgo de que aumente aún más el flujo de migrantes de todo tipo, lo que resulte finalmente en un boomerang, y pierdan los gobiernos en beneficio de esa ultraderecha que innegablemente crece en fuerza y simpatías entre el electorado más atemorizado por la presencia de los inmigrantes. Por eso se elige la via pragmática de no sacudir el status quo, es decir no hacer nada simulando hacer algo.

Medio Oriente y Africa se desangran en conflictos religiosos, políticos y étnicos que alejan cada vez más a esos países de una posibilidad de desarrollar sociedades más democráticas, es decir no solamente en su estructura y forma como las que conocemos en occidente, sino una democracia participativa en lo local y en las gestiones económicas. Pero una sombra más oscurece el panorama de este desarrollo, y es el espionaje masivo por medio de la NSA a sus aliados y enemigos de todo pelo. La Seguridad Nacional ha hecho trizas las bases de convicencia entre los ciudadanos. Aunque no lo creamos las posibilidades de manipularnos por estos medios son mucho más poderosas que hace unas décadas. Salvo que volvamos al lápiz y la goma de borrar seremos siempre objetivo aunque no existan razones para ello.

Adonde nos lleva este proceso de conflictos, espionaje masivo y desconfianza? Los líderes del mundo democrático, y de EEUU en particular, se han metido en un pantano donde cobra vigencia lo que dijo un político francés: "la Casa Blanca solo tiene vasallos y objetivos a eliminar". En vez de más democracia, se refuerzan regímenes autoritarios de todo signo, y los teocráticos como nueva modalidad ganan terreno en los países donde las condiciones de vida de la grandes mayorías es de miseria e ignoracia, aislamiento y opresión.

No olvidemos que también el poder sobre la economía es poder sobre la política y los políticos, que  en muchos países ricos mueve los hilos de cómo y cuando se deciden los temas desde los salones más sofisticados de las empresas multinacionales, y van estrechando el sendero por donde el resto de la gente camina. No estamos en guerra, pero la guerra por el consumo también deja sus muertos y heridos que no vemos con tanta claridad. Allí vamos en masa, Ikea, Carrefour, Hipermecados de toda clase y categoría, nos esperan con una sonrisa en los labios y una hamburguesa o albóndiga en la mano, y nos empujan a olvidarnos de nosotros mismos y de los demás.  Un tsunami de democracia de muchos colores no vendría mal al planeta, pero la maldición de Lampedusa, entre otras, no augura buenos tiempos para eso. Al contrario, el tsunami es de otra categoría para verguenza de los indiferentes y de los que detentan el poder.













 

lunes, 21 de octubre de 2013

España triunfa y no sólo en el fútbol


Los signos de interrogación se acumulan pero
 la respuesta es la misma.
"España está en un momento magnifico". Lo dijo sonriendo el señor Emilio Botín, presidente del banco Santander frente a las cámaras de la television estatal espanola, TVE, cuando se encontraba de visita en Harvard.
Y el presidente del gobierno Mariano Rajoy, lo confirmaba a su manera en la cumbre iberoamericana de Panamá, , diciendo que la economía española estaba saliendo reforzada de la crisis.
El señor Botín que hace honor a su nombre, no puede estar más contento cuando los miles de millones de Bruselas entran en el cofre blindado de su banco y en el de sus colegas, aunque apenas salen para financiar la recuperacion de la economía.

Las largas colas frente a las oficinas de empleo de gente que busca trabajo desde hace mucho tiempo, el cierre de importantes empresas que dan quiebra como Pescanova, Panrico y Fagor en los últimos días,  con decenas de  miles de trabajadores que pronto engrosarán el mar de desocupados (27%), desmienten día a día esa recuperacion, que celebran cuando la prima de riesgo país baja o la bolsa de valores supera los 10 000 puntos. Sí, los ricos se hacen más ricos, y los pobres continúan a la espera del milagro o se van del país. 600 000 en lo que va el año.
Un amigo me decía al caminar por las calles de Alicante que España está como las veredas de la ciudad. Llena de caca de perro que nadie recoge, ni los amos de los perros ni los escasos empleados municipales. Se refería a la corrupcion de políticos metidos a empresarios y empresarios metidos a políticos, que luego de largos procesos salen por lo general limpios como agua bendita,  salvo algunos ejemplos que salvan el honor de unos pocos jueces que decidieron seguir la conducta del juez Baltazar Garzón.

Pero el más emblemático de los ministros de Rajoy es el señor Cristóbal Montoro, ministro de Hacienda. Sus comentarios en los medios y debates en las Cortes son motivo de anécdotas jocosas sobre los delirios del ministro. Pues él también se suma, entre otras  a la saga de que la crisis tocó fondo. Si uno los reúne a los tres parecerían sin duda los tres Chiflados gesticulando e inventando un discurso plagado de generalidades y falsas expectativas. No, España no está superando la crisis, está inmersa en ella y probablemente por muchos años más antes de que la recuperación le devuelva algo del brillo perdido. Mientras tanto las veredas de Alicante seguirán desgraciadamente plagadas de caca de perro. Y no le dará buena suerte a sus habitantes como algunos creen.


viernes, 4 de octubre de 2013

El dragón del río Uruguay otra vez en la mira

Una vez más la diplomacia fracasó en solucionar un tema que desde su inicio ha inflamado los sentimientos de uruguayos y argentinos, especialmente los de Gualeguaychú,  los que se ven amenazados por los daños ambientales que sospechan se producen en la fábrica finlandesa de celulosa  UPM, instalada a orillas del río Uruguay. La decisión del presidente uruguayo José Mujica de autorizar a la pastera  aumentar su producción hasta 1 millón 200 mil toneladas, es decir 100 000 toneladas más de los que había producido hasta ahora, levantó ronchas en la Casa Rosada y en la ciudad entrerriana de Gualeguaychú. Tanto el elocuente cancilller argentino Hector Timerman como algunos llamados ecologistas de esa ciudad han reaccionado con el furor de los que siempre ven el mal al otro lado del río, y desgraciadamente ignoran las propias. Ahora es UPM, ese dragón que hecha humo la que les contamina el aire y el agua, según sus afirmaciones basadas en las demagógicas y manipuladoras palabras del canciller Hector Timerman y de otros políticos locales apenas conocido la decisión del gobierno uruguayo.  Las fábricas obsoletas de Gualeguaychú  y la producción intensiva de soja, cuyos suelos son contaminados por ejemplo con fósforo y otros químicos usados en la agricultura, no son problema para estos ecologistas. Olímpicamente se ignoran para volcar su frustración sobre el "enemigo exterior", lo cual es una vieja treta de los políticos sin argumentos o los testaferros que los secundan. Cuando la gente quiere ser ciega ninguna verdad que se le ponga por delante es suficiente. UPM es una fábrica que usa la tecnología de última generación, y que sí contamina, pero por debajo de los parámetros exigidos por Uruguay, la UE y otros organisamos medioambientalistas del planeta. Lo comprueban los parámetros de la empresa canadiense que mide regularmente los índices de contaminación y que ambos países aceptaron.

Sin embargo el canciller Timerman amenaza otra vez con La Haya,  como si fuera la palabra mágica que haría desaparecer a la fábrica y al gobierno uruguayo a bajar la cabeza y ponderar las "pruebas" del canciller argentino. De todas maneras ya las autoridades uruguayas han dado a conocer lo valores de esa contaminación, y los mismos están por debajo de los niveles exigidos. Los de Timerman son parte de la campaña lanzada a un mes de las elecciones para envalentonar a los que luchan por mantener un gobierno que está cada vez más desgastado. Argentina tuvo en días pasados la oportunidad de influir en la empresa UPM y sus efluentes cuando el gobierno de Uruguay presentó todas las cartas sobre la mesa y puso también  nuevas condiciones a la pastera. No, se eligió una vez más el camino de la confrontación. Hay sin dudas un fuerte contenido político en esa reacción argentina, que por supuesto los protagonistas lo niegan. La campaña electoral está en marcha y se necesitan enemigos. Las Malvinas no alcanzan, ahora UPM pasa a ser otro caballito de batalla para agitar los sentimientos de "patria y corazón".

Para el gobierno uruguayo esta disputa de nunca acabar no lo beneficia para nada en el avance de los acuerdos que están pendientes entre ambos países. La posibilidad de que los mismos se demoren o nunca lleguen a realizarse puede poner una vez más al desnudo las características y cualidades de quienes gobiernan Argentina. Pero los hechos son tozudos. La población no se enferma ni muere masivamente como prometían los autollamados ambientalistas. Pero sí que hay contaminación muy seria en la desembocadura del río Gualeguaychú por lo vertidos de sus fábricas y agricultura. Ahora lo sabemos con cifras que son irrefutables. El canciller Timerman lanzó un boomerang que le pegó en su propia frente y que una vez más demuestra que no hay que hacer trampas al solitario. Esa lista que presentó con su habitual arrogancia es producto de quien desea manipular a sus propios ciudadanos con datos falsos. Pone nombres de productos químicos que no se utilizan en la pastera y sí en la agricultura, y cuando le acierta, los índices sobrepasan por supuesto los establecidos. Pero no nombra la fuente de esos datos, ni las fechas ni quiénes las realizaron. Abracadabra, un nuevo mago hace su aparición. Así se maneja el canciller del país vecino. Las preguntas que surgen son obvias: Porqué no los dió a conocer antes y así ayudar a desterrar al dragón del Río Uruguay con esos datos? Es que fue cómplice del malvado Pepe Mujica que ha demostrado una vez más estar aliado con las multinacionales? Algo que por supuesto Argentina está libre de esos pecados. Sus fábricas de celulosa de pura cepa nacional  están clasificadas como muy contaminantes, pero tampoco esto parece preocupar a las autoridades argentinas.
El futuro dirá quien tiene razón, y me palpita que no es el canciller argentino ni tampoco los testaferros que lo secundan.