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jueves, 8 de marzo de 2012

El último orejón del tarro

Con esta expresión popular quiero interpretar los sentimientos de un anciano kurdo del este de Turquía, poblada mayoritariamente por la etnia kurda. Este anciano que llegó a Suecia como refugiado político, profesor de lengua materna, tuvo un "choque cultural" con la sociedad sueca que lo expresaba de la siguiente manera: "Primero están los chicos, después mi mujer, luego viene el perro, y yo soy el último orejón del tarro".
En el llamado "Día de la mujer", celebrado en los países occidentales y apenas con algún atisbo de ser reclamado en otros lugares del mundo, se pone de manifiesto la hipocresía que domina en la sociedad donde el hombre sigue manteniendo privilegios a pesar de los bellos discursos sobre reformas realizadas o por venir.

En el hogar las tareas siguen mal repartidas en general, ya que los hombres "sabemos poco" de esas tareas como cocinar, hacer limpieza, sacar el polvo, etc. algo que en la sociedad sueca vienen las mujeres denunciando sin que haya cambios radicales aunque hay que reconocer no es tan extrema esa realidad como en otros lugares. El modelo sueco de que la mujer debe integrarse mayoritariamente al mercado laboral y el hogar debe depender económicamente de dos ingresos, exige a la mujer cumplir las tareas de la casa más las que debe realizar en su trabajo. Es cierto que el hombre sueco en general no se va al boliche a tomarse una copa con sus amigos hasta que la comida está puesta en la mesa, pero su participación sigue siendo menor en esas tareas. A la meta de la igualdad entre los géneros le queda todavía mucha distancia por recorrer en esta sociedad donde las apariencias en gañan y tapan muchas desigualdades.

En la vida laboral los sueldos de las mujeres son un 80 por ciento del salario de los hombres a igual calificación e igual tarea. Las mujeres están más a menudo enfermas por las carencias en el medio ambiente de trabajo, sobre todo en el sector industrial, sufren más del estrés, y si los hijos se enferman son ellas las que se quedan en la casa para cuidarlos, porque a los patrones no les agrada que sean los hombres los que permanezcan en el hogar cuidando chicos enfermos, y así pierden más ingresos. Hoy en este día en que se enaltece a la mujer escucharemos entonces los discursos y llamados a la igualdad entre los géneros, discursos que se los lleva el viento porque en cada uno de nosotros todavía vive la imagen equívoca que tiene el viejo kurdo de cómo son las relaciones entre el hombre y la mujer en esta sociedad. Los chicos sí están primero, pero después del perro vienen las mujeres.

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