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jueves, 26 de marzo de 2026

Niebla sobre el estrecho de Ormuz

A nadie se le escapa que vivimos en un mundo sin reglas ni tratados que se sostengan después de las repetidas acciones y ataques militares de EEUU contra los países que no quieren someterse. Solo la fuerza de las armas y las sanciones es el lenguaje que predomina hasta ahora en Washington, con algunos matices, según sea el presidente que esté en el poder. Con Donald Trump ya no hay freno. Ahora vemos una marcada y descarnada tendencia neocolonial en el proceder de Washington. La permanente y difusa diplomacia de USA, caracterizada por aparentes avances y acuerdos concretos, es suplantada de golpe por cruentos ataques militares con la intención de tomar desprevenido al rival. Puro simulacro ese gesto de dialogar y llegar a acuerdos, manto de niebla sobre las intenciones, un caballo de Troya que simula ser una ofrenda de paz a los dioses y solo contiene un mensaje de muerte.

El politólogo John Mearsheimer, profesor en Ciencias políticas de la Universidad de Chicago, nos recuerda que la táctica de la decapitación a la que es tan afín Israel, y que  repitieron en Irán, no solo fue un fracaso, porque el régimen no cayó como creían, sino que provocaron un fenómeno adverso al eliminar al líder religioso y a los comandantes militares, (y a la familia de Jamenei), que eran los más abiertos al diálogo y, en particular, el ayatollah, que se negaba a la fabricación  de armas nucleares a través de una fatwa. En la mayoría de las guerras no se asesinan a los dirigentes del enemigo porque es la contraparte con quien negociar cuando ambos bandos reconocen que es hora de finalizar la confrontación. Decapitar al enemigo lleva, como en el caso iraní, a que la nueva generación de líderes sean más radical, más intolerante y menos propensa a negociar y, en el peor de los casos, sus demandas serán mucho más drásticas e inapelables. Y es lo que está sucediendo sin solución de continuidad, es decir, sin interrupción. EEUU presentó un plan de quince puntos para el cese de las hostilidades. Irán las ha rechazado porque en parte son inaceptables como eliminar su programa de enriquecimiento de uranio y la eliminación de su programa de fabricación de misiles. A su vez, Teherán pone duras exigencias, cinco demandas sobre la mesa: fin de las agresiones y asesinatos selectivos, garantías de seguridad para que no se repitan las agresiones bélicas, soberanía sobre el estrecho de Ormuz, indemnización por los daños causados, conclusión de la guerra en todos los frentes y grupos de la resistencia. No parece claro que en esas demandas esté el retiro de todas las bases norteamericanas de Oriente Medio como se venía anunciando. 


No hay dudas, sin embargo, que la arrogancia de la Casa Blanca desafía a pesar de el revés que significa esta guerra contra Irán, mientras se hunde en un declive que a muchos analistas geopolíticos les parece inevitable a pesar de sus últimos manotazos agresivos como en Venezuela, este último en Irán, y las amenazas de ocupar Groenlandia, Canadá y derribar a los gobiernos de Cuba y Nicaragua, ocupar el canal de Panamá para arrebatárselo a las empresas chinas que lo administran y, por supuesto, desmembrar a los BRICS y a su principal timonel, China. Recordar la teoría del 1%de Cheney. Todos ellos son enemigos de signo ideológico o comercial, el hemisferio occidental pertenece al hegemón del norte y mucho más, si las circunstancias lo permiten, con o sin la anuencia de esos países. Para eso existe la coerción y la corrupción que allana el terreno. En el caso de Trump, muy astuto el hombre, lo disfraza con el Consejo para la Paz y el Escudo de las Américas, dos grupos de asociados sumisos a sus directivas y órdenes inapelables. El vasallaje a la décima potencia.  


Unos 5000 marines norteamericanos estarían  en camino al Golfo para iniciar un posible ataque en territorio iraní, a los que se suman los 50000 soldados  que hay en las bases en Oriente Medio.  Disuasión o planes concretos de prolongar la guerra? Trump sube la apuesta mientras a su alrededor se levantan las voces que le piden que se contenga. A su vez Israel ha decidido movilizar 400.000 reclutas según la prensa israelí. Los tambores de la guerra se multiplican a pesar del humo de las pipas de la paz que parecen apagadas a pesar que algunos digan lo contrario. 


Europa, en tanto, agoniza después que su antiguo ”padrecito” le diera una patada en el tobillo, por no decir en otro lugar que moleste al algoritmo, cortándole los beneficios a los que se había acostumbrado en el tema de defensa militar a través de la OTAN y la promesa de ”uno para todos y todos para uno” ante la amenaza del oso de la Estepa. La fragilidad de la Alianza, que sucumbe en Ucrania, después de haber provocado esta guerra, sacrificando a la población de este país en aras de debilitar y fragmentar a Rusia para apropiarse de sus recursos naturales, ha sido una estúpida ilusión sin perspectiva alguna. Lo único que trajo es la destrucción de ese país y la rápida desindustrialización de Alemania y la crisis energética para todos los integrantes de la UE. No solo eso, ahora hay que pagar por cada bala y misil que el complejo industrial militar norteamericano le venda a la OTAN para entregárselo a Ucrania, al mismo tiempo que hay que sostener al régimen de Kiev con miles de millones de euros, y ver cómo muchos de esos millones desaparecen en los bolsillos de sus dirigentes, porque ya nadie niega el grado de corrupción que socava, tanto como la guerra, los cimientos de esa sociedad.


Dolor a corto plazo ganancia a largo plazo. Esta es una de las máximas que se repiten a lo largo de los pasillos de la Casa Blanca y del Congreso en Washington. No obstante, ese dolor por las pérdidas e incluso derrotas que viene sufriendo el hegemón pueden ser definitivas sino reconsidera su estrategia. Hasta ahora lo vemos cambiar la táctica como el color de su peluquín. Un camaleón. En el caso de Irán pone un ultimátum de 48 horas y luego lo cambia a 120 horas o cinco días, en una especie de iniciativa de alto el fuego que no es tal, solo apariencia. Todo el tiempo define quiénes serán los comensales que estarán sentados a la mesa y quienes serán los que estarán en la lista del menú. Hasta ahora en el caso de Irán, solo Israel es su invitado. Pero no nos confundamos, en el salón de al lado están las corporaciones petroleras que con el bloqueo del estrecho de Ormuz ganan millardos, el complejo militar industrial, Silicon Valley, Wall Street, y muchos muchos más. Si, a los simples mortales nos ciega la niebla del humo de las bombas, pero detrás de esa niebla siempre hay intereses que son difíciles de discernir, pero que al final de las tragedias bélicas, se desnudan las verdades sobre quienes fueron los que se beneficiaron y quienes fueron las víctimas de la ambición y la avaricia.


  

lunes, 16 de marzo de 2026

La teoría del 1%

 


Los imperios más preocupados por su hegemonía rastrean constantemente, por todo el planeta, las hipotéticas amenazas que piensan pueden aparecer en el horizonte y a considerar seriamente. Tal vez, en el mundo actual, ninguna hipótesis con menos porcentaje de amenaza ha superado a la del norteamericano Dick Cheney, exvicepresidente durante la presidencia de Georg W. Bush.

Según este buen hombre, su cálculo matemático de porcentaje a considerar era que bastaba encontrar un país que representara  una amenaza hipotética del 1% para considerarlo un potencial enemigo, por las razones que fueran. Así lo explica el profesor e historiador estadounidense David Gibbs, quien se ha dedicado a estudiar porqué los neoconservadores norteamericanos  (neocons) han abrazado la misma estrategia de Israel de agredir militarmente a enemigos verdaderos o potenciales, antes de sentarse a negociar o dialogar como primer paso frente a un problema de seguridad, en una espiral donde sus enemigos también han seguido esa misma táctica para combatir en este caso, el colonialismo israelí. 

Esta forma agresiva de resolver conflictos fue alimentada por el cabildeo hebreo en EEUU en consonancia con los sionistas cristianos de Washington que, poco a poco, han ido ganando espacio en la administración de Donald Trump . Como estos grupos lograron presionar o convencer a Donald Trump para que pasara de “nunca voy a iniciar una guerra” a comenzarla de forma ilegal y brutal contra Irán, en alianza con Israel, es una pregunta sin respuesta hasta ahora.  Qué o quién hizo que se diera vuelta como una tortilla en la sartén es algo sobre lo que se especula todavía, sin hallar por ahora una prueba.  Claro, se especula que Netanyahu lo amenazó con un chantaje basado en los documentos que Jeffrey Epstein le habría vendido al Mossad sobre las aventuras de Donald con menores de edad en la isla donde funcionaba su prostíbulo para famosos. Otra especulación es un sustantivo aporte de millones de dólares cedido por el lobby israelí para su campaña de las elecciones de medio término en octubre, elecciones que arriesga a perder debido a los malos resultados en las encuestas. Pero son especulaciones y nada está comprobado.

 

Volviendo a la hipótesis de Cheney del 1%, para desentrañar en la jungla internacional quiénes eran los hipotéticos enemigos de EEUU que se encontraban en ese arco porcentual, Irán era un serio candidato que siempre aparecía en el horizonte. China, el terrorismo árabe, Rusia, Cuba, etc. No faltaban candidatos con el cuchillo entre los dientes para atacar a los inocentes estadounidenses. Y las siguientes administraciones después de Bush, no abandonaron ese concepto, donde el Pentágono era el sabueso olfateando los traseros de los enemigos  sospechosos.  

La dinámica de tener cientos de bases en el extranjero con decenas de miles de soldados estacionados en ellas y el material acumulado, era un injustificado y caro  desperdicio si no había una guerra donde utilizarlos. El complejo militar industrial presiona constantemente para que se usen, de lo contrario la rueda deja de girar. Había que encontrar una función para esa potente  fuerza armada que, indudablemente, se herrumbraría por no usarla. Total, los petrodólares financiaban ese complejo, es decir todos los países que usaban la moneda verde para comerciar. Este ha sido un proyecto bipartidista, afirma Gibbs, porque  también los demócratas se sumaron a esa estrategia.


En todo caso ni Washington ni Tel Aviv  reconocen hoy que estratégicamente están perdiendo la guerra contra Irán. La campaña que llevan adelante de bombardeos es brutal contra las ciudades y centros militares, pero los persas estuvieron cuarenta años preparándose para este momento, ya tuvieron un ensayo en junio del año pasado por doce días. Israel tuvo que tirar la toalla para que se suspendiera lo que estaba destruyendo una parte importante de su defensa e infraestructura. 

La cuestión es porqué decidió el gobierno de Netanyahu hacer la prueba de atacar nuevamente a Irán  cuando ya había mordido la agria manzana de una paliza misilistica sin que su cúpula de hierro lo protegiera.. La mayoría de los analistas piensan que la promesa de Donald Trump de ir a la guerra primero y dirigir las operaciones conjuntamente, pudo haberlo decidido a ejecutar una operación quirúrgica, copia de la venezolana, aún más brutal, por supuesto: decapitar a la cúpula del gobierno del ayatollah Jamenei , la militar y la científica, y sublevar al pueblo iraní ansioso por abrazar la democracia y libertades occidentales. Con eso bastaría, fantaseaban, sentados en sus búnkeres rodeados de pantallas que monitoreaban la realidad de los iraníes vía satélites.  Después de dos semanas de resistencia y el pueblo iraní más unido que nunca, EEUU e  Israel se encuentran desorientados, como perros en cancha de bochas, sin una estrategia clara y golpeados en sus recursos y orgullo, aunque traten de simularlo porque la prensa amiga sabe que contar la verdad desmoraliza. Una vez más Israel es machacado con misiles más potentes. EEUU pierde las bases en los países del Golfo a causa de los misiles y drones que caen desde el cielo; aviones destrozados en los aeropuertos o dañados o derribados por misiles; soldados muertos y, para colmo de males, la resistencia de sus aliados de la OTAN de mezclarse en esta guerra que, aparentemente, es un callejón sin salida. 

El estrecho de Ormuz continúa cerrado. El estrecho de Bab el- Mandeb en el Mar Rojo,  está siendo objeto de ataques a los barcos con bandera estadounidense o israelí por parte de los hutíes del Yemen. El precio del petróleo en ascenso constante y, en consecuencia, la inflación se dispara a niveles insoportables para la mayoría de la gente, todo sube de precio al subir el precio de los combustibles. No habrá mucho que esperar para que las economías entren en una severa crisis con gobiernos que se tambaleen, revueltas populares, caos, represión y una periodo de inestabilidad imposible de predecir por cuánto tiempo se extenderá.


 Como razonan estos gobernantes que nos llevan a este desastre es la obra maestra de un dos psicópatas desesperados, un imperio en declive y un régimen sionista que sueña con el gran Israel: del Nilo al Eufrates. Como hermanos siameses están unidos en el propósito de seguir siendo los hegemones del planeta, en vez de aceptar que es posible un mundo multipolar basado en reglas. De no aceptarlo ¿qué alternativa les queda si la destrucción de sus sociedades los desgasta y termina por hundirlos definitivamente? ¿Un escenario que pone como último recurso apretar los botones rojos sin remordimientos?


lunes, 9 de marzo de 2026

Mesianismo y sionismo en la Casa Blanca

Creer o no creer que Trump quiere poner fin a la ilegal y canallesca guerra contra Irán.                         “Hemos ganado” Si, no hay dudas que Donald Trump ha ganado poniendo los pies en polvorosa y  afirmando que pondrá  fin a la guerra con Irán después de ser derrotado una vez más ( vaya sorpresa) por la resistencia iraní. En una conferencia de prensa plagada de mentiras triunfalista, pero con la cola entre las patas disimulada detrás de su falsa y retorcida retórica,  el ejército “más poderoso y maravilloso del mundo” amaga a retirarse afirnando que se marcha vencedor del conflicto. Pero con Trump nada es seguro. Lo ha demostrado mil veces. Como reaccionará Israel está por verse, pero no tiene muchas alternativas, salvo que desee suicidarse con sus armas nucleares. Netanyahu verá otra oportunidad perdida. Irán tal vez quiera poner condiciones más duras que un cese de hostilidades para declarar la paz. El estrecho de Ormuz se espera sea reabierto en las próximas horas si hay acuerdo, todavía no parece que lo haya. . Sin embargo , la condición de Irán es también que EEUU se retire de toda la región. Veremos cómo transcurre el próximo capítulo y si los botones rojos siguen intocables. .

Los motivos por los que EEUU e Israel decidieron atacar a Irán han sido explicados minuciosamente por la prensa alternativa, algo que ocultan voluntariamente la de los consorcios privados y los medios estatales, que apoyan velada o directamente dicho ataque.  Primero que nada, muy loable en nombre de la democracia y la libertad, pretender sustituir el gobierno de los ayatollahs asesinando a su líder. Segundo, ir por los recursos naturales, léase petróleo, gas natural, minerales, etc. Tercero, geopolítico, restarle a los BRICS un socio importante y a China cortarle la ruta de la seda y parte del abastecimiento de esos recursos energéticos, el puerto en el Índico, etc. 

Probablemente hay más motivos si ahondamos en las intenciones, pero algo que se les ha escapado hasta ahora a muchos analistas y medios, es el fanatismo religioso que cunde en la Casa Blanca. La imagen de Donald Trump, pastores evangélicos  y algunos funcionarios de distintos rangos, (foto 1) donde se confunden en un toqueteo, orando para que las oraciones lleguen al Señor de los Cielos y bendigan la guerra que están por iniciar contra Irán, país que no es nada menos que un representante de Satán en la tierra, según la opinión de esta secta evangélica que predomina en la recién creada Oficina de la Fe por el propio Trump. La intención es, además, transmitirle al presidente la energía del grupo para que tenga éxito en su misión de ir al conflicto bélico junto con el actual estado sionista de Israel. 

Esta otra imagen de Pete Hegseth, secretario de Guerra, luciendo en su varonil pecho la cruz de las cruzadas enarboladas por los reyes cristianos, sin dudas, es una fuente irrefutable de cómo ese mesianismo cristiano y evangélico se cuela por los rendijas de la Casa Blanca y se desplaza posteriormente por los rincones de los centros militares donde muchos oficiales se hacen eco de esas oraciones, obligando a sus subalternos a orar con el mismo entusiasmo. A esta conducta religiosa se la llama sionismo cristiano, ya que el origen de esta idea nació en la iglesia protestante de la temprana Edad Media. Seía muy largo de explicarlo, pero no es entre los judíos que nació la idea de enviarlos  a Palestina, sino a los europeos cristianos, originalmente. 

Los testimonios y protestas de soldados norteamericanos que son sometidos por sus comandantes a orar y cumplir con los rituales religiosos mesiánicos, llegaron a los altos mandos como quejas por tener que obedecer esas órdenes. Además, hay un vídeo donde la pastora Paula White (de rojo en la Oficina Oval en la foto) pronuncia, bueno, en realidad grita como una fanática desaforada, “¡Victoria! ¡Victoria!”y otras frases agresivas, muchísimas veces, como si hubiese caído en un paroxismo irrefrenable, como si estuviera en trance. Esta pastora es la responsable de la “Oficina de la Fe”, mencionada anteriormente. La pregunta ineludible es si el desquicio de esta administración ¿la lleva por el camino de convertirse en un estado teocrático? 

El conocido periodista norteamericano Tucker Carlson ha investigado este fenómeno alrededor de Trump, y se encuentra con que el objetivo final de estos creyentes es la construcción del Tercer Templo en Jerusalén, esperando el segundo arribo de Jesucristo y el Fin de los todos los Tiempos. Carlson advierte que si este mesianismo va en serio, la destrucción de la mezquita de Al-Aqsa en Jerusalén, sería su objetivo militar legítimo, porque la misma fue construida sobre las ruinas del segundo Templo de los judíos. La finalidad de este propósito, según Carlson,  es provocar la segunda llegada de Jesús y posteriormente, lo que se conoce como el Armagedon, o sea la destrucción de las fuerzas impías y salvar a los seres humanos que creen en el Dios cristiano, los gentiles y los judíos que irían al Paraíso. Una interpretación menos pragmática, incluye a los judíos como un grupo impío y por lo tanto irían al Infierno. Es que en los estudios sobre las raíces del sionismo, esta corriente de pensamiento sobre qué hacer con los judíos, se le atribuye por muchos historiadores, entre ellos Yakob Rabkin, a la iglesia luterana como mencionamos ante, y no a la colectividad judía en primera instancia, algo que sería muy posterior. Muchos judíos interpretaban el sionismo cristiano como un mensaje que decía: “no perteneces aquí, vete a Palestina”, por eso se oponían mayoritariamente a los deseos de esos cristianos tan racistas y xenófobos. Otra interpretación es la de un rabino francés, Emanuel Lavinas, que afirma que Palestina es una “tierra permitida” y no prometida. Según el Talmud, hay motivos para no regresar a la Tierra Santa: una teológica, los judíos religiosos no apreciaban reunir su nación religiosa (grupo de fieles) bajo lo que sería una nación política moderna, o sea formar un nuevo estado, según Rabkin. Esto era rechazado por la mayoría de los rabinos ya que Napoleón les había otorgado la nacionalidad francesa y posteriormente lo hizo Alemania y así sucesivamente en el siglo XIX. Aquel mensaje luterano era interpretado como antisemita, porque la intención era deshacerse de los grupos judíos en Europa y Gran Bretaña, como lo hizo España con  los judíos en el siglo XV y los musulmanes en el siglo XVII.

Paradójicamente, algunos judíos que no eran religiosos, vieron con entusiasmo la idea de "una tierra sin pueblo para un pueblos sin tierra” y decidieron que crearían un estado en Palestina. Es a fines del siglo XIX donde la idea de lucha por la creación de un estado hebreo, entre otros por Theodor Herzl, periodista judío nacido en Budapest, durante el imperio austrohúngaro. Fue después de la Primera GM, en 1917, donde Gran Bretaña prometió al pujante sionismo judío, mayoritariamente laico, en la llamada declaración Balfour, establecerse en la Tierra Santa, como un apoyo a los herederos ideológicos de Herzl. En realidad, por propios intereses geopolíticos británicos que pretendía debilitar el imperio Otomano. Londres siempre inmiscuida en las peores intrigas y conspiraciones, incluso aún ahora donde sigue empujando la guerra de Ucrania y enviando al matadero a los ucranianos.

Esos datos mencionados sobre el sionismo cristiano es importante, porque lo que ocurre en Washington y sus rituales religiosos sumados a la decisión de atacar nuevamente a Irán, no explica todo por supuesto, tal vez es insignificante en todo el contexto, pero puede ser una pieza importante para comprender los motivos que llevan a EEUU a acompañar a Israel en su aventura en Oriente Medio. Si tenemos en cuenta que un día antes del ataque, del 1 de marzo, ambas partes  estaban acordando las bases de un acuerdo sobre el enriquecimiento de uranio y otros asuntos, acuerdos que iban por buen camino, según el representante del reino de Omán, pero que Washington, una vez más, rompió para atacar a traición a Teherán según la táctica que ha adoptado en sus últimas acciones, destacándolo como la peor diplomacia practicada por Occidente, pero que tiene sus antecedentes en países europeos cuando, por ejemplo, tres acuerdos de paz entre Ucrania y Rusia fueron traicionados. 

Sin embargo, lo que se esperaba viv fuera una campaña de dos días por Washington y Tel Aviv decapitando a Jamenei y otras figuras importantes del gobierno iraní, al fracasar, demuestra significativamente una extraña ignorancia en los servicios de inteligencia de ambos aliados, la CIA y el Mossad, en cuanto a que Jamenei estaba dispuesto a ser un mártir y había designado junto a la Asamblea de expertos su sucesión, incluso en cuarta línea de sucesión, que debía ser corroborada y ratificada por la Asamblea de Expertos. Y así ocurrió ayer, cuando fue confirmado Mojtaba Jamenei, de 56 años de edad,  hijo de Ali Jamenei. Según los expertos en la cúpula de la organización política y religiosa de Irán, Mojtaba Jamenei tiene una larga experiencia de conducir los asuntos del país ya que era el asesor y confidente de su padre durante muchos años. Trump opinó, si alguien desea reírse del egocéntrico carácter de este hombre, que esta denominación es un error, y que él deseaba haber participado en esa decisión. ¿Acaso Reza Palaví, el hijo del Sha, era su mejor candidato?

Para mayor inseguridad, las bombas y misiles siguen golpeando Oriente Medio, y los más pesimistas predicen que la guerra se puede extender a otras regiones, incluso Europa si la deshilachada OTAN decide inmiscuirse si es que ya no están. Rusia y China lo hacen con su tecnología, según muchos opinólogos. Qué puede salir mal?