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miércoles, 24 de agosto de 2016

Por las tierras del Cid Campeador



Durante la llamada Reconquista de los territorios ibéricos  ocupados por los árabes, realizada los distintos reyes cristianos, allá por el siglo XII en adelante, uno de sus destacados héroes de leyenda fue el llamado Cid Campeador, un soldado cuya espada, La Tizona y la Colada, y su caballo Babieca, han dado origen a aquella epopeya de cien batallas con la ocupación de Valencia y sus regiones aledañas a expensas de los reyes moros. Aunque El Cid, dicho sea de paso, sirvió tanto a moros y cristianos por una  buena "soldada", para finalmente largarse por cuenta propia y fundar su propia base política militar en la propia Valencia, la capital del Levante.

El desenlace final fue una época de caos y crueldad, de expulsión de moros y judíos de esos territorios conquistados en su última etapa por los reyes Isabel y Fernando, y reconocida muy tarde y a regañadientes por la sociedad española. De aquella época  solo quedan pueblos y ciudades con nombres árabes adaptados al castellano, siendo la emblemática Alhambra, una de ellas. Hoy España se encuentra también en una época de caos político donde la incertidumbre planea sobre la meseta castellana, las costas catalanas y vascas, las rías gallegas  y el resto del territorio todavía unido por una bandera, pero dividido en el corazón de cada pueblo que desea una identidad propia y su independencia política. En otras palabras, lo que fue unido por la espada hace siglos hoy arriesga a romperse por las filosas iniciativas nacionalistas catalanas en abierto desafío al gobierno español, y todavía latentes en las vascongadas que probablemente espera su oportunidad después del desenlace final de la pulsada entre Madrid y Barcelona.

A este conflicto se agrega el fracaso de formar gobierno por parte de los socialistas liderados por Pedro Sánchez  luego de las elecciones del 20 de diciembre 2015, y ahora, después de las segundas elecciones del 26 de junio pasado,  el intento de Mariano Rajoy del Partido Popular, cuyo final todavía es incierto y que debe resolverse en los próximos días el la sesión de investidura, en caso que el PP cuente finalmente con el apoyo de Ciudadanos y la abstención de los socialistas en el parlamento. De lo contrario por tercera vez nuevas elecciones. Nadie ignora que el PP ha sido castigado por la enorme montaña de corrupción que han destapado la prensa, al policía, y la justicia que ha imputado y procesado a más de un centenar de políticos nacionales, regionales y locales. La oportunidad de formar un gobierno alternativo la tuvo el centro izquierda cuando el Partido Socialista y Ciudadanos elaboraron un programa moderado para gobernar el país y terminar con el predomino del PP. Para eso necesitaban el apoyo de partido cometa, Podemos, que se mantuvo reticente a ese acuerdo, ya que decían querer impulsar políticas más radicales para borrar el nefasto período pepista. Así fracasó el intento de Pedro Sánchez de torcerle la muñeca a Mariano Rajoy, pero la soberbia,  rayando conla arrogancia del líder de Podemos, Pablo Iglesias, dieron por tierra con esa alternativa.

Ahora, después de las segundas elecciones donde las expectativas de Podemos de superar en número de votos a los socialistas se derrumbara, tanto este partido como su aliado Izquierda Unida conminan a Pedro Sánchez a buscar por segunda vez una alianza para su investidura y formar un gobierno de amplio apoyo ciudadano y partidario, y así enviar al PP a una oposición bastante solitaria y en clara minoría. Hasta ahora Sánchez, seguramente quemado después de su fracaso, no mueve ficha y dice esperar que Rajoy intente ser investido y afirmando que votará NO a ese intento por lo que el PP fracasaría siempre y cuando no haya un buen número de socialistas que se rebelen contra su líder y se abstengan para darle la investidura como jefe de gobierno al líder del PP, aconsejados entre otros por Felipe González, ex presidente de gobierno y líder del PSOE. Ante la posibilidad de terceras elecciones, astutamente determinadas para el día de Navidad por el gobierno interino de Rajoy, para meterle más presión a los socialistas, queda la expectativa de si se están realizando negociaciones muy, pero muy secretas por parte del PSOE, Podemos e Izquierda Unida para presentar su propia alternativa si fracasa Rajoy, y evitar así esos terceros comicios en Navidad. En política todo es posible, la cuestión es si esa alternativa fuera realidad que posición tomaría Ciudadanos. Se abstendría? Se sumaría?

España necesita hoy políticos que puedan atar una alianza de partidos que acaben con la cultura de la corrupción, la impunidad de algunos encumbrados políticos, y las profundas injusticias sociales que la derecha se ha permitido imponer con su mayoría absoluta en el parlamento. El trabajo precario, el desahucio de miles de personas de sus casas, la vergonzosa política de exoneración de impuestos para proteger a los ricos que escondieron sus millones en bancos suizos u otros paraísos fiscales, son algunos de los resultados del gobierno del PP. Tendrán los españoles esa oportunidad de ver desbloqueada la investidura de un gobierno alternativo, o los intereses políticos e ideológicos impedirán esa oportunidad para hundir al país  más en el caos? Será necesario un nuevo Cid Campeador? El líder de Ciudadanos Albert Rivera parece cumplir con ese requisito, ayer con el PSOE, hoy con el PP. Y quien te dice que mañana de otro giro de 180 grados para no perder el tren de la nueva reconquista.

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