Páginas vistas la semana pasada

lunes, 19 de febrero de 2018

Un castillo de naipes de cristal y acero


Era el orgullo de Suecia y de Estocolmo. Estuvo a la vanguardia  durante décadas en la investigación científica sobre enfermedades y sus resultados casi siempre celebrados en todo el mundo. Sus profesionales y personal admirados. Sin embargo todo el prestigio obtenido se ha venido derrumbando en estos últimos años cuando en la cabeza de un grupo de partidos que gobiernan la provincia se les ocurrió construir el hospital más moderno y avanzado del norte de Europa: el Nuevo Hospital Carolino de Estocolmo (Nya Karolinska sjukhuset - NKS), el proyecto está resultando un perfecto escándalo, sin dudas el mayor de la historia del país en el sector de la Salud Pública. 
La obra, aprobada en 2010 y conducida por la mayoría de centro-derecha (1), ha sido realizada bajo el sistema Cooperación Público - Privado  (CPP), un sistema que no ha sido evaluado todavía por su reciente puesta en práctica en el país.  Pero de muestra alcanza un botón. Desde el comienzo la construcción del NKS se ha visto envuelto en repetidos escándalos financieros: la empresa SKANSKA firmó el contrato con el gobierno provincial para la construcción del nuevo hospital cuyo  costo fue calculado en un principio en unos 15 mil millones de coronas (aprox. 1.800 millones de dólares) pero costó casi el doble, es decir 29 000 millones de coronas a la hora de su inauguración en 2018.

Pero no solo eso, se han realizado pagos exorbitantes  a una consultora privada que ha cobrado una enorme cantidad de facturas truchas o sopechosas de ser falsas. Se trata de una consultora norteamericana, la Boston Consulting Group (BCG) que entre 2011 y 2017 ha facturado 250 millones de coronas. Por un solo consultor ha pagado el NKS nada menos que 700 000 coronas mensuales! durante el período antes mencionado según la investigación del periódico Dagens Nyheter. 

Paradójicamente en el nuevo hospital hay un menor número de plazas para los pacientes de Estocolmo cuando debían haberse creado un mayor número, pero la reducción de algunas clínicas especializadas causaron esta disminución. El ejemplo más claro es la Sala de Partos, que según el personal se reducirá en 1500 partos menos al año cuando el déficit actual de salas es de entre 3000 y 4000 unidades; denuncias por enfermos de cáncer que no recibieron el tratamiento adecuado: con un caso de fallecimiento está ahora en manos de la fiscalía;  pacientes que deben operarse del corazón son enviados a otras ciudades suecas y a Oslo, Noruega,  porque el hospital está desbordado, lo que significa otro costo adicional multimillonario.

La tecnología de punta instalada (IT) ha tenido fallos que han puesto en riesgo la vida de algunos de esos pacientes. Incluso debieron suspenderse desde el lunes el funcionamiento del hospital pasando a una rutina manual en la atención de los pacientes por una semana. 
La fuga de personal especializado es otro problema que se suma ya que muchos trabajadores de la salud se marchan a trabajar a otros hospitales ante el caos y un ambiente laboral deficiente. El orgullo que ese personal sentía al enrolarse en este ambicioso proyecto también se ha derrumbado. Y esto amplía la fila de enfermos en espera de una operación. 
Todo parece un gran agujero negro que levanta los pelos de punta a toda Suecia a medida que se conocen los detalles en un país que se creía medianamente libre de corrupción. 

Y hay más, otro puñado de sal en la herida del NKS es un contrato adicional que perdura hasta el año 2040, y que le otorga a SKANSKA el monopolio del mantenimiento y reformas del edificio por la friolera de 61.400 mil millones de coronas (aprox. 6500 millones de dólares!). Quien paga este desorbitante gasto del proyecto? pues sí, el contribuyente. 

Hasta en Escandinavia está llegando la ola de ácido y salitre que carcome actualmente a la mayoría de las sociedades en el mundo: corrupción de funcionarios y políticos que en este caso defienden cínicamente el proyecto como el más exitoso encarado por las autoridades de la provincia. Y es que este año es año de elecciones y la desesperación cunde en las filas de la Alianza de centro derecha. Se oponen con uñas y dientes a la investigación anunciada por el gobierno argumentando que ya hay otra en marcha, la cual es académica y nada tiene que ver con la investigación sobre las irregularidades antes comentadas. Además cuando la oposición en la provincia (Socialdemocracia (S), Verdes (MP) y Partido de Izquierda (V) propusieron que se contratara una auditoría externa, la mayoría de centro derecha votó en contra, algo que al parecer ha cambiado hace apenas unos pocos días al empezar a correrse el velo del escándalo.

 Otro detalle de este sospechoso nido de corrupción es que la Consejera de Asuntos Económicos Irene Svenonius (M) - el puesto político más importante en la jerarquía provincial- está casada con quien fue hasta el día de hoy el director del Departamento de Compras de la Provincia, Jan Svenonius. En una primera investigación interna sobre las adquisiciones  del Departamento de Compras se constató que este director aceptaba y firmaba las suculentas facturas de BCG. Cuando se realiza una primera investigación Irene Svenonius, su esposa,  participó en la decisión de investigar dichas compras a pesar que el reglamento advierte que existe un serio riesgo de parcialidad, ya que su marido, Jan, era el jefe. Hoy renunció a su puesto Jan Svenonius ya que su situación era insostenible. Irene Svenonius todavía resiste en su trinchera.

Otro implicado que tenía una estrecha relación con Jan Svenonius es Andreas Ringman Uggla, Director de Producción que facturó para BCG 118 millones de coronas por una oferta que la consultora ganó en forma que todavía no ha podido ser investigada. Ringman Uggla afirmaba además que era doctor cuando en realidad no tiene título. Quién cerró los ojos al momento de mirar su CV?

Cuando la tormenta perfecta se acercaba, Andreas Ringman Uggla renunció inmediatamente a su cargo en enero pasado, quedando las sospechas y certezas por las supuestas irregularidades cometidas y la parcialidad al desnudo, ya que además al momento de elegir a la empresa BCG como consultora, se revela que Ringman Uggla había sido empleado de de la misma antes de asumir su cargo en la Provincia. El círculo parece cerrarse perfectamente.

 Una auditoría interna realizó ya una investigación primaria que confirma las denuncias de la oposición,  los medios de prensa y del sindicato de la Salud sobre las irregularidades que se vienen cometiendo. 

El gobierno sueco liderado por la Socialdemocracia decidió además el viernes pasado crear una comisión de crisis que se hará cargo de investigar todo los referido a la marcha de la construcción del ”hospital más moderno y avanzado del norte de Europa”. En realidad con lo que se sabe deberían dejarlo en manos de la policía que investiga los delitos económicos (Ekobrottsmyndigheten), porque como escribió Shakespeare, ”algo huele ha podrido en el reino de…”


(1) El Servicio de Salud Pública depende en Suecia de las 20 Administraciones Provinciales/Regiones (Landsting), las cuales se financian cada una con recursos propios y del estado, es decir los contribuyentes pagan impuestos a ambas instancias, según la escala de ingresos salariales. Los salarios menores no pagan por ejemplo el impuesto estatal. El gobierno provincial de Estocolmo está en manos del centro-derecha integrado por el Partido Conservador (M), el Partido del Centro (C), el Partido Liberal (L) y los Demócratas Cristianos (KD).
Publicar un comentario