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martes, 18 de noviembre de 2014

Vientos de cambio entre hojas putrefactas.

Sin duda la sociedad española comienza a reaccionar ante tanta corrupción e impunidad de políticos, empresarios e infantas fuera de toda sospecha. Podemos, el nuevo partido que comienza a tomar forma bajo el liderazgo de Pablo Iglesias y otros jóvenes provenientes del movimiento popular, el académico y sectores de la clase media empobrecida, sacude el mapa político de España. El mismo ha surgido con fuerza a partir de las numerosas protestas callejeras contra el gobierno del Partido Popular (PP) los recortes, los desahucios, las reformas laborales que dejan en indefensión total al trabajador, rebaja de sueldos y una larga lista de otros cambios que condenan a los españoles a pagar a los bancos y otras instituciones financieras el debacle económico que ellas mismas provocaron. Y que enriquece cada vez más a esa élite proveniente de los sectores más rancios del franquismo y del oportunismo político.

Otro aspecto de este grito No Va Más! es la cantidad de jueces y fiscales que comienzan a ejercer su devaluada profesión y presentan listas de imputados en alcaldías, empresas y sindicatos. Cada semana somos testigos de operaciones policiales contra los que han profitado a costa del dinero público y aparecen escrachados en la prensa más interesada en colgarse del impulso que toma este nuevo movimiento porque sus editores ven vientos de cambio. Podemos  no quiere etiquetarse ideológicamente, sino que con la consigna de que lo que necesita el país es "sentido común", ganan apoyo tanto entre los partidos de izquierda como de l centro-derecha. Detrás de principios sencillos y fáciles de comprender para las mayorías se visualiza de todas formas una mentalidad de izquierda que el PP define como de "banderas escondidas", o la "ultraizquierda disfrazada". Las intenciones de limitar el poder de los grandes consorcios financieros, la transparencia en el uso del dinero público, la justicia social que predican es sin duda un lenguaje más de izquierdas que de derechas aunque públicamente no quieran reconocerlo. Sin embargo Pablo Iglesias ha dicho públicamente : "Mi ADN es de izquierda".

Las elecciones nacionales del año próximo mostrarán si los períodos de gobierno que se han repartido hasta ahora entre socialistas (PSOE) y los populares (PP) está en camino de romperse y se ven obligados a renovarse como organizaciones políticas o anquilosarse hasta desaparecer. Entre otros cambios que comienzan a visualizarse son entre otras la reforma de la constitución y la construcción de un estado federal como se viene planteando, y darle así a las Autonomías mayor independencia con respecto a Madrid, ese centro de poder y autoritarismo que las sucesivas monarquías fueron imponiendo a medida que se conquistaban nuevas regiones por los antiguos reyes católicos que con la espada y la cruz impusieron su voluntad, idioma y religión.  Los cambios empujados por las nuevas generaciones que buscan romper definitivamente con esa otra herencia, la de Franco, que todavía planea sobre la sociedad hacen renacer la esperanza que este país pueda ofrecerle un futuro mejor a sus ciudadanos.




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