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viernes, 9 de junio de 2017

Teresa May,obligada a cambiar la hoja de ruta.

David Cameron, el pasado Primer ministro británico, tropezó y se cayó por su propia estupidez, indiferencia o presiones al interior de su partido, los conservadores o tories de Gran Bretaña, cuando se aventuró el año pasado a llamar a un plebiscito y decidir si los ciudadanos  británicos deseaban o no ser miembros de la Union Europea. El resultado todos los conocemos, el Brexit se impuso con el apoyo de los sectores más conservadores, los de la tercera edad temerosos de perder sus derechos, la gente del campo y centros urbanos medianos y pequeños..

Como el resultado de ese plebiscito fue tan claro para los tories, la nueva Primer Ministra Theresa May decidió entonces dar otro cuasi salto mortal como su pasado colega sin la red, al declarar que quería llamar a nuevas elecciones, a pesar de las voces disidentes dentro de su partido conservador.
La finalidad : afianzar y aumentar  la mayoría absoluta que ya tenía en el Parlamento, pues todos los indicios mostraban el entusiasmo de una buena mayoría de los votantes a favor de un Brexit duro. Esa era la lectura que hacía la Primer Ministra y un sector de su partido. Ayer el castillos de arena se le derrumbaron ante sus propios ojos al observar  cómo avanzaba el recuento de los votos.

El Partido Laborista, que muchos creían iba derecho al matadero con un Jeremy Corbin hablando en su campaña y pidiendo más recursos para el sector público, escuelas, hospitales, jubilados, etc. y además un Brexit blando para no levantar barreras infranqueables con el resto de Europa, se despertó esta mañana con la sorpresa de que esa apuesta había convencido a una buena parte del electorado, sobre todos a los jóvenes, a las nuevas generaciones que quieren seguir siendo"internacionalistas", y no quedar encerrados en su isla, impidiendo además la posibilidad para otros jóvenes europeos de ir a trabajar y estudiar en Gran Bretaña.

Otra noticia alentadora es que el partido de ultraderecha UKIP no logró que ninguno de sus candidatos lograra los suficientes votos para tener un escaño en el Parlamento. La espuma rabiosa de su racismo y xenofobia se la tuvieron que tragar, incluso a pesar de esos  últimos y repudiables atentados terroristas. Si hace unos meses creíamos que la derecha más recalcitrante como una mancha parda comenzaba a cubrir Europa, los resultados en las elecciones de Holanda, Francia y otros países, da por tierra con ese avance que parecía incontenible.

La realidad politica y su propia supervivencia obligan a la Primer Ministra británica a acordar con los Democratic Unionists (DUP) una alianza parlamentaria, sea a través de apoyos puntuales o una más estrecha formula de integración a través de una coalición, y así salvar los platos rotos de su fracaso. Aunque no necesariamente la salve de tener que renunciar a su puesto en el gobierno. Dentro de los tories muchos de sus integrantes, que ambicionan  apoderarse del sillón de Downing street 10,  están que bufan por el resultado y la pésima campaña de Theresa May, y aprovecharían, si la oportunidad lo permite, candidatearse para el puesto.

De todas maneras esta alianza entre tories y DUP  le alcanzaría a los conservadores - se necesitan 326 escaños- para lograr mayorías en la cámara. Esto indican los resultados por ahora, aunque todavía no son  definitivos, por lo que Theresa May deberá prenderle una vela a su santo si es que lo tiene,  y rogar por mantenerse en el poder cuando a la orilla del Támesis hay tantos cocodrilos esperando su oportunidad.

RESULTADO:

PARTIDO CONSERVADOR (tories) 318 (-12)

PARTIDO LABORISTA:  261 (+ 31)

LIBERAL DEMOCRAT  12 (+ 3)

SCOTISH NATIONAL PARTY 35 (- 19)

DUP  10 (+2)

GREEN 1

UKIP 0

























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