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miércoles, 19 de junio de 2019

DT: Intentando clonar su presidencia

Llegó el momento que los partidarios del presidente de EEUU Donald Trump esperaban: el anuncio de su candidatura para un segundo período presidencial. En la ciudad de Orlando, Florida, D. Trump saludó al público con sus típicas consignas de salón de teatro de varietés como Hacer Grande América Otra Vez, y acusando a la prensa de mentir y a la oposición demócrata de ser un puñado de socialistas radicales. En el pasado los republicanos asustaban a sus votantes con el cuco del comunismo soviético, ahora alcanza con acusar a los demócratas de la propia casa como los enemigos de la libertad.

Trump inicia la campaña con los sondeos de opinión en su contra, pues su gestión es desaprobada por el 53,1 % de los norteamericanos mientras un 42,5% la aprobaría al día de hoy. Es que su atípica conducta de dividir a los ciudadanos del  país, y al mundo dicho sea de paso, deja permanentemente al descubierto, su estilo agresivo y confrontativo, según sus detractores. En cada instancia en que aparece frente a las cámaras, con la pose del mandamás arrogante y autoritario que lo caracteriza, demuestra claramente que no le interesa  el diálogo con quienes piensan de otra manera, sino que busca aplastar toda oposición valiéndose de afirmaciones falsas o tergiversadas. Justamente de lo que acusa permanentemente a la prensa.

Curiosamente una buena parte de su discurso lo dedicó a rememorar los correos-e de Hillary Clinton que salieron a la luz después que le jaquearan a los Demócratas la cuenta de Internet, pidiendo en aquél momento cárcel para su rival. Tal vez la marcha de la economía, que por ahora ha tenido un crecimiento sostenido, le siga permitiendo mantener el aval de una buena parte de los norteamericanos, reflejado también en la baja del desempleo. Pero claro, no dice que ese proceso de recuperación ya había empezado con Obama, sino que se atribuye los resultados positivos a su sola gestión, a la "guerra" de los aranceles con China y con la UE.

Y no olvidemos la inmigración y el famoso muro que quiere construir. Prometió que para fines del año próximo se construirán unos 640 kilómetros, pero según los que siguen de cerca los detalles técnicos de esa construcción se trata de reemplazar una buena parte del muro ya existente.
Otro capítulo que Trump no podía obviar era su visión lapidaria de la prensa en general, pero sobre todo los ataques a los medios como The New York Times, CNN, The Washington Post etc. Estos representan el alter ego que el presidente no tiene en su cerebro que camina por un solo sendero. Claro, para él cada vez que sale a la superficie un escándalo son sólo fake news. Total, este "estribillo" repetido cien veces (o más) termina convenciendo a los adoradores del profeta de la Casa Blanca,  que todo lo que dice es palabra santa, para eso son todos fervientes cristianos unidos por las plegarias del Hombre del Copete de Oro.

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