![]() |
| Batalla de Gaugamela entre Alejandro Magno y el rey persa Darío III. Museo De Nápoles. |
“La historia no se repite, pero rima”, es una frase muy repetida últimamente (atribuida a Mark Twain), en este caso, cuando se observa la guerra que ha emprendido Donald Trump contra Irán. Hace poco más de 2000 años, un ejército romano de unos 40 000 hombres, comandado por el triunviro Marco Licinio Craso, el hombre más rico de Roma, pretendía la conquista de Persia (hoy Irán), emulando tal vez a Alejandro Magno. Quien conozca algo de historia, sabe que Craso sucumbió en la batalla de Carras, como final de una campaña militar de conquista, al enfrentarse a la caballería persa y a los temibles catafractos, arqueros blindados con sus caballos. Bueno, los romanos fracasaron por estar deficientemente preparados, casi todos murieron, y Marco Licinio Craso fue hecho prisionero y ejecutado por el rey Orodes de Persia. La campaña de Craso había sido calificada por el famoso Cicerón como una guerra inútil (nulla causa), y sólo motivada por la avaricia, el poder y la gloria. Toda semejanza con el actual conflicto es sólo casualidad…
Dos mil años después, el infalible Donald Trump parece dispuesto a cometer el mismo error que el romano, no se fijó una clara estrategia para iniciar junto a Israel, la campaña bélica, (probablemente Israel sí la tenga), con golpes de bombas y misiles que no doblegan a una población de más de 90 millones de habitantes, mayoritariamente respaldando a su gobierno teocrático, pero que también tiene un parlamento y unas FFAA leales, y la guardia revolucionaria, conjuntamente con un millón de hombres en armas, descentralizadas y sus catafractos modernos, los misiles tierra-aire, que están causando grandes destrozos en la región, incluido Israel.
Trump grita a los cuatro vientos que hay negociaciones de paz con Irán por debajo de la mesa, que implicaría una alto el fuego y la apertura del estrecho de Ormuz, mientras que el ministerio de RREE iraní niega, sin embargo, tales negociaciones directas y Ormuz seguirá cerrado con excepción de algunos países amigos. Según algunos medios corporativos occidentales, que empujan a los actores de esta guerra ilegal para que le pongan fin al conflicto, respondiendo sin dudas a los intereses de las grandes compañías occidentales perjudicadas en sus intereses. Por su lado, China y Pakistán estarían presentando un plan de paz que podría ser el comienzo de una mediación con cierta perspectiva de éxito. Lo anunció Axios, un sitio web de noticias estadounidense, citando fuentes de la Casa Blanca. Por otro lado, Israel y Arabia Saudita empujan a Trump para que continúe con la escalada bélica, algo que podría ocurrir en los próximos días - semanas, al concentrarse miles de tropas y material bélico en las bases de EEUU en la región de Oriente Medio.
A China el cierre del estrecho de Ormuz la perjudica, porque el 40 por ciento del petróleo que abastece su necesidad energética proviene del golfo Pérsico.
No obstante, el presidente Trump se encuentra, involuntariamente, entre dos fuegos. Por un lado la necesidad de proclamar un triunfo lo más rápido posible cuando le quema las pestañas el precio de los combustibles al consumidor en EEUU, la inminente inflación que dará por tierra sus promesas electorales, se habla de más de 4-5 dólares el galón de gasolina en EEUU, (3,785 litros), y el billonario coste militar que significa mantener esa guerra, endeudando al país aún más profundamente de lo que estaba. Por otro lado, las presiones de los países hebreo y saudí, antes mencionados, interesados en la destrucción de Irán como rival geopolítico y económico, quienes tratan de socavar cualquier reculada del Craso moderno. A su vez, Rusia y China abogan por lograr que Irán no sea fragmentado ni debilitado, ya que es un importante socio fundador de los BRICS y un escudo al llamado “vientre blando” ruso, por encontrarse en la frontera sur de este país, y es un eslabón importantísimo para la ruta de la seda de Beijing. Las alianzas se blindan a una velocidad vertiginosa, Rusia, a quien la OTAN había pronosticado también debilitar y fragmentar en 2022, en un mes que dura esta guerra ilegal, se ha beneficiado con miles de millones de divisas ( no necesariamente dólares) por la demanda de su petróleo por los países asiáticos, incluso los que por obediencia a EEUU habían renunciado a comprarle los combustibles fósiles , como la India, a quien EEUU había presionado para que no importara el crudo ruso.
Trump también enfrenta a Europa, resentido por la falta de apoyo de la OTAN a su guerra contra Irán, amenazando con retirar a EEUU de la Alianza por esta felonía de no apoyarlo militarmente como él les exige. Esto tendría consecuencias directas en la guerra que sostiene la OTAN a través de su proxy, Ucrania, contra Rusia. Alemania, Reino Unido y Francia tendrían que encargarse de darle respiración artificial al “muerto viviente” de Zelensky, cuando sus economías también están ardiendo.
Según el periódico alemán Der Spiegel, Trump y Rubio argumentan que si Irán no es una cuestión europea, tampoco Ucrania es una cuestión de EEUU. De todas maneras, si le damos una vuelta más de tuerca al relinche de Trump, romper la Alianza con un importante cliente del complejo militar industrial estadounidense como es la UE, podría terminar en un severo recorte en las compras a ese complejo militar industrial que pondría en peligro los futuros negocios, la tasa de empleo, divisas para el estado, aún cuando muchos ya cuestionan la eficacia de sus máquinas de guerra, sumamente costosas y no tan eficaces como la publicidad proclama.
Tal vez otro fenómeno que todavía no ha sido valorado en su tremenda dimensión, publicado por la revista tecnológica norteamericana Wired, es la advertencia de Teherán de atacar a partir del 1 de abril ( no es broma) a las sedes de las empresas tecnológicas estadounidenses en Oriente Medio, que dejarían a Apple, Microsoft, Google, Amazon y más de veinte centros estratégicos tecnológicos, que quedarían sin los servicios en la Nube y, por lo tanto, afectaría a los países y a sus poblaciones sin los servicios digitales esenciales. El motivo iraní es que los software y hardware de esas empresas, incorporados a los servicios de inteligencia y a las armas estadounidenses e israelíes, han contribuido a asesinar a ciudadanos iraníes y, en especial, al líder supremo Alí Jamenei. De concretarse esa amenaza, probablemente esté pendiente de un intento de poner las botas norteamericanas en territorio iraní, o no, porque Teherán con su defensa en mosaico, permite a sus comandantes atacar objetivos que encuentren razonables, ya que no hay un mando militar centralizado, según los expertos que analizan las fuerzas iraníes.
Para Trump no es menos alarmante el punto de vista de ciertos analistas económicos de su país. Tal es el artículo de Patricia Cohen del NYT, quien advierte que para la economía global no habrá respiro, todos los caminos llevan a precios más altos y un crecimiento más lento de las economías. O un retroceso, para los que no estén preparados, según otros analistas. Porque quienes dependen de las fuentes de energía importadas están en el horno, y lo que es aún más preocupante, por el estrecho de Ormuz pasa más de un 30 por ciento no solo del petróleo, también el comercio mundial de fertilizantes. Quienes preparan las tierras para la siembra y les falta este producto esencial, tendrán cosechas de menor rendimiento, precios desorbitados en los alimentos, hambre y desnutrición en la población más vulnerable. Para no hablar del interés bancario que golpeará a las familias de los sectores medios que son las capas más vulnerables y más endeudadas, con mayores préstamos bancarios. O sea, el mundo capitalista y sus clases sociales más humildes y medias, serán afectadas severamente, salvo las plutocracias y la gente más rica, quienes disfrutarán intocables detrás de sus muros. Contarán con más fuerza de trabajo barata, grupos sociales más sumisos pero, también, un desempleo galopante y, en consecuencia, una delincuencia irrefrenable, azotando las ciudades y a sus habitantes.Si es que una oposición no se organiza, lucha y cambia el resultado de ese proceso.
¿Es lo que Washington pretendía con esta guerra? ¿El caos y que se rompa todo? Tendrán en el salón oval la canción “Rompan todo” de los Shakers? ¿A Trump no le importan las elecciones de medio término de octubre? ¿Será que nos tiene otra sorpresa, bueno, a sus ciudadanos mejor dicho, con una excusa para prohibir las elecciones de medio término próximas y las presidenciales posteriores? ¿Convirtiéndose en el emperador con el que sueña todas las noches?
Un escenario de terror, pero no impensable para un imperio en declive, con un Marco Licinio Craso que, sin embargo, puede sucumbir como el antiguo, tragando oro líquido como castigo.
