Comenzó el mundial de fútbol 2026 y las expectativas crecen o se apagan en cada país que tiene a su selección entre los clasificados que cerraron la primera ronda con algunos resultados sorprendentes que derrotaron los pronósticos. Primeros resultados positivos para algunas selecciones que estaban dadas por eliminadas antes de iniciar el campeonato, equipos de ”relleno” con los que la FIFA quiso ampliar la competencia, pero que en el fondo no se trata de otra cosa que ampliar el negocio.
Mis expectativas están, como no podían ser de otra manera, en los resultados de la Celeste y de la Auriazul (Suecia) que también disputa el torneo, un poco a impulsos de los malos resultados de sus rivales en las clasificatorias. Pero ahí están las dos selecciones, y pelearán por buenos resultados porque a pesar de los contratiempos, han superado al parecer los altibajos por los que pasaron. Suecia ganó 5 a 1 en su debut y Uruguay empató contra Arabia Saudí 1 a1.
Uruguay tuvo, como todos coinciden, un pálido primer tiempo, como el color celeste de la nueva camiseta, e incluso fueron al descanso perdiendo 1 por 0.
Afortunadamente, la recuperación con los cambios hechos por Bielsa cambiaron la dinámica del juego y Maxi Araújo pudo empatar el partido, y si no hubiese sido por el arquero saudí, el triunfo era más que merecido.
Argentina, Colombia levantaron el ánimo junto con Mexico entre los equipos latinoamericanos que venían mal alineados con las expectativas de su público: Paraguay goleado por EEUU y Ecuador derrotado por Gana y Brasil con un empate ante un Marruecos infatigable.
Más allá de los resultados hay que destacar la asquerosa comercialización que la FIFA de Infantino está realizando junto con su nuevo compinche, Donald Magno, el emperador del Norte, para la gloria y las finanzas de ambos, porque todo lo que tocan desean convertirlo en moneda sólida. Claro, siempre hay un remanente para los árbitros que amañan partidos. Un ejemplo, el tano Maurizio Mariani que no sacó la roja Al-Harbi por el planchazo al muslo contra Canobbio, y tampoco cobró penal contra el mismo Canobbio cuando perdió el zapato dentro del área por un pisotón de un defensa saudí. No, Mariani se tragó el pito también en otras ocasiones, pero fue la falta de acierto o suerte de los delanteros celestes que lo intentaron, pero el gran mérito se lo llevó el destacadísimo trabajo de Al-Owais en el arco.
España, rival de Uruguay en la serie, también pinchó con Cabo Verde que le empató 1 a 1 y resistió al juego anodino de la roja que también falló en acertarle al arco o el arquero Vizinha, en estupenda actuación, ahogó el grito de gol.
Se han visto a los largo de estos días actos de humillación de parte de los burócratas del imperio que por órdenes de sus altos jerarcas y de su prepotencia prácticamente expulsaron a los iraníes de California, no por su seguridad sino porque sospecharían que podían causarle un daño irreparable a la seguridad del imperio de los psicópatas. O al árbitro somalí Omar Artan a quien se le negó ingresar a territorio imperial donde estaba destinado a dirigir partidos del Mundial. Estas son las políticas de un gobierno arrogante, violento y sin rumbo conocido, donde solo vale la fuerza bruta para seguir creyéndose que son los mejores del planeta
En cuanto a los cálculos de quien será el próximo campeón mundial de fútbol, cabe preguntarse de qué sirven las estadísticas de los resultados anteriores, más allá de influir en la confianza propia o en el temor al rival si se desconfía de sus propias fuerzas a la hora de iniciarse el partido. No me extrañaría que Trump e Infantino se las ingenien para que la camiseta de las barras y las estrellas se lleven por primera vez la copa Mundial de la FIFA revestida en oro para que el negocio sea redondo como se desea en el Palacio Blanco de las conspiraciones y las guerras. No debería extrañarnos, porque en las condiciones actuales en que se encuentra Occidente, “el que no llora no mama”, como dice el tango, y las reglas se las pasan por el Arco del Triunfo. Infantino y Trump, un solo corazón, y no tengo muchas dudas que la selección norteamericana verá allanada el camino a la Copa, como un insumo más ante las elecciones de medio término de noviembre. Muy subjetivo todo esto que escribo, pero si no hubo Premio Nobel de La Paz en Oslo, porqué no una Copa del Mundo de Soccer de la FIFA?
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