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jueves, 11 de noviembre de 2010

Una de cal y otra de arena


Peter Mangs, sospechoso de ser el "hombre del láser"

La policía sueca ha pasado del paraíso al infierno en el correr de estos días. Su prestigio subió muchos puntos luego que arrestaran al presunto autor de los atentados contra inmigrantes en la ciudad de Malmö. Un individuo de 38 años al que algunos medios ya publicaron su foto y nombre, Peter Mangs, rompiendo la tradición de no publicarlos hasta que la persona sea condenada por los delitos que se le acusan. Y como ya es público y se ha difundido por muchos medios con lujo de detalles, aquí también lo publicamos.

El nuevo "hombre del láser"  se adaptaba a la perfección al perfil que la policía y sus expertos habían diseñado. Un lobo estepario, con problemas psíquicos y un amor enfermizo por las armas de fuego y las artes marciales. Tenía dos armas de fuego, y eran legales, ya que Mangs era miembro de un club de tiro. Este tipo que vivió en EEUU algunos años, se sospecha fue el que causó la muerte de una chica de 20 años, e hirió a otras ocho personas y además, se lo investiga på otros cinco casos más.Él niega hasta ahora ser el autor de esos crímenes que tuvieron en vilo a la ciudad de Malmö, pero las pruebas parecen ser suficientes para responsabilizarlo de los atentados, aunque la policía no descarta que pudo haber otro u otros que copiaron el estilo de Mangs.

La aventura policial que trajo por tierra rápidamente el prestigio ganado por la policía de Malmö ocurrió en Gotemburgo. En medio de una histeria internacional ante la amenaza de atentados terroristas, la policía de esa ciudad arremetió en operativos antiterroristas contra varias personas que consideraban eran las responsables de una amenaza de bomba en el centro de la ciudad, luego de haber escuchado conversaciones telefónicas entre los sospechosos. La policía tenía pinchados los teléfonos de esas personas desde hacía un tiempo.

 Los efectivos policiales penetraron en las viviendas de los sopechosos como en las mejores películas de acción: rompiendo puertas y destruyendo parte del mobiliario. Pero lo peor fue el trato a los detenidos, personas originarias de Medio Oriente, que fueron arrojados al piso delante de sus hijos, mientras gritaban órdenes y amenazaban con sus armas a niños y adultos, en medio del caos y del miedo que desataron. Ninguno de los presuntos terroristas tenía antecedentes policiales, por lo menos aquí en Suecia.

Un chico de diez años también fue detenido junto a sus padres y además fue interrogado por los uniformados en busca de datos que confirmaran la sospecha que el papá estaba envuelto en una conspiración terrorista, violando así  todas las reglas de la ética profesional habidas y por haber. Cuando el huracán policial se calmó, se pudo saber que la amenaza de bomba nunca existió, y que las conversaciones que la policía había pescado habían sido completamente distorsionadas.

El fiscal ha cerrado el caso y ahora las víctimas del equívoco policial reclaman al estado una indemnización por daños y perjuicios.
Una de cal y otra de arena, pero qué cerca está el éxito del fracaso cuando la inoperancia y la improvisación le juegan una mala pasada a los que deben velar por la seguridad pública.
Usted que opina?
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