Páginas vistas la semana pasada

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Las aventuras de un rey reacio

Stockholms slott: överst östra fasaden därunder norra fasaden och Oscar II:s minnestavlaEsta semana el país se ha visto conmovido por la sensacional noticia de que tres periodistas publicarán un libro que lleva por título "Carlos XVI Gustavo-El monarca reacio" (en sueco "Den motvillige monarken"). El libro que sale a la venta en estos días es una radiografía de la vida licenciosa que el rey Carlos XVI Gustavo habría llevado a lo largo de sus años, tanto como soltero como durante su matrimonio con Silvia, la actual reina sueca.
 Los tres periodistas, Thomas Sjöberg, Deanne Rauscher y Tove Meyer, han consultado un sinnúmero de personas que habrían participado en las fiestas que el rey y sus amigos más cercanos celebraban en compañía de chicas jóvenes en diferentes ocasiones y en distintos lugares, no sólo en Suecia sino también en el extranjero.

Una de las fuentes más citadas por de los periodistas es un conocido propietario de clubes ilegales de alterne, Mille Markovic, de origen serbio. Markovic es conocido por ser una de las figuras más destacadas del bajo mundo, por lo que de ser cierto que el rey frecuentó alguno de sus clubes pone en serios aprietos a su figura como símbolo de una clase social, la nobleza, que en este país ha sido respetada por la mayoría de la gente,  por estar por encima de toda sospecha. Markovic afirma que repartía llaves de oro a esa destacada clientela.

La casa real prepara un encuentro con los periodistas, donde el rey seguramente leerá una declaración, y luego hará mutis sin permitir preguntas. Y si las permite qué puede decir? No sé nada, no conozco, niego haber estado en esos lugares, no la conozco,etc.

Investigar sobre la vida privada de los hombres y mujeres públicos no ha sido una de las prioridades de la prensa. La prensa rosa escribe por supuesto sobre los reyes y las reinas, pero desde la perspectiva romántica o desde la pura chismografía, pero siempre evitando manchar las figuras que habitan en la casa real. Es parte del juego y de las ganancias que aportan tales figuras.

El último escándalo que empezó a abrir una brecha en ese mundo, fue el referido a la princesa Victoria, cuya reciente luna de miel fue financiada por un millonario sueco con intereses económicos en Suecia y EEUU, entre otros países. Ahora es el rey quien está en el banquillo, marcado como un playboy que ha dilapidado miles de coronas en fiestas y bacanales, mientras su guardias de seguridad guardaban la puerta de los locales que habría frecuentado.

La brecha se ha ampliado ahora. Por un lado se ha constatado que la persona del rey no es impune y como figura pública está bajo la lupa como el primer ministro o los líderes políticos de los partidos. Ese es el principio que todos dicen respetar en este país: es un principio de la democracia y del derecho a la información. Pero la autocensura ha sido la predominante cuando se trata de la casa real. Con este libro se ha roto esa tradición. Las consecuencias para el rey y la prensa están por verse. Pero nadie puede ignorar las consecuencias que tiene para todos los implicados conocer -si el contenido del libro es verdadero- que la nobleza muestra su rostro más decadente, protegido o ignorado durante mucho tiempo por quienes detentan el poder de la información.

Mille Markovic, el serbio del bajo mundo,  ha declarado que esta historia la ha contado antes, pero nadie quería escucharlo. Ahora hay una jauría ahí afuera, que se ha destapado los oídos y se ha quitado la venda de los ojos.
Publicar un comentario