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martes, 30 de noviembre de 2010

La chismografía en valija diplomática

Una vez más Wikileaks ha publicado documentos secretos del gobierno norteamericano. Esta vez ha sido el departamento de estado quien impotente ha visto como le bajaban los pantalones y dejaban a la vista un paisaje no muy alentador en cuanto a lenguaje diplomático se refiere. O cómo se encomendaba a las embajadas controlar por ejemplo a los funcionarios de la ONU, entre ellos al propio secretario general Ban Ki-moon.

Los más de 250 000 documentos publicados por Wikileaks muestran las opiniones que el personal de algunas de las embajadas tienen sobre líderes políticos tales como Berlusconi, Fernández, Sarkozy,Chávez, Putin, etc. O lo que algunos de ellos desean que EEUU haga contra sus enemigos acérrimos, como el caso de Arabia Saudita que pide que las instalaciones del programa nuclear iraní sean destruídos.

Muchos analistas opinan que una buena cantidad de lo publicado por Wikileaks es chismografía en valija diplomática. Y si se atiende a los mensajes enviados sobre algunos líderes y sus "defectos" o sus "manías" no puede sacarse otra conclusión que los diplomáticos made in USA cocinan chismes como los mejores maestros de cocina. Por supuesto que esto no es único para la diplomacia norteamericana, ya que en las embajadas de otros países el lenguaje de los cocineros propios puede ser similar o peor. Pero lo interesante es la fragilidad que ha mostrado hasta ahora el sistema de seguridad de la primera potencia mundial.

El verano pasado The Washington Post publicó datos muy interesantes sobre lo que llamó la " topsecret America". Allí se constataba que la organización que se encarga de la seguridad del país cuenta con 45 órganos del estado y 2000 empresas. Los cálculos del periódico fueron que por lo menos hay en el país 10 000 oficinas donde se analiza la información y los documentos secretos, y unos 850 000 personas estudian esos materiales.

Semejante infraestructura otorga probablemente a quienes trabajan para ese sistema un aurea de arrogancia que se contamina a otras partes de la administración, entre ellos el cuerpo diplomático. Algo que pocos ignoran. Pero también invitan a que entre esas ovejas blancas aparezca alguna de color que se olvide de la lealtad jurada a la bandera tricolor.

Sin embargo la chismografía diplomática, a pesar de los titulares en la prensa mundial, no dejarán mayores heridas en la memoria de los  líderes políticos "maltratados". Algunos se ríen ya de las ocurrencias de los diplomáticos norteamericanos. La real politik se impone y los pecados se perdonan.

Pero lo más interesante de ese cuarto millón de documentos está por venir cuando puedan apreciarse en su totalidad. Es decir, qué visión tiene EEUU sobre sí mismo como nación y del mundo que lo rodea? Y hasta ahora nada alentador parece salir mayormente de su cuerpo diplomático que es quien debe orientar a la Casa Blanca si debe emplear el látigo o la zanahoria. Y se observamos cómo el látigo resuena por diversas partes del mundo, no es de extrañar que lo que alimenta a ese brazo que lo agita contiene una fuerte dosis de veneno diplomático.

Probablemente las embajadas norteamericanas tendrán que sentar a su personal en el banco de la escuela para aprender a escribir sus mensajes en un tono más neutral en caso que la seguridad del estado siga siendo el gigantesco colador con el que Julian Assange cuela sus spaghetti.
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