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viernes, 15 de septiembre de 2017

Un sueño perdido - Sin Adiós a las Armas

Hoy hay un concierto de motores de distinto tipo y potencia en el mundo. No es una competencia de F1 ni de motos de 500 CC. Son motores que impulsan distintos tipos de armas por tierra, mar y aire. Mientras un nuevo misil es lanzado desde Corea del Norte sobrevolando territorio japonés, llenando otra vez de incertidumbre a los países de la región, en el Mar Báltico surcan por el cielo aviones de combate suecos y de la OTAN, y por el Este aviones rusos hacen lo mismo, mientras se preparan ejercicios con tanques, misiles antiaéreos, desplazamientos de tropas por tierra y naves de guerra en intensas maniobras militares por varios días.

Oficialmente son unos 20 000 efectivos suecos y miembros de la OTAN que realizan maniobras  militares denominadas Aurora 17 en este país nórdico durante diez días. El poderoso vecino de enfrente también las inició con el nombre de Zapad 17,  durará una semana, con un escenario en territorio ruso occidental y en Bielorrusia, donde se calcula que participan como mínimo 100 000 efectivos que componen el ejército ruso, según la versión de los expertos occidentales.
"Niet", afirma el ministerio de Defensa ruso, "Solo 13 000 soldados participan con ejercicios de carácter defensivo que no están dirigidos contra ningún país vecino"

Ambos bandos sacan músculo, entonces, y como sabemos tanto en las guerras como en las maniobras militares comúnmente es la verdad la primera que derriban de un cañonazo.

En este escenario no hay que olvidar que la OTAN tiene sistemas de armas sofisticados y tropas en las repúblicas bálticas y en Polonia. Según los argumentos de los líderes de la Alianza Atlántica, estas repúblicas son muy vulnerables sin la presencia de la OTAN. Rusia en cambio ha visto que la incorporación de estos países a la Alianza es una amenaza contra propia su seguridad.
Y con esos argumentos ambos bandos siguen fabricando, probando e instalando nuevas armas, cada vez más sofisticadas, simulando que no apuntan en dirección de lo que ya han definido como "el enemigo", sino  contra un enemigo ficticio.

Con estas maniobras se renuevan en particular las críticas contra Suecia por permitir la participación de fuerzas militares pertenecientes a siete países de la OTAN en su territorio,(EEUU participa con 1000 soldados) cuando una buena parte de sus políticos y dirigentes, todavía define al país como "neutral y libre de alianzas militares".
Y es que este país nórdico después del final de la llamada Guerra Fría desmanteló una buena parte de su defensa militar, al mismo tiempo que multiplicó la exportación de armas que fabricaba, ya que no eran necesarias en su propio territorio porque no había tropas que las manejaran. Hoy hay militares que han afirmado que en caso de una invasión repentina, de los rusos por supuesto, las Fuerzas Armadas suecas no resistirían más de una semana. Cierto o no, se ha creado una atmósfera de indefensión que justifica en los políticos los acuerdos de cooperación militar con otros países de la UE y con la OTAN.

La justificación final es el escenario actual europeo con los acontecimientos protagonizados por tropas rusas en Georgia (2008) y Ucrania (2014) más la anexión de Crimea, que  ha obligado a los países de la región del Báltico a poner las barbas en remojo. Justificado o no, nadie da un paso atrás, sino que se refuerza el poderío militar de ambos bloques, siempre justificando que es el "otro" el responsable de que se multiplique la amenaza militar.
Se repite la misma conducta de siempre, desde que se acumulaban piedras y garrotes en las cuevas, y actualmente  misiles y cañones, los humanos nos hemos destacado por armarnos hasta los dientes para "obtener La Paz e impedir la Guerra" -aunque siempre dejando millones de muertos regados por campos y ciudades como en las dos guerras mundiales del siglo pasado o en los conflictos regionales de hoy. Los que conocen el tango Cambalache afirman que nunca perderá actualidad.






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