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miércoles, 20 de septiembre de 2017

Una catástrofe no viene sola -sino la inventamos

La verdad es que da pena tener que abordar temas que sacuden la realidad de tantos millones de personas en el mundo. Es una cadena de hechos interrelacionados o no, pero que  entra en una espiral que solo anuncia nuevas desgracias.

Mientras Ciudad de Mexico y sus alrededores sufren el impacto de un terremoto de fuerza 7,1 destruyendo edificios públicos y privados, con un saldo de víctimas que solo muestra las primeras cifras pero que no sabemos cómo terminará, en la ONU el discurso de Donald Trump sacude la escena política internacional con el propósito de retomar el devaluado liderazgo norteamericano  y destruir acuerdos pactados entre las naciones, como es el caso del tratado con Irán. 
En Cataluña comenzó una ola de represión para impedir el referéndum del 1 de Octubre y el huracán María arrasa con lo que Irma no pudo destruir.

Las inevitables catástrofes naturales las acompañamos con las que los humanos provocamos en una carrera por el túnel donde nadie todavía puede ver la luz, si es que alguna vez la encontramos. En Birmania más de medio millón de la etnia rohinyá son víctimas de una limpieza étnica que creíamos ya no podían tener lugar en el mundo después de Rwanda. Yemen, Sudán del Sur nuevos ejemplos de este fenómeno que envilece aún más al ser humano.

Sé que el fatalismo no ayuda a resolver los problemas, al final solo provoca indiferencia y asco. Pero ante la dimensión de todas estas catástrofes acumuladas, el individuo se encuentra impotente.

Donald Trump no dijo nada que no se esperara que dijera en la ONU. Su furibundo ataque contra Corea del Norte no es nada nuevo, en todo caso su retórica belicista con amenazas de destrucción ”total” del estado norcoreano muestra la intolerancia de un presidente norteamericano dispuesto a usar sus propias armas nucleares para destruir una nación que desafía esa supremacía que el propio EEUU impuso por las armas. Quiere reformar a la ONU para pagar menos, hoy financia una quinta parte de su presupuesto. Pero sus intervenciones internacionales provocan tantas desgracias que debería pagar más cuando hay que ayudar a las víctimas de las guerras y conflictos provocados por los intereses de la Casa Blanca.

En la península ibérica el gobierno de España determina suspender la entrega de los fondos económicos al gobierno catalán y la llamada ”Benemérita”, es decir la Guardia Civil, encarcela al núcleo duro de los catalanes que desean independizarse de España . Una pulseada que divide a España y a la propia Cataluña instalando un conflicto que está creciendo en tensión, y donde las voces que piden el diálogo y reformas necesarias como el PSOE y Podemos, no son escuchadas por los abanderados del indenpendetismo por un lado y un intransigente gobierno del PP por otro. La crisis es institucional y nadie sabe como finalizará el forcejeo, pero aunque por ahora no parece posible, una ocupación militar y policial sería una catástrofe. Después de Franco ha quedado una herida abierta que no cierra en un país que todavía no encuentra el equilibrio entre sus distintas nacionalidades e intereses. Lo que es seguro que con el PP en el gobierno, esto no parece ser posible.

Kim Jong-un es un peligro potencial con sus armas nucleares en desarrollo, pero cabe preguntarse donde está la causa de esta febril carrera tecnológica para armarse con la peor arma que ha creado el hombre, sino en las repetidas políticas americanas que  han forzado a estos dictadores, como el norcoreano, a buscar el antídoto a las desetabilizaciones y ofensivas bélicas realizadas por EEUU. Ejemplos nos sobran:  Irak, Libia, Siria y el mentado ”apoyo a los grupos democráticos y amigos” de estos procesos. 

El Trump que durante la campaña electoral afirmaba que ”EEUU sería primero” dedicándose a la recuperación de la economía del país y creando fuentes de trabajo, etc. ahora se quita su sayo de pastor de ovejas, y muestra su peor hocico de lobo. Su estrategia es clara, reducir a los estados y gobiernos que no se avienen a los intereses de EEUU. Si no es a través de sanciones que abarcan un amplio espectro, es con la amenaza militar. Parado en la tribuna de la sala de conferencias del edificio de la ONU en Nueva York, parecía Calígula o Nerón hablando a los senadores, con esos gestos que lo hacen aún más arrogante y despreciable. 


Caminamos por el filo de la navaja.  Aunque esos problemas y conflictos estén lejos geográficamente entran en nuestros hogares por las pantallas del televisor o las computadoras. Y nos llegan en oleadas de seres humanos despojados de todo. Migrantes desesperados. Los episodios que hablan de la grandeza que también existe en la humanidad, quedan opacados o apenas mencionados. Estamos sin rumbo, solo lo conoce ese uno por ciento que posee casi el 50 por ciento de la riqueza mundial. Ellos deciden por nosotros.
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