Apenas se habían apagado las explosiones de los fuegos artificiales por el Año Nuevo, la Casa Blanca decidió finalmente atacar a Venezuela con misiles y bombas contra la capital Caracas y otras regiones del país. Este ataque se inició entre la 1:30 y 2:00 de la madrugada. Los objetivos, según los medios venezolanos, fueron aeropuertos y bases militares, así como otros objetivos todavía no definidos por la confusión que produjo el ataque como era de esperarse.
Por las imágenes difundidas por la televisión venezolana y los videos de civiles que filmaban desde los balcones, no pareció existir, en el momento de las explosiones, una defensa activa contra un grupo de helicópteros que también participaron de la operación militar. Probablemente los sistemas de prevención, radares y otros detectores de la defensa antiaérea, fueron anulados por una tecnología superior que inutiliza esos sistemas. No lo sabemos, pero que esos helicópteros circularan por los cielos de la capital como perico por su casa, a pesar de todos los aparentes o reales preparativos de defensa, resulta muy extraño de ver. Sí se escucha, apagado por el sonido de las explosiones y los rotores de esos helicópteros, el fuego de ametralladoras, tal vez d desde los distintos puestos de defensa esparcidos por la ciudad, pero sin mayor resultado si seguimos las imágenes mostradas.
No sabemos, por ahora, si los ataques continuaron hasta el amanecer, pero desde Miami, el canal Telemundo 51Miami, daban por hecho de que el presidente Nicolás Maduro había abandonado Venezuela, acompañado por los gritos de victoria de unos cincuenta antichavistas, que gritaban consignas y festejaban el ataque contra su país en un barrio de aquella ciudad, reclamando libertad y democracia, probablemente bajo la iluminada presencia de la última ganadora del premio Nobel de La Paz, María C Machado.
Bien, este es el inicio de esa campaña militar del hegemón del Norte, que viola todas las normas internacionales de la Carta de la ONU y las de la propia USA que, según su Constitución, debe contar con el visto bueno del Congreso para iniciar una guerra. Pero, conociendo el proceder del presidente Donald Trump, es su costumbre que a la carta magna de su país se la pasa por el arco del triunfo de sus pantalones. Hace muchos años un conocido me comentó que el llamado Serecho Internacional, es decir la carta de la ONU, era una entelequia. No le creí en ese momento. Los hechos de las últimas décadas y principalmente de los últimos años le están dando la razón. Trump acaba de dinamitar los últimos vestigios de esa reglas para imponer las suyas al precio que sea.
La cuestión es si los marines y tropas del ejército estadounidense invadirán por tierra el territorio venezolano o, con pequeñas unidades, acosarán a Maduro y sus FFAA en una guerra de baja intensidad y de desgaste. O todo quedará como una operación relámpago. Qué pasará con los aliados de Venezuela, léase Rusia, China, Irán y otros países del sur global, está por verse. Las reacciones diplomáticas serán múltiples en contra de los ataques, me atrevo a opinar, pero hasta dónde se atreverán los países que ya se han comprometido vendiendo e instalando sistemas antiaéreos y de misiles anti buque, así como asesores militares para organizar la defensa del territorio, está por verse. No se. Ido el humo de tales armas.
Por eso cabe pensar que esto ha sido negociado por Maduro y las potencias que lo respaldan con Trump, para evitar un conflicto a gran escala. Que amenace el precio del barril de petróleo. Sumerja el comercio mundial en el caos. La entrega de Maduro podría ser el precio pactado. Vemos que la resistencia y la captura confirmada de Nicolás Maduro así lo establecen con la foto publicada dónde es llevado por dos soldados norteamericanos. Todos los discursos de resistencia activa por el momento parecen humo, tal vez para evitar una tragedia aún mayor ante la superioridad militar de USA o simplemente que la resistencia ha fallado o prefirieron una solución sin derramamiento de sangre, algo espectacular para entretener al público.
En todo caso, si esta operación se detiene quedará como un episodio de decapitación quirúrgico, como ejemplo de que es posible maniobrar y traicionar lo que se promete. Lo curioso es que ocho horas antes del ataque, una delegación china estuvo reunida con Maduro. No sabemos qué se discutió en esa reunión, pero las especulaciones apuntan a que fueron los orientales los que pusieron la puntada final de este tinglado. Cierto o no, se abre otra llaga más en el planeta. Son tantas, que alguien dirá que es un Cáncer, una metástasis que se extiende por los continentes, de origen vírico, plantado por los laboratorios donde nacieron en otra época valores y principios que prometían respetarse siempre, predicando la supremacía del pensamiento “occidental”. Sin embargo, la realidad cruda y desnuda, muestra que aquellos bellos principios son enterrados en las trincheras y tumbas de las víctimas o en los pasillos de los palacios de gobierno.
La mentalidad colonialista que pervive desde siglos pasados en esos personajes, cuya avaricia de poder y riquezas, para sí mismos y los consorcios industriales y financieros que los manejan o manipulan, no tiene fondo ni límites, a pesar del reguero de víctimas que dejan por el camino. A esta altura son pocos los que dudan qué es lo que busca la Casa Blanca y el Pentágono en Venezuela. Si hay alguien que todavía no se enteró, no es libertad ni democracia, ni elecciones transparentes ni mejor justicia social. Se trata, sencillamente, de las riquezas naturales del país, petróleo, gas y diversos minerales, entre ellos oro, etc. Trump es el nuevo Padrino, sus métodos tienen otra dimensión, pero se comporta como un mafioso digno de lo que ha sido la sociedad norteamericana y su cultura por el dinero y el poder. Tal vez sobreviva un tiempo más, hasta que otro con menos escrúpulos lo sustituya. Porque esta sociedad enferma de fenta,nilo , sobrepeso y traumatizada por la violencia cultivada por generaciones, tiene un futuro muy, pero muy oscuro.
Bueno, no debemos olvidar los gobiernos cómplices que abonaron la falacia contra Maduro y su gobierno, a quien acusábamos de haber cometido fraude en las últimas elecciones nacionales, con el relato del partido de Edmundo Gonzalez y Maria C Machado, respaldado por el Centro Jimmy Carter , Trump y la UE. Esto ha sido el marrón con el que venían golpeando sistemáticamente al palacio de Miraflores, buscando derrumbarlo, golpe a golpe, con el poder de aquellos sectores y gobiernos antes mencionados. Pero, sea dicho con toda la intención, la falsa ingenuidad o oportunismo de muchos voceros que defendían la democracia liberal y la aparente inocencia de los golpistas venezolanos, las buenas intenciones de Washington y cacareaban por nuevas elecciones, ahora se rasgarán las vestiduras, si es que todavía tienen alguna, pidiendo el fin de la agresión de esta aventura norteamericana, lamentando la pérdida de reglas y tratados de soberanía nacional, al ser “conscientes” de que todo el proceso venezolano se inició con una falsa bandera, es decir, como una guerra contra el narcotráfico. Trump y los suyos cruzaron el Rubicón, veremos hasta dónde llegan sus legiones y que éxito tiene esta nueva guerra imperialista, porque no es otra cosa que eso, una guerra con fines depredadoras de un imperio que está en declive. Quién será el próximo de la fila? Groenlandia,? Nigeria? Colombiano? México?
Mi solidaridad con el pueblo venezolano aunque sea un granito de arena en una playa oceánica.


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