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viernes, 10 de julio de 2026

La cumbre de la OTAN en su mejor versión

 

Esta semana tuvo lugar la reunión de los miembros de la OTAN en Ankara, Turquía, donde los 32 países miembros  (eran 7 en 1991) discutieron y hasta se pelearon por los asuntos referidos a los actuales conflictos en curso, la financiación de las nuevas inversiones del aparato militar y de la poca colaboración de Europa con el consternado Donald Trump y su guerra sagrada contra Irán.


Si bien las conversaciones y los discursos entre esos miembros giraron como no podía ser de otra manera,  principalmente, sobre  la guerra en Ucrania y la situación en Oriente Medio, Irán, Líbano, Israel, etc. la consigna es atacar y atacar, la guerra se convertirá en la paz tan deseada, según Marco Rubio, secretario de estado norteamericano. El espíritu de Alaska en el basurero.


La humillación que sufre la Alianza atlántica a través de su fracaso en doblegar la voluntad de Rusia que sigue avanzando meticulosamente en el frente de guerra del Donbás y en otras regiones como Zaporiya y Karkiv, es notable y la desesperación por cómo hacer para revertir esa situación es desesperante para los generales ucranianos.

Rusia a su vez intensificó significativamente los bombardeos con misiles y drones sobre Kiev y sus objetivos está siendo las plantas industriales militares de ensamblaje, fabricación y plantas de producción energética. El tema es que Ucrania ha ubicado depósitos de armas y fabricación de material bélico en la zona urbana vecina a Kiev que, al ser atacadas, producen efectos secundarios demoledores en los edificios vecinos donde se alojan civiles que de no alcanzar a refugiarse, son posibles víctimas colaterales de esas explosiones. Explosiones mortales como

en el caso del suburbio capitalino de Vyshneve,(foto) donde explotó un depósito de municiones cargadas con uranio empobrecido. Las consecuencias no sólo provocaron muertos y heridos entre los civiles, sino que el polvo radioactivo expandido en el lugar tendrá efectos a largo plazo.


De todas formas, la Alianza atlántica que, para seguir apoyando y  financiando a Ucrania, tiene que seguir poniendo incontables recursos, es decir miles de millones de dólares y euros que no existen en realidad, en esta ocasión se prometieron 70 000 millones de dólares para 2026 y la misma suma para 2027. Ese dinero, en realidad, no existe en las cajas fuertes de los otanistas, sino que tendrán que ser fruto de préstamos onerosos para los países miembros. Préstamos que pesarán en los bolsillos de los contribuyentes europeos que, por ahora, parecen estar reaccionando tímidamente con alguna excepción, como Florian Philippot, líder del derechista partido francés Le Patriot quien ha dicho Basta!,  avistando las consecuencias sociales y políticas de tales promesas que se pierden en el pozo negro de la corrupción ucraniana y en la burocracia europea.

Pero como han dicho algunos generales y políticos más audaces, “hay que luchar hasta el último ucraniano”, los mandatarios más dóciles callan y obedecen. Alianza atlántica parece cada vez más a la deriva en este tema, cuyo liderazgo  cuestionado por la Casa Blanca ,en particular algunos de sus miembros, como España significativamente, lo que produce ronchas en la piel de Europa que, a pesar de todas esas humillaciones, sigue dejándose maltratar por el presidente norteamericano y al final, en la foto de familia todos sonríen y terminan a los abrazos. Un ejemplo, “Groenlandia estará mejor en manos de EEUU”, dijo una vez más Trump a quien quisiera oírlo. Toda esa realidad es un tembladeral mientras la guerra continúa en Irán a pesar del acuerdo de un alto el fuego declarado entre EEUU y la nación persa. Por un lado el estrecho de Ormuz bajo fuego iraní contra los barcos que no siguen las reglas impuestas por Teherán; los bombardeos de los norteamericanos contra objetivos iraníes ubicados en la costa y los misiles persas como respuestas contra las bases norteamericanas. La guerra eterna pronosticada por la novela de Orwell sigue tercamente vigente.


Tal vez el que se retiró más contento por el resultado fue Volodomir Zelensky, presidente de facto de Ucrania, con motivo de la promesa de los miles de millones de dólares y euros que recibirá si se cumple la promesa, sino que también hizo nuevamente  buenas migas con Donald Trump, quien le habría prometido la licencia de construir en Ucrania las baterías de los misiles tierra-aire Patriot. Así gira la rueda del infierno, el círculo que se retroalimenta en las trincheras con nuevos cuerpos de una juventud sacrificada y perdida que sucumbe en el barro al que los condenaron los pretendidos líderes que siguen apostando por la fórmula de que no hay mejor forma de ganar La Paz y una fortuna inagotable que fabricando armas, donde antes se fabricaban autos, lavarropas o tractores. Alemania es el mejor ejemplo de reconversión industrial como en épocas pasadas. La historia no se repite, pero rima.



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