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lunes, 9 de marzo de 2026

Mesianismo y sionismo en la Casa Blanca

Creer o no creer que Trump quiere poner fin a la ilegal y canallesca guerra contra Irán.                         “Hemos ganado” Si, no hay dudas que Donald Trump ha ganado poniendo los pies en polvorosa y  afirmando que pondrá  fin a la guerra con Irán después de ser derrotado una vez más ( vaya sorpresa) por la resistencia iraní. En una conferencia de prensa plagada de mentiras triunfalista, pero con la cola entre las patas disimulada detrás de su falsa y retorcida retórica,  el ejército “más poderoso y maravilloso del mundo” amaga a retirarse afirnando que se marcha vencedor del conflicto. Pero con Trump nada es seguro. Lo ha demostrado mil veces. Como reaccionará Israel está por verse, pero no tiene muchas alternativas, salvo que desee suicidarse con sus armas nucleares. Netanyahu verá otra oportunidad perdida. Irán tal vez quiera poner condiciones más duras que un cese de hostilidades para declarar la paz. El estrecho de Ormuz se espera sea reabierto en las próximas horas si hay acuerdo, todavía no parece que lo haya. . Sin embargo , la condición de Irán es también que EEUU se retire de toda la región. Veremos cómo transcurre el próximo capítulo y si los botones rojos siguen intocables. .

Los motivos por los que EEUU e Israel decidieron atacar a Irán han sido explicados minuciosamente por la prensa alternativa, algo que ocultan voluntariamente la de los consorcios privados y los medios estatales, que apoyan velada o directamente dicho ataque.  Primero que nada, muy loable en nombre de la democracia y la libertad, pretender sustituir el gobierno de los ayatollahs asesinando a su líder. Segundo, ir por los recursos naturales, léase petróleo, gas natural, minerales, etc. Tercero, geopolítico, restarle a los BRICS un socio importante y a China cortarle la ruta de la seda y parte del abastecimiento de esos recursos energéticos, el puerto en el Índico, etc. 

Probablemente hay más motivos si ahondamos en las intenciones, pero algo que se les ha escapado hasta ahora a muchos analistas y medios, es el fanatismo religioso que cunde en la Casa Blanca. La imagen de Donald Trump y funcionarios de distintos rangos, (foto 1) donde se confunden en un toqueteo, orando para que las oraciones lleguen al Señor de los Cielos y bendigan la guerra que están por iniciar contra Irán, país que no es nada menos que un representante de Satán en la tierra, según la opinión de esta secta evangélica que predomina en la recién creada Oficina de la Fe por el propio Trump. La intención es, además, transmitirle al presidente la energía del grupo para que tenga éxito en su misión de ir al conflicto bélico junto con el actual estado sionista de Israel. 

Esta otra imagen de Pete Hegseth, secretario de Guerra, luciendo en su varonil pecho la cruz de las cruzadas enarboladas por los reyes cristianos, sin dudas, es una fuente irrefutable de cómo ese mesianismo cristiano y evangélico se cuela por los rendijas de la Casa Blanca y se desplaza posteriormente por los rincones de los centros militares donde muchos oficiales se hacen eco de esas oraciones, obligando a sus subalternos a orar con el mismo entusiasmo. A esta conducta religiosa se la llama sionismo cristiano, ya que el origen de esta idea nació en la iglesia protestante de la temprana Edad Media. Seía muy largo de explicarlo, pero no es entre los judíos que nació la idea de enviarlos  a Palestina, sino a los europeos cristianos, originalmente. 

Los testimonios y protestas de soldados norteamericanos que son sometidos por sus comandantes a orar y cumplir con los rituales religiosos mesiánicos, llegaron a los altos mandos como quejas por tener que obedecer esas órdenes. Además, hay un vídeo donde la pastora Paula White (de rojo en la Oficina Oval en la foto) pronuncia, bueno, en realidad grita como una fanática desaforada, “¡Victoria! ¡Victoria!”y otras frases agresivas, muchísimas veces, como si hubiese caído en un paroxismo irrefrenable, como si estuviera en trance. Esta pastora es la responsable de la “Oficina de la Fe”, mencionada anteriormente. La pregunta ineludible es si el desquicio de esta administración ¿la lleva por el camino de convertirse en un estado teocrático? 

El conocido periodista norteamericano Tucker Carlson ha investigado este fenómeno alrededor de Trump, y se encuentra con que el objetivo final de estos creyentes es la construcción del Tercer Templo en Jerusalén, esperando el segundo arribo de Jesucristo y el Fin de los todos los Tiempos. Carlson advierte que si este mesianismo va en serio, la destrucción de la mezquita de Al-Aqsa en Jerusalén, sería su objetivo militar legítimo, porque la misma fue construida sobre las ruinas del segundo Templo de los judíos. La finalidad de este propósito, según Carlson,  es provocar la segunda llegada de Jesús y posteriormente, lo que se conoce como el Armagedon, o sea la destrucción de las fuerzas impías y salvar a los seres humanos que creen en el Dios cristiano, los gentiles y los judíos que irían al Paraíso. Una interpretación menos pragmática, incluye a los judíos como un grupo impío y por lo tanto irían al Infierno. Es que en los estudios sobre las raíces del sionismo, esta corriente de pensamiento sobre qué hacer con los judíos, se le atribuye por muchos historiadores, entre ellos Yakob Rabkin, a la iglesia luterana como mencionamos ante, y no a la colectividad judía en primera instancia, algo que sería muy posterior. Muchos judíos interpretaban el sionismo cristiano como un mensaje que decía: “no perteneces aquí, vete a Palestina”, por eso se oponían mayoritariamente a los deseos de esos cristianos tan racistas y xenófobos. Otra interpretación es la de un rabino francés, Emanuel Lavinas, que afirma que Palestina es una “tierra permitida” y no prometida. Según el Talmud, hay motivos para no regresar a la Tierra Santa: una teológica, los judíos religiosos no apreciaban reunir su nación religiosa (grupo de fieles) bajo lo que sería una nación política moderna, o sea formar un nuevo estado, según Rabkin. Esto era rechazado por la mayoría de los rabinos ya que Napoleón les había otorgado la nacionalidad francesa y posteriormente lo hizo Alemania y así sucesivamente en el siglo XIX. Aquel mensaje luterano era interpretado como antisemita, porque la intención era deshacerse de los grupos judíos en Europa y Gran Bretaña, como lo hizo España con  los judíos en el siglo XV y los musulmanes en el siglo XVII.

Paradójicamente, algunos judíos que no eran religiosos, vieron con entusiasmo la idea de "una tierra sin pueblo para un pueblos sin tierra” y decidieron que crearían un estado en Palestina. Es a fines del siglo XIX donde la idea de lucha por la creación de un estado hebreo, entre otros por Theodor Herzl, periodista judío nacido en Budapest, durante el imperio austrohúngaro. Fue después de la Primera GM, en 1917, donde Gran Bretaña prometió al pujante sionismo judío, mayoritariamente laico, en la llamada declaración Balfour, establecerse en la Tierra Santa, como un apoyo a los herederos ideológicos de Herzl. En realidad, por propios intereses geopolíticos británicos que pretendía debilitar el imperio Otomano. Londres siempre inmiscuida en las peores intrigas y conspiraciones, incluso aún ahora donde sigue empujando la guerra de Ucrania y enviando al matadero a los ucranianos.

Esos datos mencionados sobre el sionismo cristiano es importante, porque lo que ocurre en Washington y sus rituales religiosos sumados a la decisión de atacar nuevamente a Irán, no explica todo por supuesto, tal vez es insignificante en todo el contexto, pero puede ser una pieza importante para comprender los motivos que llevan a EEUU a acompañar a Israel en su aventura en Oriente Medio. Si tenemos en cuenta que un día antes del ataque, del 1 de marzo, ambas partes  estaban acordando las bases de un acuerdo sobre el enriquecimiento de uranio y otros asuntos, acuerdos que iban por buen camino, según el representante del reino de Omán, pero que Washington, una vez más, rompió para atacar a traición a Teherán según la táctica que ha adoptado en sus últimas acciones, destacándolo como la peor diplomacia practicada por Occidente, pero que tiene sus antecedentes en países europeos cuando, por ejemplo, tres acuerdos de paz entre Ucrania y Rusia fueron traicionados. 

Sin embargo, lo que se esperaba viv fuera una campaña de dos días por Washington y Tel Aviv decapitando a Jamenei y otras figuras importantes del gobierno iraní, al fracasar, demuestra significativamente una extraña ignorancia en los servicios de inteligencia de ambos aliados, la CIA y el Mossad, en cuanto a que Jamenei estaba dispuesto a ser un mártir y había designado junto a la Asamblea de expertos su sucesión, incluso en cuarta línea de sucesión, que debía ser corroborada y ratificada por la Asamblea de Expertos. Y así ocurrió ayer, cuando fue confirmado Mojtaba Jamenei, de 56 años de edad,  hijo de Ali Jamenei. Según los expertos en la cúpula de la organización política y religiosa de Irán, Mojtaba Jamenei tiene una larga experiencia de conducir los asuntos del país ya que era el asesor y confidente de su padre durante muchos años. Trump opinó, si alguien desea reírse del egocéntrico carácter de este hombre, que esta denominación es un error, y que él deseaba haber participado en esa decisión. ¿Acaso Reza Palaví, el hijo del Sha, era su mejor candidato?

Para mayor inseguridad, las bombas y misiles siguen golpeando Oriente Medio, y los más pesimistas predicen que la guerra se puede extender a otras regiones, incluso Europa si la deshilachada OTAN decide inmiscuirse si es que ya no están. Rusia y China lo hacen con su tecnología, según muchos opinólogos. Qué puede salir mal? 


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