Los imperios más preocupados por su hegemonía rastrean constantemente, por todo el planeta, las hipotéticas amenazas que piensan pueden aparecer en el horizonte y a considerar seriamente. Tal vez, en el mundo actual, ninguna hipótesis con menos porcentaje de amenaza ha superado a la del norteamericano Dick Cheney, exvicepresidente durante la presidencia de Georg W. Bush.
Según este buen hombre, su cálculo matemático de porcentaje a considerar era que bastaba encontrar un país que representara una amenaza hipotética del 1% para considerarlo un potencial enemigo, por las razones que fueran. Así lo explica el profesor e historiador estadounidense David Gibbs, quien se ha dedicado a estudiar porqué los neoconservadores norteamericanos (neocons) han abrazado la misma estrategia de Israel de agredir militarmente a enemigos verdaderos o potenciales, antes de sentarse a negociar o dialogar como primer paso frente a un problema de seguridad, en una espiral donde sus enemigos también han seguido esa misma táctica para combatir en este caso, el colonialismo israelí.
Esta forma agresiva de resolver conflictos fue alimentada por el cabildeo hebreo en EEUU en consonancia con los sionistas cristianos de Washington que, poco a poco, han ido ganando espacio en la administración de Donald Trump . Como estos grupos lograron presionar o convencer a Donald Trump para que pasara de “nunca voy a iniciar una guerra” a comenzarla de forma ilegal y brutal contra Irán, en alianza con Israel, es una pregunta sin respuesta hasta ahora. Qué o quién hizo que se diera vuelta como una tortilla en la sartén es algo sobre lo que se especula todavía, sin hallar por ahora una prueba. Claro, se especula que Netanyahu lo amenazó con un chantaje basado en los documentos que Jeffrey Epstein le habría vendido al Mossad sobre las aventuras de Donald con menores de edad en la isla donde funcionaba su prostíbulo para famosos. Otra especulación es un sustantivo aporte de millones de dólares cedido por el lobby israelí para su campaña de las elecciones de medio término en octubre, elecciones que arriesga a perder debido a los malos resultados en las encuestas. Pero son especulaciones y nada está comprobado.
Volviendo a la hipótesis de Cheney del 1%, para desentrañar en la jungla internacional quiénes eran los hipotéticos enemigos de EEUU que se encontraban en ese arco porcentual, Irán era un serio candidato que siempre aparecía en el horizonte. China, el terrorismo árabe, Rusia, Cuba, etc. No faltaban candidatos con el cuchillo entre los dientes para atacar a los inocentes estadounidenses. Y las siguientes administraciones después de Bush, no abandonaron ese concepto, donde el Pentágono era el sabueso olfateando los traseros de los enemigos sospechosos.
La dinámica de tener cientos de bases en el extranjero con decenas de miles de soldados estacionados en ellas y el material acumulado, era un injustificado y caro desperdicio si no había una guerra donde utilizarlos. El complejo militar industrial presiona constantemente para que se usen, de lo contrario la rueda deja de girar. Había que encontrar una función para esa potente fuerza armada que, indudablemente, se herrumbraría por no usarla. Total, los petrodólares financiaban ese complejo, es decir todos los países que usaban la moneda verde para comerciar. Este ha sido un proyecto bipartidista, afirma Gibbs, porque también los demócratas se sumaron a esa estrategia.
En todo caso ni Washington ni Tel Aviv reconocen hoy que estratégicamente están perdiendo la guerra contra Irán. La campaña que llevan adelante de bombardeos es brutal contra las ciudades y centros militares, pero los persas estuvieron cuarenta años preparándose para este momento, ya tuvieron un ensayo en junio del año pasado por doce días. Israel tuvo que tirar la toalla para que se suspendiera lo que estaba destruyendo una parte importante de su defensa e infraestructura.
La cuestión es porqué decidió el gobierno de Netanyahu hacer la prueba de atacar nuevamente a Irán cuando ya había mordido la agria manzana de una paliza misilistica sin que su cúpula de hierro lo protegiera.. La mayoría de los analistas piensan que la promesa de Donald Trump de ir a la guerra primero y dirigir las operaciones conjuntamente, pudo haberlo decidido a ejecutar una operación quirúrgica, copia de la venezolana, aún más brutal, por supuesto: decapitar a la cúpula del gobierno del ayatollah Jamenei , la militar y la científica, y sublevar al pueblo iraní ansioso por abrazar la democracia y libertades occidentales. Con eso bastaría, fantaseaban, sentados en sus búnkeres rodeados de pantallas que monitoreaban la realidad de los iraníes vía satélites. Después de dos semanas de resistencia y el pueblo iraní más unido que nunca, EEUU e Israel se encuentran desorientados, como perros en cancha de bochas, sin una estrategia clara y golpeados en sus recursos y orgullo, aunque traten de simularlo porque la prensa amiga sabe que contar la verdad desmoraliza. Una vez más Israel es machacado con misiles más potentes. EEUU pierde las bases en los países del Golfo a causa de los misiles y drones que caen desde el cielo; aviones destrozados en los aeropuertos o dañados o derribados por misiles; soldados muertos y, para colmo de males, la resistencia de sus aliados de la OTAN de mezclarse en esta guerra que, aparentemente, es un callejón sin salida.
El estrecho de Ormuz continúa cerrado. El estrecho de Bab el- Mandeb en el Mar Rojo, está siendo objeto de ataques a los barcos con bandera estadounidense o israelí por parte de los hutíes del Yemen. El precio del petróleo en ascenso constante y, en consecuencia, la inflación se dispara a niveles insoportables para la mayoría de la gente, todo sube de precio al subir el precio de los combustibles. No habrá mucho que esperar para que las economías entren en una severa crisis con gobiernos que se tambaleen, revueltas populares, caos, represión y una periodo de inestabilidad imposible de predecir por cuánto tiempo se extenderá.
Como razonan estos gobernantes que nos llevan a este desastre es la obra maestra de un dos psicópatas desesperados, un imperio en declive y un régimen sionista que sueña con el gran Israel: del Nilo al Eufrates. Como hermanos siameses están unidos en el propósito de seguir siendo los hegemones del planeta, en vez de aceptar que es posible un mundo multipolar basado en reglas. De no aceptarlo ¿qué alternativa les queda si la destrucción de sus sociedades los desgasta y termina por hundirlos definitivamente? ¿Un escenario que pone como último recurso apretar los botones rojos sin remordimientos?

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Le agradecemos su comentario referido al tema. Cada aporte es una gota de reflexión sobre temas que interesan o preocupan. Suscríbase si desea seguir leyendo las notas y relatos de este blog.Es gratis.