Cuando en aquellos años de Bachillerato comenzamos a estudiar con un poco más de profundidad a los filósofos fundadores griegos de la antigüedad y las bases de su pensamiento, que fueron los pilares de la filosofía grecolatina, Platón fue uno de los principales pensadores de aquel tiempo. Su legado siguió siendo uno de esos pilares, aunque no siempre lo sepamos o lo veamos con certeza, porque la nebulosa del tiempo borra mucho de lo aprendido. Lo acabo de refrescar porque en una de sus alegorías en el libro La República, Platón nos cuenta sobre el Mito de la Caverna, uno de los más estudiados, analizados e interpretados. En todo caso, de forma sintética, esa alegoría nos cuenta que los hombres encerrados en una caverna, confían que la realidad son las sombras que se reflejan en las paredes y creen en ellas sin cuestionarse. O sea están en la ignorancia, según Platón. Cuando algunos logran salir de la caverna, entonces se produce un impacto de luz que los enceguece, pero al pasar ese efecto se produce un cambio sustancial porque han entrado en contacto con el conocimiento a través de la ciencia, y algunos de ellos se convierten en los reyes filósofos, destinados a dirigir los destinos de la humanidad.
La caverna de Silicon Valley
¿Porqué hago referencia a esa alegoría de Platón? Porque hoy los que se invisten, sin decirlo, en los reyes filósofos son esos personajes que se creen superiores al resto de los seres humanos, salidos de la caverna de Silicon Valley: son los Peter Thiel, Robert Nozick, Alex Karp, Ellon Musk, etc. quienes a través de ese proceso evolutivo del conocimiento y fundación de exitosos proyectos que los encumbran, De Cero a Uno (de la sombra a la luz), se destacan y desean pasar a una nueva fase que los catapulte a participar también del poder político. Según ellos mismos, estarían preparados para fundar sociedades libertarias gobernadas por ellos, donde la democracia parlamentaria sería una reliquia y habría que suprimirla en nombre de la Libertad y de los hombres libertarios, o por analogía, los modernos Reyes Filósofos y sus metas inauditas que fundarían una nueva era para la Humanidad. Javier Milei se esfuerza por crear un modelo que sea un ejemplo en Argentina, pero que al ver los resultados que toma ese camino, parece que está rumbo a las cavernas.
Tal vez muchos piensen que exagero, pero estoy convencido que estas personas no solo son mitómanos o megálomos obsesionados con la superioridad de su inteligencia por los resultados concretos obtenidos en proyectos que revolucionan la realidad y las normas existentes. Así las cosas, poco podemos esperar de la Democracia liberal que conocemos, según su planteo. Su objetivo es reducirla al máximo y reducirla a una anécdota del siglo XX cuando cobró mayor fuerza, pero que sucumbió por la propia debilidad y contradicciones que los políticos que la defendían no pudieron resolver ante una población cada vez más indiferente, manipulada y atosigada por la propaganda del odio y el miedo. Con el imperio en declive, estos personajes salidos de la caverna, anunciando abiertamente que harán todo lo posible por proteger este modelo unilateral concentrado en Washington y, seguramente, tratando de salvarlo para mantener su poder militar y político, económico y financiero. Así vemos a las empresas como Palantir extender por el mundo, como un pulpo, sus tentáculos, colocándolos en cada lugar y sociedad que consideren esencial para la supervivencia del imperio que, inequívocamente, les da la vida con los billones de dólares que invierten en ellas. Esto es la verdadera luz y el aire que les permite seguir respirando, amparados en la impunidad que les da un mundo que renunció a ejercer las normas de la Carta de la ONU, ni siquiera aquel falso principio de un ”mundo basado en reglas” establecido por el propio EEUU después de la 2a GM, reglas que viola a cada paso cuando más le conviene a sus intereses, como iniciando guerras no provocadas o inventadas. Estas han cobrado millones de vidas, sanciones a todos los niveles, que también cobran millones de vidas, convirtiéndose así hasta ahora, en el mayor genocida y depredador recursos del mundo, en juez parcial en los asuntos internacionales, en una plutocracia que nos lleva a una distopía que de no haber reacción de parte de los ciudadanos arriesgamos a finalizar en el desastre total, como en aquella vieja película de 1964: Dr Insólito (Dr Strangelove) de Stanley Kubrick.
La protesta en la calle
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| Greta Thunberg junto a la directora Helena Molin en la sala del cine Elektra. |
Hablando de cine, anoche vi una película sueca documental Strejkarna, (Los huelguistas) que proyectamos en nuestro Cineclub Elektra, sobre el colectivo de alumnos de secundaria que iniciaron a partir de la protesta iniciada por Greta Thunberg de no ir a clase los viernes y sentarse en su lugar frente al Parlamento en protesta por la pasividad de los políticos ante del cambio climático y la falta de iniciativas en cuanto a las metas para la reducción del dióxido de carbono, causado por el tránsito vehicular, transporte y la industria, modificando además las fechas sin roburizarse para alcanzar la neutralidad del carbono de 2030 a 2035, y finalmente a 2045, por ahora... y quien sabe cuando será la próxima fecha si persisten en esta estrategia.
Una protesta de que prosigue hasta hoy con nuevas manifestaciones integrando nuevas causas como la condena al genocidio palestino, la deforestación y la defensa del bosque nativo, contra el creciente fascismo en Europa.
Greta Thunberg estuvo presente en la sala de nuestro cine junto a la directora del documental Helena Molin, y formando parte de un panel que dialogó posteriormente sobre el contenido del documental frente a una sala repleta de espectadores interesados y comprometidos con el tema. Todavía hay esperanza, a pesar de los reveses, de que las nuevas generaciones reaccionen frente a la pasividad o complicidad de los mayores, en un mundo cada vez más caótico y contra los nuevos reyes filósofos que intentan salvar al imperio y seguir destruyendo al planeta.





