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sábado, 29 de abril de 2017

ADIÓS A UN MAESTRO

" Y La única manera manera que tiene un periodista de hacer un mundo mejor es haciendo un periodismo mejor". Miguel Ángel Bastenier.

Me enteré de su muerte en la medianoche del viernes. Miguel Ángel Basterier, periodista español/ catalán abandonaba este mundo ayer viernes a los 76 años de edad. Era considerado irónicamente  por algunos colegas como el periodista "más rápido del mundo" por su capacidad de síntesis y rapidez para iniciar y terminar una editorial, crónica o noticia.  Estuvo en la trinchera del oficio hasta apenas unas horas antes de fallecer publicando una nota en El País, donde fue subdirector,  sobre un libro que abarca la historia del mundo en el último siglo escrito por el historiador catalán Josep Fontana.

A Bastenier tuve la fortuna de conocerlo en Monterrey, México, cuando la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano, fundado por Gabriel Garcia Márquez, organizó un taller de periodismo en aquella ciudad mexicana. La gran mayoría de esos talleres se organizan  en Cartagena de Indias, en Colombia, donde está la sede de la FNPI, y donde durante muchos años Bastenier fue profesor invitado y protagonista seguramente de los momentos más apasionantes del curso. También ejerció como profesor en la Escuela de Periodismo de El País de España. Los adjetivos sobre su capacidad, conocimiento y entereza profesional forman un amplio y rico abanico en los medios de prensa que cubren la noticia de su muerte, muchos escritos por periodistas latinoamericanos y españoles que participaron de esos talleres y por los colegas que durante largos años sumaron esfuerzos diariamente para poner en la calle el periódico de papel, o en la computadora, cuando las ediciones digitales se hicieron accesibles a los lectores que tuvieron la suerte de descubrirlo. Me regaló un libro suyo, El Blanco Móvil, donde desarrolla las bases de sus lecciones para analizar la realidad, observarla y destriparla, como afirmaba.

Recuerdo que cuando discutíamos sobre donde estaba el mejor periodismo en el mundo, afirmaba sin dudar que en Inglaterra, allí estaban los mejores periódicos y periodistas decía, nombrando publicaciones tanto liberales como progresistas. Es gracias a él que me sumé a los que leen diariamente The Guardian, un periódico con muchos artículos de investigación, crítico al poder,  a la corrupción y a los gobiernos que se olvidan de sus ciudadanos. Dominaba el francés y el inglés sin problemas, lo que le daba la posibilidad de profundizar en los temas de política internacional, sobre los que era un experto, consultando distintas fuentes con materiales de primera mano. Sin dudas era ese "hombre ilustrado" moderno pero de los que no hay muchos,  ávido lector de mil temas con la capacidad de debatir con humor y generosidad, brillante y consecuente. Era tan español como latinoamericano, incluso tenía la ciudadanía colombiana, y sus crónicas sobre la realidad del continente eran publicadas frecuentemente en el periódico madrileño. A los que quieran acercarse a su obra basta con abrir la edición de El País de hoy, allí están tanto sus crónicas y notas, como las que otros colegas escribieron sobre sus experiencias con el Maestro. Creo que no era ni católico, ni romántico, ni sentimental, aunque seguramente desde una nube ya está tecleando la próxima crónica sobre la realidad del Cielo.


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