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martes, 20 de marzo de 2018

Ambición sin límites. La otra cara de Facebook.

El mundo de la inteligencia artificial nos rodea y nuestra integridad se vuelve cada vez más vulnerable. Facebook (FB) es un excelente ejemplo de cómo en el mundo de los negocios privados se puede hacer fortuna o ampliarla sin remordimientos. El intermediario de este negocio ha sido la británica Cambridge Analytical que a su vez vende la información personal de los abonados a FB a un candidato político que paga jugosas sumas por ello. En este caso se trata, cómo no, de Donald Trump, quien en esta nueva vuelta de tuerca se descubre que durante la última campaña electoral los datos de 50 millones de abonados a FB fueron a parar a los jefes de campaña del actual presidente norteamericano.  Sí, nuestro simpático FB, esa plataforma en la que millones estamos afiliados creyendo que todo es tan inocente  y simple, a quien  descubrimos muchas veces cuestiones personales que son utilizadas para manipularnos, o por lo menos intentarlo.

Del actual presidente de EEUU ya nada puede sorprendernos, y probablemente todavía conocemos la punta del iceberg, pero que los jefes de su campaña se hayan introducido subrepticiamente por la "puerta de atrás" para influir en los electores con información muchas veces falsas, fabricadas  o montadas lleva a convencernos cada vez más que las antiguas reglas del juego para ser representados políticamente han sido arrojadas al basurero por lo peor de la Humanidad. Es decir, los grandes consorcios y corporaciones internacionales que en su ambición de aumentar sus ganancias nos llevan a ese mundo distópico, con una proyección hacia individuos obedientes, sin pensamiento crítico, sumisos, dependientes de lo que el Poder nos ordene, y obedecer cuando todavía creíamos que éramos libres.

Los seres humanos han pasado y pasan por esas experiencias donde los totalitarismos han ensayado distintas formas de sometimiento a lo largo de la historia, a través de la religión, de la política y de las    más diversas formas de manipulación que experimentamos en esta época. Lo más triste es que mientras la opresión política o religiosa la sentimos en carne propia, la nueva nos envuelve en la ilusión de que consumiendo satisfacemos nuestras necesidades y no debemos preocuparnos por nada más. Mientras muchos de esos gerentes y directores de empresas aplaudían al Pepe Mujica por su discurso por una humanidad menos consumista y más dedicada a una vida plena en emociones, sentimientos y convivencia, decidían todo lo contrario en sus oficinas de cristal.

El escándalo de FB y Cambridge Analytica pone de manifiesto que no hay límites ni respeto por la integridad de los individuos. Solo el interés por ganar dinero y hacer más fuertes a los poderosos. Cambridge Analytica no sólo ha intervenido en el proceso electoral norteamericano, ahora
se revela que también lo hizo en Argentina, República Checa, India y 200 más, según revelaron sus propios jefes a Channel 4 de Inglaterra.
El primer impacto en FB fue la caída en picada del precio de sus acciones en la Bolsa d Nueva York y el llamado del director general Mark Zuckerberg a declarar ante una comisión investigadora del Congreso. Mark y su estilo informal y dulce ( su apellido significa Montaña de Azúcar)  parecía querer hacer nuestras vidas grises más luminosas. Sin embargo hay que pensar hasta donde vale la pena seguir siendo parte de esta montaña que no es dulce ni de azúcar.

Channel 4 muestra en las entrevistas a altos jefes de Cambridge Analytica como se ufanan de usar sobornos, prostitutas y otros métodos para atraer al candidato que quieren eliminar, lo filman y ponen en internet la grabación con el rostro velado del candidato, y así quitarlo del medio ante la amenaza de "correr el velo".  Cada uno puede sacar conclusiones sobre lo que puede ocurrir o está ocurriendo en los paises donde se aproximan las elecciones.
Y es muy difícil no sospechar que el impeachment contra Dilma Roussef y el juicio a Lula en Brasil, con la intención de impedir que sea candidato en la próxima contienda electoral, no sea parte de esa conspiración en las redes que le está devolviendo los gobiernos a la derecha retrógrada y corrupta en el continente americano. Antes usaban a los militares, ahora usan internet.


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