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domingo, 27 de septiembre de 2026
viernes, 25 de septiembre de 2026
Retumban los tambores de guerra
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| Vespertino Expressen : La invasión rusa puede estar cerca. |
Todo parece indicar que estamos muy cerca de hacer realidad el sueño mojado de algunos políticos occidentales de ir a la guerra con Rusia, tratando de ocultar sin mayor éxito, su creciente impopularidad. Para eso nos preparan día día , mes a mes, año a año para que interioricemos el inminente peligro de que Rusia se prepara para atacarnos. Vean los titulares d,e dos vespertinos suecos. ¿Invadirnos? Tal vez. ¿Ataque híbrido? En marcha. ¿Bombardearnos? Posible. Todo es incierto y borroso. Hasta los drones que emergen en los aeropuertos que, después de días de investigación, nadie puede decir si son del enemigo o es “fuego amigo” . Todo parece bien orquestado para confundir y crear más incertidumbre y miedo.
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| Vespertino Aftonbladet: Putin puede atacar en pocos meses, según la OTAN. |
Irónicamente los servicios de inteligencia europeos sirven en el menú diario dos versiones para gusto del consumidor: por un lado, que el enemigo prepara el ataque inminente o por el contrario, que no hay tantas señales que vaya a ocurrir . Eso sí, nuestras pacificas y bien intencionadas democracias siguen proveyendo todo tipo de armas al “protegido” que a medida que pasa el tiempo, se desespera recorriendo los países amigos, mendigando más fondos para ese barril sin fondo que es su voluminoso vientre. Y es que ese barril tiene tantos agujeros en el fondo por donde escapan miles de millones de dólares y euros que la buena voluntad de los “dispuestos” empieza a flaquear en algunas capitales europeas aliadas. Eso sí, en Bruselas la Comisión Europea no tiene la menor duda de que hay que seguir esquilmando a los ciudadanos de la Unión, aunque los engranajes del sistema chirrían a medida que saltan las arandelas y tornillos del aparato de gobierno a cada golpe que recibe la corrupción que circula por sus entrañas, y que afectan a funcionarios de la cúpula del gobierno en Kiev.
La campaña del miedo no solo se da a través de los medios de prensa como los de las fotos que ilustran este a.rticulo, sino prácticamente en todos y en redes sociales, salvo unas pocas excepciones que no quieren perder la imparcialidad y el rigor periodístico. No obstante, poco va quedando de aquella cultura que principalmente caracterizaba a los medios Públicos de la prensa, radio y televisión. Escucharlas o verlas es una constatación de como se han alineado a la narrativa de toda la Europa occidental, demonizando a Putin, a los rusos, sin dejar una sola oportunidad para buscar una salida diplomática, vías de diálogo, sólo esas trampas y celadas para engañar, en vez de acuerdos firmes de paz. Medios de prensa como The Guardian, en Reino Unido, Le Monde en Francia, también siguen las órdenes de Bruselas de no dar tregua sobre el riesgo inminente del ataque ruso, olvidando los principios de una prensa libre de ataduras. Hay un máxima del analista Gerald Celente que se aviene muy bien a la situación: “Cuando todo lo demás falla, te llevan a la guerra”. Un gaucho menos cuidadoso con el lenguaje diría”Cuando todo se va a la m… te llevan a la guerra”.
La paz no la quieren estos gobiernos porque detrás de todos esos políticos mediocres y medios de prensa comprados por los grandes capitales o capitalistas, está la élite, los verdaderos interesados en la guerra permanente: el enorme conglomerado militar industrial, los globalistas reunidos en Black Rock, Vanguard, Rothchild, Palantir, el Grupo Bilderberg y tantos otros que forman ese 1 % que tiene el 90% o más de la riqueza del mundo en sus bolsillos. Su ambición es sacrificar a Ucrania y su población por una falsa causa que es llevar la democracia, libertad y DDHH a toda Euroasia, mientras violan todos esos principios y valores de la manera más cruel y arrogante.
El asunto es poder seguir expandiéndose, mejor aún si es clavándole el diente en la yugular a Rusia y a Irán, con amagues de mano extendida para darle en el mismo instante la puñalada trapera cuando el rival de turno ha bajado la guardia. Lo hicieron repetidamente con Rusia; con los palestinos, con Irán, y lo siguen intentando. Lo vemos a diario a pesar de las lindas palabras que se escuchan de boca del “presidente poeta”, que aprendió a pronunciarlas no en el banco de la escuela, sino en el banco de una plaza, mientras leía un cartel de publicidad de ventas de viajes a Mar a Lago, Florida. Por eso ya nadie les cree, ni en Moscú ni en Teherán, por más colorida y maravillosa que su poesía parezca.
Así las cosas, los civiles a quienes la guerra afecta por ahora indirectamente, nos debatimos entre el miedo de un conflicto bélico aparentemente cada vez más cercano y la esperanza de que se apueste por la diplomacia y una salida a esos conflictos bélicos que están destruyendo a generaciones . En la actual conferencia de la ONU hay una oportunidad, pero no creo que salga nada concreto en esa dirección. Solo “paroles, paroles, paroles” en muchos idiomas, como aquella versión de la canción que cantaron Dalila y Alain Delon, entre otros.
Hoy todos esos conflictos están unidos por un hilo marcadamente rojo porque el principal protagonista, el poeta Hegemón en declive, se aferra con uñas y dientes a continuar imponiendo sus reglas exclusivas a vasallos y siervos de turno. Basta un botón de muestra, como el caso Groenlandia, y el vasallo nórdico que se arrodilla, deja de gruñir y mete la cola entre las patas.
Sin embargo, el mundo unipolar se fragmenta bajo los pies del poeta. Fueron por los territorios y recursos naturales como gas y petróleo, y se tropezaron con una roca que les está llevando a la ruina y a un bochornoso final cuando podrían haber elegido eso que todos hablan con tanto fervor en la ONU: la bendita Paz. Los únicos que no pronunciaron esa palabra fueron Netanyahu, aunque no importa, porque lo dejaron solo cuando le tocó hablar. Y el poeta, que con tono apocalíptico,una vez más, prometió que pulverizará a Irán sino cumplen con lo que él les exige. Todo muy poético, pero no huele a pétalos de rosas, sino a quienes yacen tendidos para siempre en los campos y trincheras después de la batalla.
sábado, 19 de septiembre de 2026
Los desafíos de la nueva mayoría política en Suecia
Las elecciones suecas finalizaron con un triunfo del bloque de centro-izquierda y una ventaja de apenas tres parlamentarios sobre la centro-ultraderecha (176 a 173) . Esto significa que la socialdemócrata Magdalena Andersson, podrá intentar formar un gobierno con la participación de tres partidos más: el Partido de Izquierda (V), el Partido de Centro (C) y los Verdes (MP).
Sin embargo es más fácil decirlo que hacerlo, dadas las circunstancias y declaraciones de las dirigentes de (V) Nooshi Dadgostar por un lado y de (C) Elisabeth Thand Ringqvist por el otro lado.
Veamos.
Durante la campaña (V) declaró repetidamente que si su partido no obtiene participación directa en el gobierno con cargos ministeriales, no votará en el Parlamento la candidatura de Magdalena Andersson como Primera Ministra. Esta sería la línea roja de este partido de Izquierda que intenta por primera vez integrar un gobierno comandado por (S), con la intención de originar una política económica y social orientada a reformas que beneficien a los sectores más afectados por las políticas de derecha del gobierno pasado. Trabajadores, jubilados, salud y educación pública, etc.
Por el contrario, el (C) a través de su lideresa permanentemente ha sostenido que no tiene intención de formar parte del gobierno si (V) es incluido en el mismo, incluso aunque no forme parte del mismo, pero que sirva de apoyo al momento de coordinar y votar políticas progresistas en el Parlamento, votará en contra. Este partido representa amplios sectores del pequeño y mediano empresariado que afirma que las políticas de (V) afectan directamente a sus emprendimientos empresariales. También los productores rurales suelen apoyar a este partido.
Esas opiniones irreductibles se sostenían en la campaña por ambos partidos que parecían mostrar una posición monolítica antes de conocerse el resultado electoral. Ahora le queda la difícil misión a Magdalena Andersson, si quiere tomar las riendas del próximo gobierno, atar esos cabos sueltos que por ahora parecen imposibles de unir.La política es el arte de lo posible, decía Lenin, y mucho es posible, aunque no parezca así al comienzo, y la socialdemocracia sueca a través de los años, ha demostrado en muchas ocasiones tener la capacidad de unir el agua y el aceite. El asunto está en que los partidos que ponen duras condiciones, finalmente sean convencidos de que los beneficios para el país si se consigue la unión, serán reconocibles y ambas organizaciones tendrán el premio por su cintura política y pragmatismo en una época de confrontación y fanatismo ideológico.
No obstante, hay serias dudas en los analistas de los medios de prensa, de que ese escenario pueda realizarse. Es que no solo vale lo que los dirigentes expresan antes y después de las elecciones, sino la presión de las bases de esos partidos que en Suecia, todavía tiene mucho que decir, y que a un dirigente puede costarle el puesto. Supongamos que Magdalena Andersson fracasa en formar un gobierno en el primer intento, luego el centro-ultraderecha puede intentarlo atrayendo al (C) a sus filas, pero allí tampoco parece este partido querer formar parte de esta solución compartiendo con la ultraderechista Sverigedemokraterna (SD) el gobierno. Como vemos esta ecuación parece ser imposible de resolver. Entonces, ¿qué queda?
Formalmente, según la Constitución, después del cuarto fracaso de formar un gobierno, no queda otra alternativa que llamar a nuevas elecciones, algo que por ahora parece poco probable, pero no imposible. En las especulaciones sobre qué partido sería beneficiado en un escenario así, se señala al (V) como el que sería más beneficiado, ya que tuvo un importante repunte en su apoyo comparado con las elecciones de 2022. El electorado estaría dispuesto a votar por una política económica más redistributiva en la sociedad según las tendencias del voto joven en las zonas urbanas.
En 2018 tomó 136 días formar un nuevo gobierno dadas las circunstancias muy parecidas a la actual. Cuántos días, semanas o meses habrá que esperar el resultado, nadie se atreve a vaticinar. Mientras tanto, Magdalena Andersson prepara el paquete de medidas y la estructura de un posible gobierno futuro, que conforme a tirios y troyanos. Veremos qué intereses y poderes reales predominan en la disputa por influir y estar en el ”ajo”, como dice un dicho popular. (continuará)
sábado, 12 de septiembre de 2026
Tiemblan Berlín y Bruselas ante el triunfo de AfD
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| Alice Weidel, lideresa de AFD |
Veamos que es lo que preocupa al canciller Friedrich Merz del CDU y a su aliado del SPD, Olaf Scholz.
Todo comenzó en las elecciones nacionales adelantadas por el entonces canciller Olaf Scholz en 2025, cuando el partido AfD acumuló un 20% de los votos en esa oportunidad y los tradicionales redujeron sus porcentajes que les hicieron tambalear a la hora de elegir al nuevo canciller Friedrich Merz en el parlamento, Bundestag. Merz recién consiguió los votos para su investidura en una segunda votación. Pasado el primer susto, y con Merz al timón del país, la economía que se encontraba en recesión por la mala gestión de Scholz y el SPD, continuó cuesta abajo por el mismo camino del declive económico y social, sin poder revertir la tendencia. Varias son las causas por la decadencia sostenida de la economía alemana, pero el principal, afirman los economistas, es el precio del combustible. El gas barato que llegaba de Rusia fue cortado por el atentado al gasoducto que sufrió Nordstream y las presiones del gobierno del entonces presidente de EEUU, Joe Biden, quien sin que se le torciera la sonrisa, había prometido acabar con ese comercio con Rusia y revertirlo a favor del gas licuado estadounidense. Algo que sucedió con un precio tres veces más caro. Ahí está ese elemento principal que agravó la crisis alemana, con decenas de miles de despidos al cerrar las fuentes de trabajo. La embanderada fábrica de automóviles Volkswagen, anunció hace un mes que su empresa reduciría en 100 000 los puestos de trabajo en sus principales fábricas, lo que conlleva la pérdida colateral en decenas de miles más de empleos en las empresas subsidiarias de Volkswagen. Miles de alemanes abandonan el país buscando instalarse en otros lugares donde afirman la carga impositiva, la amenaza de desempleo o la realidad del mismo, hace peligrar la seguridad que creían era firme y jamás en riesgo. 4 de cada 10 empresas están ya llevando su producción a lugares más baratos o lo están considerando. El rearme de las FFAA alemanas que demandó un gasto formidable en el presupuesto nacional con la ambición de crear el ejército más poderoso de Europa occidental. La ayuda al gobierno de Zelensky en Ucrania, le ha costado al país en gastos militares y humanitarios, más de 700 000 millones de euros, lo que significa que el estado ha dejado de invertir esos recursos en lo básico de un estado de bienestar, es decir la educación, la salud, el gasto social, vivienda, infraestructuras y otros rubros en la redistribución de los recursos que genera la sociedad y que ya no puede cumplir.
Estas razones y muchas más, son las causas por lo que AfD, muy critica a las medidas de Merz, especialmente el apoyo a Ucrania y la inversión en el gasto del rearme, con el mensaje agregado de que hay que restituir las relaciones con Rusia y comprar la energía barata que ofrece el Kremlin, ha volcado buena parte de la opinión de los alemanes a favor de ese partido que por su postura, también critica a la inmigración abierta. Su critica es que los sucesivos gobiernos han permitido una inmigración descontrolada donde los extranjeros viven de la ayuda social y parasitan al estado. Estas afirmaciones son típicas de la ultraderecha que acusan al inmigrante de una conducta que reclaman todos los partidos de derecha y más allá, e ignoran que millones de inmigrantes trabajan en los peores y más insalubres trabajos que los mismos alemanes no quieren hacer. Otro sector de AfD tiene un perfil aparentemente más democrático al reclamar más democracia directa (plebiscitos), restituir la energía nuclear cerrada por el SPD y los Verdes, no cerrar las minas de carbón, son aparentemente críticos con Israel y lo ocurrido en Gaza; rechazan la política agresiva contra Rusia del gobierno de Merz que arriesga entrar en un conflicto directo con el Kremlin. En AfD hay distintas corrientes ideológicas nos dice Lottaz, donde se mezcla la ultraderecha con una derecha más tradicional junto a soberanistas y antiglobalistas. El profesor Pascal Lottaz, en su investigación sobre este partido, con entrevistas a distintos militantes y activistas del AfD, concluye que AfD no es exactamente un partido decididamente de ultraderecha, sino un partido soberanista y nacionalista, pero cuya corriente ultra es un buen blanco para la CDU para atacarlo y desprestigiarlo frente al electorado. Si es cierto que AfD promociona la democracia directa con la participación de los ciudadanos a través de plebiscitos como en Suiza, significaría que dejaría en manos de los ciudadanos la decisión de temas muy importantes. Esa es su conclusión, pero como sabemos una cosa es estar en campaña y otra cuando se llega al poder. Nada nos dice que esa bella idea no sea borrada del programa de un plumazo por ese grupo de nazis que no dudan en pasar con la apisonadora por encima de tales ideas participativas. De todas maneras, esa forma de resolver temas que dividen a la sociedad a través del plebiscito es rechazada por los partidos que se dicen liberales, incluso los que gobiernan, porque afirman que la gente no está preparada para resolver sobre temas complejos, algo que parece estar bastante extendido en la opinión pública alemana, desgraciadamente. Lo confirma en parte el profesor Pascal Lottaz, cuando pregunta a sus alumnos en una Universidad alemana, si les gustaría tener el mismo sistema que Suiza de democracia directa, y la respuesta sorprendentemente es que “No, porque el nivel educativo del pueblo alemán es muy bajo”. Lo ha hecho durante cinco años y la mayoría de los alumnos responde siempre los mismo, afirma.
Todavía falta mucho para las elecciones generales alemanas, pero las regionales o estatales irán tomando el pulso de cómo en esos estados federativos se van decantando las simpatías de los votantes. En este mes de septiembre dos estados más votarán nuevos gobiernos donde se aguardan resultados similares que los de Sajonia-Anhalt. Alice Weidel , la lideresa de AfD, se restriega las manos esperando los nuevos resultados mientras el canciller Merz pone las barbas en remojo, y en Bruselas, Ursula von der Leyen tal vez esté preparando la herramienta que parece utilizó para apagar la llama de una tal Georgia Meloni, que prometía mucha candela en campaña, pero que tuvo que alinearse cuando desde Bruselas le mostraron el efecto de la poderosa manguera de los bomberos de la UE.
Como dijo el siempre presente don Quijote de la Mancha: “Veremos, Sancho, no puede impedirse el viento, pero hay que saber hacer molinos”.
sábado, 5 de septiembre de 2026
No toquen nada… o sí? Elecciones en Suecia
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El 13 de septiembre tendrán lugar las elecciones parlamentarias en Suecia que luego, según los resultados y mayorías, conformará un gobierno con los representantes de los partidos que logren formar la nueva administración política del país. El régimen sueco vigente no es presidencialista como en muchos otros países europeos. En todo caso y según las encuestas, la actual oposición de centro-izquierda llevaría una ventaja de 5 puntos a la coalición de derecha en el gobierno del primer ministro Ulf Kristersson (M) según la última encuesta presentada por la radio pública Sveriges Radio.
Sin embargo, la tendencia actual de que la oposición lleva la delantera en las encuestas, las últimas mediciones registran, de forma alarmante, que el partido socialdemócrata (S) que la lidera, viene precipitándose entre las preferencias de los votantes. El motivo es principalmente, la ambivalencia de S en sus políticas que un día apoyan a la derecha y otro se oponen. De tener un 35% de simpatías ha pasado al 29% uno de los más bajos históricamente
Esa ambivalencia, por lo menos antes de las campañas electorales, no era común que se registraran en sus filas . Ahora, la lideresa Magdalena Andersson, a dado señales de ser muy flexible ideológicamente, como vara de mimbre diría un entendido en temas de flexibilidad vegetal y humana, dando su aprobación a políticas de la derecha en asuntos migratorios, más severas y que despiertan en muchos votantes rechazo, recortes presupuestales como no financiar el deficit en los sectores públicos más vulnerables; financiero al restringir la inversión pública en los sectores de la salud, educación y vivienda, asi como anunciar una posible flexibilización de las reglas y leyes que rigen los derechos de los trabajadores. Eso le ha favorecido parcialmente al partido de Izquierda y al del Centro que compiten con ser los socios de gobierno con Andersson y los Verdes, en caso de llegar finalmente a un acuerdo como explicar los cambios en S? Algunos analistas opinan que la razón es reconquistar al electorado dentro del colectivo asalariado que se volcó a votar a la ultraderecha, el Partido Sverigedemokraterna (SD) atraídos por el populismo y xenofobia de sus planteos.
Entonces, y con razón, qué camino tomará S en caso de querer formar gobierno? Se recostará, no obstante las diferencias, con sus viejos aliados del centro izquierda para negociar los temas más espinosos y llegar a acuerdos que salven esta coalición o se atreverán a gobernar solos con el apoyo de, por ejemplo, los Moderados (M) de la derecha tradicional de Ulf Kristersson? Esta alternativa es menos plausible pero no descartable, cuando en política exterior favorable a la OTAN y a la militarización con el 5% como objetivo en el presupuesto, es una de sus metas junto con los otros partidos bañados de rusofobia y falta de criterios al separarse de la política de neutralidad y de no alineación que hasta no hace mucho caracterizaba a S y al país en su conjunto
Suecia de todas formas, fuera de algunas figuras del gobierno y altos mandos militares, siempre ardiendo por un pedazo de torta más grande, y el complejo industrial militar que es muy importante en la economía sueca, se ha frenado para no pasar las líneas rojas más peligrosas que otros no respetan. Los medios públicos y privados, sin embargo, atizan el fuego de la amenaza cosaca, tártara y norcoreana para que no nos abandone el miedo a esa ineludible invasión de los bárbaros de la antigüedad. Basta que aparezca un dron de origen desconocido en un aeropuerto europeo que nunca llegó a estallar si llevaba carga explosiva, para que se enciendan las luces rojas de los socios de la alianza anunciando la mencionada amenaza , día a día, mientras en el frente los ucranianos siguen perdiendo terreno y vidas que mantiene viva esa guerra por delegación. Cambiará esa realidad con un cambio de gobierno? No creo que ocurra tal cambio por más difícil que resulte aceptarlo a quienes deseamos que Suecia volviera a ser el país soberano e independiente de las grandes potencias. Los gobernantes y sus partidos han decidido entrar en el corral de los sumisos y obedecer lo que les dicta el que todavía se cree el hegemón del planeta
Sea como sea, el viejo estado de bienestar está en entredicho en este país que fue líder y ejemplo en el mundo en cuanto a políticas sociales y geopolíticas. S fue volcándose más a la derecha y su lideresa actual, Magdalena Andersson y sus colaboradores, le dieron el golpe final cuando decidieron sumarse a la OTAN para estar “ más seguros”. Bueno, seguramente los rusos, o el malvado de Putin, todavía no ha dirigido la puntería de sus misiles a nuestras cabezas por el temor producido al sumarse Suecia a la alianza, o ya debemos limpiar los sótanos donde hoy guardamos bicicletas y coches de bebé y que sirven de “refugios”de cartón, los que deberían protegernos, porque no son otra cosa que eso, frágiles estructuras si algún día nos cae encima uno de esos misiles que hoy golpean y destruyen las fortalezas ucranianas diseñadas por la insuperable OTAN. Dios quiera que no, me dice una vecina, y a lo mejor el Señor tiene piedad de nosotros, agrega, porque a otros que no son dioses, no parece importarles mucho la salud de su pueblo.








