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El 13 de septiembre tendrán lugar las elecciones parlamentarias en Suecia que luego, según los resultados y mayorías, conformará un gobierno con los representantes de los partidos que logren formar la nueva administración política del país. El régimen sueco vigente no es presidencialista como en muchos otros países europeos. En todo caso y según las encuestas, la actual oposición de centro-izquierda llevaría una ventaja de 5 puntos a la coalición de derecha en el gobierno del primer ministro Ulf Kristersson (M) según la última encuesta presentada por la radio pública Sveriges Radio.
Sin embargo, la tendencia actual de que la oposición lleva la delantera en las encuestas, las últimas mediciones registran, de forma alarmante, que el partido socialdemócrata (S) que la lidera, viene precipitándose entre las preferencias de los votantes. El motivo es principalmente, la ambivalencia de S en sus políticas que un día apoyan a la derecha y otro se oponen. De tener un 35% de simpatías ha pasado al 29% uno de los más bajos históricamente
Esa ambivalencia, por lo menos antes de las campañas electorales, no era común que se registraran en sus filas . Ahora, la lideresa Magdalena Andersson, a dado señales de ser muy flexible ideológicamente, como vara de mimbre diría un entendido en temas de flexibilidad vegetal y humana, dando su aprobación a políticas de la derecha en asuntos migratorios, más severas y que despiertan en muchos votantes rechazo, recortes presupuestales como no financiar el deficit en los sectores públicos más vulnerables; financiero al restringir la inversión pública en los sectores de la salud, educación y vivienda, asi como anunciar una posible flexibilización de las reglas y leyes que rigen los derechos de los trabajadores. Eso le ha favorecido parcialmente al partido de Izquierda y al del Centro que compiten con ser los socios de gobierno con Andersson y los Verdes, en caso de llegar finalmente a un acuerdo como explicar los cambios en S? Algunos analistas opinan que la razón es reconquistar al electorado dentro del colectivo asalariado que se volcó a votar a la ultraderecha, el Partido Sverigedemokraterna (SD) atraídos por el populismo y xenofobia de sus planteos.
Entonces, y con razón, qué camino tomará S en caso de querer formar gobierno? Se recostará, no obstante las diferencias, con sus viejos aliados del centro izquierda para negociar los temas más espinosos y llegar a acuerdos que salven esta coalición o se atreverán a gobernar solos con el apoyo de, por ejemplo, los Moderados (M) de la derecha tradicional de Ulf Kristersson? Esta alternativa es menos plausible pero no descartable, cuando en política exterior favorable a la OTAN y a la militarización con el 5% como objetivo en el presupuesto, es una de sus metas junto con los otros partidos bañados de rusofobia y falta de criterios al separarse de la política de neutralidad y de no alineación que hasta no hace mucho caracterizaba a S y al país en su conjunto
Suecia de todas formas, fuera de algunas figuras del gobierno y altos mandos militares, siempre ardiendo por un pedazo de torta más grande, y el complejo industrial militar que es muy importante en la economía sueca, se ha frenado para no pasar las líneas rojas más peligrosas que otros no respetan. Los medios públicos y privados, sin embargo, atizan el fuego de la amenaza cosaca, tártara y norcoreana para que no nos abandone el miedo a esa ineludible invasión de los bárbaros de la antigüedad. Basta que aparezca un dron de origen desconocido en un aeropuerto europeo que nunca llegó a estallar si llevaba carga explosiva, para que se enciendan las luces rojas de los socios de la alianza anunciando la mencionada amenaza , día a día, mientras en el frente los ucranianos siguen perdiendo terreno y vidas que mantiene viva esa guerra por delegación. Cambiará esa realidad con un cambio de gobierno? No creo que ocurra tal cambio por más difícil que resulte aceptarlo a quienes deseamos que Suecia volviera a ser el país soberano e independiente de las grandes potencias. Los gobernantes y sus partidos han decidido entrar en el corral de los sumisos y obedecer lo que les dicta el que todavía se cree el hegemón del planeta
Sea como sea, el viejo estado de bienestar está en entredicho en este país que fue líder y ejemplo en el mundo en cuanto a políticas sociales y geopolíticas. S fue volcándose más a la derecha y su lideresa actual, Magdalena Andersson y sus colaboradores, le dieron el golpe final cuando decidieron sumarse a la OTAN para estar “ más seguros”. Bueno, seguramente los rusos, o el malvado de Putin, todavía no ha dirigido la puntería de sus misiles a nuestras cabezas por el temor producido al sumarse Suecia a la alianza, o ya debemos limpiar los sótanos donde hoy guardamos bicicletas y coches de bebé y que sirven de “refugios”de cartón, los que deberían protegernos, porque no son otra cosa que eso, frágiles estructuras si algún día nos cae encima uno de esos misiles que hoy golpean y destruyen las fortalezas ucranianas diseñadas por la insuperable OTAN. Dios quiera que no, me dice una vecina, y a lo mejor el Señor tiene piedad de nosotros, agrega, porque a otros que no son dioses, no parece importarles mucho la salud de su pueblo.