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sábado, 29 de agosto de 2026

Moral y moralismo no es lo mismo

Es muy llamativo que una de las figuras es
una persona que protesta y encima un 
martillo en camino a golpearle la cabeza.
Disidentes neutralizados!

La innegable volatilidad de los principios y lo innegable de que algunos gobiernos  occidentales, principalmente aquellos que todavía creen dictar las reglas en el orden internacional, para que los demás las obedezcan sin chistar, han pretendido cambiar la narrativa dirigida a sus habitantes y más allá de fronteras, sobre qué está bien y qué está mal, quienes son los malos y los buenos en este planeta.

Todo con la finalidad de controlar y conducir las opiniones e ideas de sus ciudadanos sobre temas que el poder cree necesario mantener a su favor, escribe en uno de sus artículos y reflexiones Glenn Diesen, profesor noruego en Ciencias Políticas. Es una importante reflexión de porqué una buena parte de los ciudadanos Escandinavia y el resto de Europa occidental, han sido atrapados por la narrativa belicista de los llamados moralistas, afirma Diesen en su artículo Internationell politik behöver mer moral, inte moralism


Este grupo de personajes moralistas desde el poder,  consideran que aquellos analistas geopolíticos, periodistas, exmilitares y políticos opositores, se equivocan cuando afirman que es posible el diálogo de igual a igual con el rival o enemigo, e incluso, llegar a acuerdos. Por el contrario, en la UE prepondera la posición que define como ”agresores” y regímenes totalitarios a Rusia e Irán en las actuales circunstancias. Lo vemos claramente en la actitud que ha tomado la UE y su negativa de dialogar diplomáticamente a los largo del conflicto con Ucrania o romper los acuerdos que habían sido negociados. En la UE nunca han estimulado una verdadera intervención mediadora, sino por el contrario, apoyaron al régimen ultra nacionalista de Kiev, no solo militarmente, sino con enormes recursos económicos que sostienen a un gobierno denunciado muchas veces por su profunda corrupción y medidas totalitarias, tales como la prohibición del idioma ruso y el ejercicio de la religión ortodoxa tradicional. Noventa mil millones de euros fue la última promesa a entregar al gobierno de Zelensky a lo largo de este año. Desde una economía que hace agua y que empobrece a su población sistemáticamente, Alemania y Reino Unido son dos ejemplos incuestionables, para que la OTAN pueda cumplir su sueño mojado: debilitar y fragmentar Rusia. Veremos si al final logran cumplir el objetivo antes de que se hundan del todo las economías europeas en crisis de default arrastradas por la misma fiebre del aliado del otro lado del océano.


Para poder diferenciar lo moral con el moralismo en temas geopolíticos, Diesen define la moral como la lealtad a principios que definen lo correcto fundado en principios fundamentales sobre la política y  el poder, basándose en principios que provienen de corrientes filosóficas, religiosas e históricas que la mayoría ha aceptado y las cumplen, mal que bien, respetándolas.


En tanto, el moralismo usa principios morales no para cumplirlos ellos mismos, sino para juzgar,  condenar, y controlar a los otros, para crear así una jerarquía de valores moralistas para golpear al rival. Lo hace además, usando esas consignas moralistas  como herramienta de condena, agrediendo a personas y gobiernos calificándolos como culpables de los peores crímenes o delitos. “Putin es un monstruo”. “Irán es el imperio del mal”. “Moscú invadirá Europa y esclavizará a todos”. “O estás conmigo o estas contra mi”, etc.


 La diferencia a primera vista puede resultar difícil de dilucidar para muchas personas, por lo que es fácil caer en los tentáculos del discurso moralista que se centra en la pretendida inmoralidad de los otros, basados con frecuencia, basándolos extendidos prejuicios con base religiosa, filosófica e histórica, y que son diversas por la propia evolución de las civilizaciones. A nivel estatal, escribe Diesen, hubo en el pasad, por algunos períodos, comprensión para que los estados manejaran con cierto criterio la competencia por la seguridad mutua, contemplando el equilibrio del poder militar, porque el aumento de una supuesta plataforma de seguridad para un estado,  puede, por el contrario, significar una disminución para el otro. Por eso es necesario para que haya un equilibrio entre los intereses de los estados y una paz permanente, comprender los intereses de seguridad mutuos y así tratar de disminuir las tensiones y rivalidades para crear las bases de una seguridad mutua. Esto, en el mundo real, como hemos visto, rara vez ha permanecido como el criterio dominante entre las élites occidentales.

Por el contrario, ha crecido actualmente un discurso político inclinado al conflicto y la guerra sin querer ver los intereses de seguridad del rival de turno, en este caso Rusia e Irán, al es considerado como sospechoso, desleal e incumplidor de acuerdos. Por eso son rechazados de plano sus argumentos e intereses que cree son legítimos de contemplarse. Lo perverso, además, es que los interlocutores de esos argumentos que tratan de ver con ecuanimidad el contexto de la disputa, suelen ser señalados con todo el dedo índice como que están legitimando, apoyando y justificando al enemigo.


Cuando un conflicto se presenta como una lucha entre el bien y el mal, las acciones de los países que se denominan como democracias, a pesar de las carencias y abusos cada vez más visibles en sus sociedades, esas acciones siempre son legítimas y las del rival todo lo contrario, escribe Glenn Diesen.

Hay verdades establecidas que no pueden cuestionarse. Intentar ubicar el desarrollo de los conflictos en un contexto histórico no cuenta como algo importante y de valor para comprender porqué ocurren los conflictos. Así es como se exige lealtad con el poder político dominante, exigiendo condenar al otro si quieres tener oportunidad, por ejemplo, de intervenir en un debate sobre los actuales conflictos Rusia-Ucrania, EEUU-Irán. Esto está cada vez más claro cuando observamos lo que los medios corporativos nacionales e internacionales, reproducen en sus pantallas o páginas: solo el discurso oficial, y escasas veces una voz que muestra otra perspectiva de lo que que la TV, los periódicos y los micrófonos de las radios reproducen:  se disfraza con falsos disfraces o se lo ignora el contexto y el porqué ocurre.


Mucha gente que discrepa con el discurso oficial es ignorada y se les cierra la puerta a los debates para que el ciudadano común no se entere de que hay más de una explicación o perspectiva sobre lo que ocurre y porqué. Por eso vemos cómo se multiplican y expanden los canales por streaming alternativos en Youtube y en páginas Webb, entre los analistas geopolíticos y disidentes en Europa y EEUU. A causa de estas actuales tendencias que buscan acallar voces críticas, hemos vuelto a la época del “pensamiento único”, donde no era posible cuestionar la voz oficial que podía conllevar un castigo penal, o peor aún, la pérdida de la vida. Muchos recordarán a los disidentes de la URSS que eran tan respaldados por los gobiernos europeos y norteamericanos, intelectuales y  destacados periodistas del mundo liberal, que defendían las libertades de prensa y opinión. Ahora se dio vuelta el tablero y las piezas han cambiado de color. 


La propia UE y su Consejo de Ministros de RREE, sanciona a periodistas que han publicado, por ejemplo, ”la otra versión” sobre el origen de la guerra de Ucrania (*). Sin pasar por ningún tribunal de la justicia ordinaria, la UE decreta bloquear las cuentas bancarias de los periodistas o analistas geopolíticos  molestos y disidentes con la verdad oficial, prohibiéndoles viajar, congelándoles sus cuentas bancarias y activos económicos, afectando la propia vida y la de sus familias, impidiendo en algunos casos a que accedan a nuevos trabajos remunerados porque las empresas temen represalias. Hay varias decenas de estas personas en Alemania, Suiza, Inglaterra. Una vergüenza que la llamada cuna del liberalismo, libertad de prensa y expresión, se esté transformando en un régimen autocrático desde las sanciones de Bruselas, cuando todavía se levanta la bandera de la democracia liberal, el mejor régimen político conocido para toda la humanidad, y que después del libro de Francis Fukuyama El fin de la historia, era la panacea para el mundo. 


A pesar de esta actual tendencia realmente negativa, todavía se sostiene cínicamente, que nuestros valores son superiores y el rival de turno es un enemigo acérrimo de ellos. Vemos que este frente de países europeos occidentales están en camino a convertirse en democracias debilitadas por los grupos de poder y élites que ya no contemplan los valores democráticos que decían respetar, y son cómplices del silencio que envuelve a sus ciudadanos que no necesitan conocer nada relevante  sobre el enemigo o rival de turno, el contexto histórico de su evolución como sociedad, ni siquiera saber cuál es su situación geográfica, su civilización y raíces históricas y motivos de porqué se resiste a aceptar reglas del juego que no aprobaron. 


El mejor ejemplo de la actualidad es el siguiente, según Diesen. En la década de los 90 era legitimo que Rusia pensara que la expansión de la OTAN era una amenaza a su seguridad, está escrito en los informes y documentos de la época. Actualmente, se argumenta de que lo que  Rusia teme es en realidad la expansión de la democracia en su país, a pesar de que allí desde hace décadas, después del colapso de la Unió Soviética, hay elecciones nacionales, regionales y municipales, diferentes partidos se disputan el poder y la gente vota en una alta proporción. Probablemente con las mismas garantías que muchos otros ciudadanos de Europa lo hacen, aunque después de ver lo que ocurrió en Rumanía y Moldavia, no caben dudas de que esas transparentes elecciones comienzan a ser turbulentas y sospechosas de un fraude sin escrúpulos, cuando el candidato equivocado ha ganado las elecciones o lleva la delantera en las encuestas, algo que es inaceptable y hay que revertirlo.


Glenn Diesen concluye que si creemos que el mundo está dividido entre valores de los buenos y malos, tenemos que aceptar que no hay contrapartes legítimas, por lo que los posibles compromisos con el rival conllevan la determinación de que esos países renuncien a sus propios intereses y acepten los ”nuestros”… y sin chistar.


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* The UE sanctions explained. 

https://www.youtube.com/watch?v=x4hRtYAEAGg  Video de Neutrality Studies del ciudadano suizo Pascal Lotaz.

Xavier Moreau es un exmilitar y empresario de origen francés, John Mark Dougan, un ciudadano estadounidense que trabajó como ex ayudante del sheriff en Florida, los periodistas Thomas Reper, Alina Lip, Hussein Dogu, ciudadano turco, y muchos más con la firma de Caja Kallas, la ministra de RREE de la UE.




domingo, 23 de agosto de 2026

La negación de lo evidente

¿Es esto lo que nos espera después de una 3aGM?
50 millones de muertos provocó la 2aGM y de
ocurrir de nuevo esa cifra será aún mayor, según
los cálculos más pesimistas a causa de una
probable guerra nuclear.
Cartago delenda est, Cartago debe ser destruida, decía hace más de 2000 años el senador Catón, a pesar de las advertencias sobre las consecuencias que le traería a Roma eliminar un contrapeso a su hegemonía. La elite conservadora del senado romano hizo caso omiso a las advertencias  y las consecuencias de aquella decisión que se cumplió, y dio inicio a un proceso que llevó a la decadencia y guerra civil de la república romana, para dar paso al Imperio. Algo parecido estamos observando con la república de EEUU (que ya es un imperio también), que envuelto en dos guerras principales, pretende destruir a Irán y sin una directa intervención, lo intentó con Rusia desde la OTAN, con una ambivalente conducta irracional. 

La insistente negación de que estamos ante un mundo multipolar y la ceguera de querer ver la nueva realidad desde Washington, y no solo por los republicanos, también la mayoría de los los demócratas lo niegan, lleva al país a un callejón sin salida diplomática y racional, sino a un camino de decadencia económica y política, cultural y social nunca visto en estos últimos cincuenta años. El derrumbe de la URSS como la de Cartago, envolvió a las elites norteamericanas en una nube de arrogancia donde no podían aceptar otra postura que no fuera la propia en asuntos geopolíticos, dando impulso además a lo que se llamaría el proceso de globalización. Hubo voces, pocas voces, que advertían que esa visión del mundo llevaría a EEUU a equivocar el camino porque imponer, amenazar y sancionar a quien no está de acuerdo con sus políticas, tarde o temprano tendría consecuencias negativas incalculables. Pues los distintos presidentes desde 1991, tal vez con la excepción de Obama, y no en todos los aspectos geopolíticos, porque Libia es una piedra en su zapato, trabajaron insistentemente en derrocar gobiernos que no eran obedientes y ampliar la OTAN en las narices de Rusia. Uno de los nuevos miembros, sería Ucrania y tambien Georgia, había decidido la Alianza en 2008 con incorporarlos en el futuro cuando se dieran las condiciones.


Finalmente Rusia, según su propia versión, no pudo l continuar esperando pasivamente que los gobiernos occidentales detuvieran su permanente expansión de la OTAN para rodear a la Federación Rusa y si Ucrania y Georgia se unían, la posibilidad de instalar misiles nucleares  en esos territorios con un recorrido de no más de 5-7 minutos,  lo que eliminaría  la posibilidad de defensa y respuesta rusa en caso de un ataque sorpresa. Tampoco hay una amortiguación natural geográfica, solo llanuras que tanto Napoleón como Hitler aprovecharon en sus invasiones archiconocidas.



Se cumplieron cinco años de guerra entre Rusia y la OTAN, con Ucrania por delegación, o proxy como se la llama también, en una guerra de desgaste que está destruyendo no solo la población joven de Ucrania entre los muertos en combate y las víctimas colaterales, el exilio y un futuro oscuro y nada promisorio. Europa, que debería ser la que impulse una salida diplomática, a pesar de la frustración rusa por el fracaso repetido tres veces por haber roto Kiev los acuerdos de paz alcanzados en Minsk (2014-15)  y en Estambul (2022) debido a presiones de los gobiernos occidentales, EEUU y la UE, continúa el camino belicista donde la realidad muestra que la caída de nuevos territorios y ciudades del este de Ucrania en manos de Rusia es inapelable.


El futuro de toda Europa es incierto y muy, pero muy atroz si no se frena este proceso que llevará a una confrontación con otros países de la OTAN, que permanente mente se jactan de proporcionar armas cada vez más agresivas contra la retaguardia rusa en su propio territorio, con el resultado de que Rusia responde simétricamente, y más, destruyendo infraestructura y logística ucraniana sin parangón, el militar que es altísimo, junto a la pérdida de soldados diariamente que es pavoroso. Como el gobierno de Zelensky, investigado nuevamente por una profunda corrupción de su miembros encarcelados, o huidos del país, puede seguir sacrificando vidas humanos. Solo se entiende por la fusta de gobiernos del Reino Unido, Berlín y París, los más belicistas en este contexto, donde la rusofobia, el ansia de revancha y la ambición de fragmentar la Federación rusa  están detrás de sus ambiciones. Es imposible dilucidar si hay una salida diplomática a esta situación, pero como están las cosas y los intereses detrás de estas dos guerras, es difícil ver un final, sino peor aún, una intensificación que sólo puede traer más desgracia y calamidades a nuevos millones de personas. La realidad es que el comercio entre las naciones se ve interrumpido, el precio de los combustibles sube sin pausa y la inflación repercute en los otros productos de consumo, reduciendo la llamada canasta familiar, además del costo de la salud, la educación, la vivienda, entre otros posibles rubros de consumo, sin contar que el estado suba impuestos para financiar sus gastos. Una cadena insoportable para la economía de los habitantes de los países que vemos ya afectados en todos los continentes. Y recién empieza. Hoy en Estocolmo se celebra una manifestación por el clima y espero que también sea por la Paz. Es lo que se necesita, gente en la calle, por miles, millones exigiendo que los gobiernos recapaciten y se esfuercen por encontrar los caminos diplomáticos.


miércoles, 19 de agosto de 2026

Una derrota con aires triunfalistas

 

Hace tres días cesó lo que fue un parto de elefanta, basado en un presunto alto el fuego de 60 días, con el respaldo de un “acuerdo” entre EEUU e Irán. Sin embargo, lo que estaba firmado con puño y letra del presidente Donald Trump, se rompió en varias ocasiones hasta que las luces rojas se encendieron en el Pentágono. “Nos estamos quedando sin municiones. Tanto las reserva de misiles Tomahawk como los Patriot de defensa antiaérea” avisaban los carteles luminosos en Washington. 

Porque Irán, además, puso condiciones para abrir el estrecho de Ormuz sino se cumplía lo establecido en el llamado Memorando de Entendimiento firmado en junio de este año, tales como levantar el bloqueo marítimo en el mar Arábigo impuesto por Washington; liberar los activos congelados y un reclamo de 300 mil millones de dólares por los daños causados por los ataques conjuntos de EEUU e Israel, producidos por una guerra ilegal no provocada; retirar las sanciones petroleras; cesar las amenazas y operaciones militares en Líbano,Gaza, Irak y Yemen; cumplir con el resto de las condiciones del acuerdo de entendimiento. Por su lado, la Casa Blanca exigía levantar el bloqueo del estrecho de Ormuz, levantar el minado del estrecho y el compromiso de no construir armas nucleares. Todo había sido acordado con la mediación de Pakistán en Islamabad.


Al mismo tiempo, luego de vencido el plazo de dos meses, el presidente Trump a través de su red Truth Social, alardeaba de que efectivamente no había más conversaciones con Irán; el bloqueo naval del mar Arábigo seguía vigente; el estrecho de Ormuz estaba finalmente abierto; todas las minas acuáticas habían sido retiradas o detonadas. Simultáneamente, el presidente norteamericano mandaba un mensaje muy contundente afirmando que prácticamente el estrecho de Ormuz era territorio de EEUU e instaba a Irán a rendirse, afirmando “que son buenos jugadores de póquer pero se están muriendo”. Bueno, los que se están muriendo de hambre y desesperación son los marineros del portaaviones Abraham Lincoln, donde algunos miembros de la tripulación intentaron suicidarse, o alguno lo logró, no sabemos con certeza, según fuentes del mismo buque y familiares de los marinos, algo que se repite en otras naves de guerra norteamericanas, según la prensa del país que desafía la versión oficial. 


No obstante las bravuconadas a la que nos tiene acostumbrados el presidente Trump, la realidad campeaba sobre las aguas del Golfo Pérsico cuando se comprobaba que solo poco más de diez buques petroleros habían pasado con el permiso de Irán. Cuando se trató de evitar el control y pago del peaje iraní, un buque fue atacado e incendiado, obligando a otros a dar la vuelta para no recibir el mismo tratamiento.

Para mayor karma en la sala oval de la Casa Blanca, los hutíes del Yemen intensificaron sus ataques en el estrecho Bab Al-Mandeb del mar Rojo, bloqueando los barcos cargados de petróleo de Arabia Saudita con rumbo a EEUU o Israel. También fue atacada la mayor planta industrial petrolera Aramco en Jizan, en el mismo corazón de Arabia Saudí. Este país había emplazado, además,  tropas mercenarias en la frontera con Yemen para atacar a los hutíes, pero el ataque resultó frustrado. 

Si será grande la desesperación de los estrategas de la bandera de las estrellas y las barras que la excongresista Marjorie Taylor Greene afirmó, en días pasados, que entre algunos congresistas estaban discutiendo el uso de armas nucleares contra Irán. Habrá que tomar con pinzas esa declaración que puede ser parte de una táctica de guerra psicológica con motivo disuasorio, pero no sería raro que entre los senadores más entusiastas por poner fin a la “civilización” persa, existan estas ideas.

Analistas norteamericanos como John Mearsheimer y Scott Ritter afirman que EEUU ha perdido esta guerra inútil y sin perspectiva, pero que nunca lo reconocerá porque esa ha sido su conducta oficial después de Vietnam, Afganistán e incluso Irak y Libia, países que han dejado en el caos y como estados fallidos, sin la democracia y libertades prometidas, una falacia repetida en todos lados donde ponen la bota.

Tampoco hay que confiarse de que no tratarán una vez más de conseguir el propósito por medios militares y derrocar al gobierno iraní y apoderarse de los recursos energéticos y minerales del país persa que es lo que buscan sin ocultar esos propósitos. No hay nada más delicioso que brindar con petróleo para los vencedores…aunque pueden morir ahogados en una piscina de hidrocarburos… veremos cual de los pronósticos se cumplen.