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| El mapa del Gran Israel se extiende Desde el río Nilo hasta el río Éufrates Según los más optimistas. |
NAZA es el título de la película documental que significa “daños colaterales”, usada por los oficiales de inteligencia israelíes cuando planifican las operaciones y sutilmente mencionan que habrá víctimas civiles entre los afectados por el operativo aéreo que están planeando. Los directores del documental, Yuval Abraham y Rachel Szor, explican que la palabra NAZA la recogieron de las declaraciones que pudieron obtener en entrevistas clandestinas a oficiales de inteligencia israelíes en las azoteas de Tel Aviv por las noches.
El impacto de las consecuencias que esos operativos militares conllevan, obliga a muchos oficiales a usar palabras en clave en lugar de llamar a las cosas por su nombre!, es decir masacres, genocidio, asesinatos de mujeres y niños, como viene ocurriendo todavía, pero con más discreción aparente. Jamás se usan esas palabras, sino que NAZA es la forma como lo expresan. El documental es profundamente conmovedor y al mismo tiempo con una carga de horror por la degradación moral en la que caen algunos seres humanos cuando emprenden el camino sin retorno en un conflicto con una sola meta: crear el Gran Israel. Así que lograr matar 10, 30, 100, 500 NAZAS en un edificio donde vive un presunto jefe de Hamás es un triunfo y justifica el ataque. Claro, con un 15% de error a equivocarse, pero cuando los palestinos no son de la misma categoría que el hebreo, no importa.
Los sistemas que usan la DFI para localizar a sus objetivos tienen nombres muy inocentes, como por ejemplo “¿Donde está papá?” Una tarea de seguimiento de un palestino que es objetivo y que se espera visite a su familia para aniquilarlos a todos juntos y a sus vecinos si tienen la mala suerte de vivir en el mismo edificio. Lo macabro del proceso es que con la ayuda del sistema Lavender que aporta la IA para las operaciones, y los teléfonos pinchados o no de la familia, identifican el momento de la llegada del objetivo a su hogar, para finalizar la acción planificada. O sea, son los algoritmos los que definen el momento del ataque, cuando antes necesitaban un numeroso grupo de soldados vigilando a través de escuchar todas las conversaciones. Ahora es una computadora y los algoritmos quienes deciden la suerte del hombre sin futuro.
Con el control de las redes de comunicación actual, incluso sin tener los teléfonos activados, para las autoridades de inteligencia de Israel, es muy fácil controlar a la población y vigilar a miles o decenas de miles de objetivos que se mueven en las aéreas donde se sabe viven esas personas condenadas a ser asesinadas. El cinismo que envuelve a esos oficiales y sus expresiones como tenemos una “fábrica de objetivos”, rompe todos los límites de los valores morales que el primer ministro Netanyahu afirma que tienen las DFI cuando dice muy ufanamente: “Las DFI son las fuerzas mas morales del planeta”.
Definitivamente el documental confirma lo que a todos realmente preocupa y horroriza sobre lo que ocurre allí, es decir, que Israel y sus autoridades están dispuestos a seguir con su genocidio sin fronteras. Gaza, Cisjordania, Líbano, Siria, Irán, están constantemente en la mira de los algoritmos de Netanyahu, mientras que las víctimas del Holocausto de la Alemania nazi se levantan de sus cenizas para comprobar que también su gente puede llegar a convertirse en los monstruos del presente.
Los directores de NAZA Yuval Abraham och Rachel Szor no pueden volver a Israel con motivo de las amenazas a su seguridad y hasta el primer ministro Netanyahu ha afirmado que piensa proponer quitarles la nacionalidad israelí a ambos periodistas.
