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martes, 31 de agosto de 2010

Los intocables

Han ocurrido en este verano acontecimientos que han despertado interrogantes sobre si la legislación vigente es igual para todos los ciudadanos suecos, o en caso contrario, quienes escapan a las reglas que nos afectan a la gran mayoría de los habitantes del país.

 El caso del viaje de luna de miel de la princesa Victoria y su esposo el ahora príncipe Daniel, fueron objeto de atención por la justicia y los medios de prensa.
Un multimillonario empresario, amigo sueco de la familia real, ofreció un viaje valorado en varios millones de coronas a los recién casados por diversos continentes, con vuelos aéreos, viajes en yate y estadías en lujosísimas residencias propiedad de dicho hombre de negocios.

La cuestión  que se planteaba -que se concretó en una denuncia ante la justicia-  fue si la princesa y el príncipe en su caracter de personalidades públicas, no estaban siendo sobornados por dicha persona ya que ambos pertenecen a la Casa Real -y por tanto a las instituciones públicas suecas- al aceptar un regalo de ese tipo. La sospecha que queda flotando en el aire es que la persona que lo subvencionó podría tener intereses directos en recibir en el futuro favores de los actuales reyes o de la próxima reina Victoria, si ella al fin se pone la corona sobre su simpática cabeza.
El fiscal encargado de investigar si había algún delito en la conducta de los príncipes interpretó que la actual legislación no contempla en este caso que haya delito al aceptar la princesa y su esposo el viaje financiado por su amigo. La razón: la ley no permite que los regalos hechos a la familia real sean investigados como sospecha de soborno. O sea que el regalo podía haber sido aún más portentoso y sin embargo ninguna sospecha puede caer sobre las doradas cabezas de la corona.

El caso es que si la persona hubiese sido un representante político o funcionario que representara al gobierno, parlamento o un ente autónomo, la ley sí le hubiese castigado por intento de soborno al que se hubiese atrevido a aceptar un presente de ese caracter y dimensión, o una simple botella de whisky. Pero en el caso de la Casa Real no es así, a pesar que hipotéticamente podría ocurrir que el generoso amigo se beneficie por su gesto de regalarle unas semanas a puro lujo a la nueva pareja de la Casa Real.

El segundo caso es el del escándalo financiero protagonizado por HQ Bank en estos días, que ha golpeado fuertemente el ámbito de las finanzas suecas. Los miembros de la comisión directiva y gerencia del HQ Bank jugaron como muchos otros en ese mundo mágico de las finanzas, a producir el "efecto lluvia", es decir que lloviera dinero sobre ellos y otros pocos más, dejando ahora con los bolsillos vacíos y los ahorros secos tanto a los accionistas como a los ahorristas que tenían su dinero en ese banco. Y produciendo un pequeño tsunami en otras instituciones financieras que aliadas HQ Bank hacían buenos negocios... hasta ahora.

Aquélla "lluvia" se transformó sin embargo en granizo de duras piedras cuando la estatal Finansinspektionen al final decidió detener el  desbocado carrusel de HQ Bank hacia la total bancarrota. El ente estatal consideró que los negocios realizados por el banco violaban las reglas básicas establecidas por lo que le retiró el permiso de seguir su actividad y decidió además que el banco fuera liquidado, es decir desmantelado. Una persona está ahora encargada de: o bien "liquidar" definitivamente HQ Bank, o encontrar un interesado que compre la institución financiera. La dirección del banco ha apelado la decisión de liquidar el banco por lo que se abre ahora un compás de espera.

Unos 20 000 clientes han sido afectados por la bancarrota, y como el banco ha cerrado sus puertas por el momento, no pueden hacer ningún trámite con sus acciones ni retirar el dinero para recuperar algo de los fondos allí depositados. La única garantía es la estatal, es decir un fondo de 500 000 coronas a las que tiene derecho cada ahorrista según la ley... y que pagan por supuesto los contribuyentes. Pero por encima de esa suma si el banco finalmente desaparece, es muy posible que no vean ni rastros de aquéllas coronas invertidas en una institución creada para una élite que se beneficiaba hasta ahora de la magia de "hacer lluvia".

Es muy probable que haya demandas judiciales contra la comisión directiva del banco y sus gerentes, pero ya algunos de ellos se han borrado del país y no parece muy fácil encontrarlos, así lo han constatado algunos medios de prensa. Otros defenderán su prestigio y honor ante los tribunales si es que las cosas llegan allí. Pero una vez más queda demostrado qué fácil es escapar a la justicia para los delincuentes de cuello blanco.

Los intocables conocen los vericuetos y agujeros que toda ley conlleva, la renuencia de la propia justicia a investigar dichos casos ya que lleva años poner ante un tribunal a tales delincuentes con el riesgo que, como todo es tan volátil en el mundo mágico de las finanzas, esas personas salgan sin culpa ni pecado, y sean una vez más los contribuyentes los que deban costear los millonarios gastos de abogados y otros gastos colaterales. Sí, ya lo sabemos, no hay democracia perfecta en este mundo...
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