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| Es muy llamativo que una de las figuras es una persona que protesta y encima un martillo en camino a golpearle la cabeza. Disidentes neutralizados! |
La innegable volatilidad de los principios y lo innegable de que algunos gobiernos occidentales, principalmente aquellos que todavía creen dictar las reglas en el orden internacional, para que los demás las obedezcan sin chistar, han pretendido cambiar la narrativa dirigida a sus habitantes y más allá de fronteras, sobre qué está bien y qué está mal, quienes son los malos y los buenos en este planeta.
Todo con la finalidad de controlar y conducir las opiniones e ideas de sus ciudadanos sobre temas que el poder cree necesario mantener a su favor, escribe en uno de sus artículos y reflexiones Glenn Diesen, profesor noruego en Ciencias Políticas. Es una importante reflexión de porqué una buena parte de los ciudadanos Escandinavia y el resto de Europa occidental, han sido atrapados por la narrativa belicista de los llamados moralistas, afirma Diesen en su artículo Internationell politik behöver mer moral, inte moralism
Este grupo de personajes moralistas desde el poder, consideran que aquellos analistas geopolíticos, periodistas, exmilitares y políticos opositores, se equivocan cuando afirman que es posible el diálogo de igual a igual con el rival o enemigo, e incluso, llegar a acuerdos. Por el contrario, en la UE prepondera la posición que define como ”agresores” y regímenes totalitarios a Rusia e Irán en las actuales circunstancias. Lo vemos claramente en la actitud que ha tomado la UE y su negativa de dialogar diplomáticamente a los largo del conflicto con Ucrania o romper los acuerdos que habían sido negociados. En la UE nunca han estimulado una verdadera intervención mediadora, sino por el contrario, apoyaron al régimen ultra nacionalista de Kiev, no solo militarmente, sino con enormes recursos económicos que sostienen a un gobierno denunciado muchas veces por su profunda corrupción y medidas totalitarias, tales como la prohibición del idioma ruso y el ejercicio de la religión ortodoxa tradicional. Noventa mil millones de euros fue la última promesa a entregar al gobierno de Zelensky a lo largo de este año. Desde una economía que hace agua y que empobrece a su población sistemáticamente, Alemania y Reino Unido son dos ejemplos incuestionables, para que la OTAN pueda cumplir su sueño mojado: debilitar y fragmentar Rusia. Veremos si al final logran cumplir el objetivo antes de que se hundan del todo las economías europeas en crisis de default arrastradas por la misma fiebre del aliado del otro lado del océano.
Para poder diferenciar lo moral con el moralismo en temas geopolíticos, Diesen define la moral como la lealtad a principios que definen lo correcto fundado en principios fundamentales sobre la política y el poder, basándose en principios que provienen de corrientes filosóficas, religiosas e históricas que la mayoría ha aceptado y las cumplen, mal que bien, respetándolas.
En tanto, el moralismo usa principios morales no para cumplirlos ellos mismos, sino para juzgar, condenar, y controlar a los otros, para crear así una jerarquía de valores moralistas para golpear al rival. Lo hace además, usando esas consignas moralistas como herramienta de condena, agrediendo a personas y gobiernos calificándolos como culpables de los peores crímenes o delitos. “Putin es un monstruo”. “Irán es el imperio del mal”. “Moscú invadirá Europa y esclavizará a todos”. “O estás conmigo o estas contra mi”, etc.
La diferencia a primera vista puede resultar difícil de dilucidar para muchas personas, por lo que es fácil caer en los tentáculos del discurso moralista que se centra en la pretendida inmoralidad de los otros, basados con frecuencia, basándolos extendidos prejuicios con base religiosa, filosófica e histórica, y que son diversas por la propia evolución de las civilizaciones. A nivel estatal, escribe Diesen, hubo en el pasad, por algunos períodos, comprensión para que los estados manejaran con cierto criterio la competencia por la seguridad mutua, contemplando el equilibrio del poder militar, porque el aumento de una supuesta plataforma de seguridad para un estado, puede, por el contrario, significar una disminución para el otro. Por eso es necesario para que haya un equilibrio entre los intereses de los estados y una paz permanente, comprender los intereses de seguridad mutuos y así tratar de disminuir las tensiones y rivalidades para crear las bases de una seguridad mutua. Esto, en el mundo real, como hemos visto, rara vez ha permanecido como el criterio dominante entre las élites occidentales.
Por el contrario, ha crecido actualmente un discurso político inclinado al conflicto y la guerra sin querer ver los intereses de seguridad del rival de turno, en este caso Rusia e Irán, al es considerado como sospechoso, desleal e incumplidor de acuerdos. Por eso son rechazados de plano sus argumentos e intereses que cree son legítimos de contemplarse. Lo perverso, además, es que los interlocutores de esos argumentos que tratan de ver con ecuanimidad el contexto de la disputa, suelen ser señalados con todo el dedo índice como que están legitimando, apoyando y justificando al enemigo.
Cuando un conflicto se presenta como una lucha entre el bien y el mal, las acciones de los países que se denominan como democracias, a pesar de las carencias y abusos cada vez más visibles en sus sociedades, esas acciones siempre son legítimas y las del rival todo lo contrario, escribe Glenn Diesen.
Hay verdades establecidas que no pueden cuestionarse. Intentar ubicar el desarrollo de los conflictos en un contexto histórico no cuenta como algo importante y de valor para comprender porqué ocurren los conflictos. Así es como se exige lealtad con el poder político dominante, exigiendo condenar al otro si quieres tener oportunidad, por ejemplo, de intervenir en un debate sobre los actuales conflictos Rusia-Ucrania, EEUU-Irán. Esto está cada vez más claro cuando observamos lo que los medios corporativos nacionales e internacionales, reproducen en sus pantallas o páginas: solo el discurso oficial, y escasas veces una voz que muestra otra perspectiva de lo que que la TV, los periódicos y los micrófonos de las radios reproducen: se disfraza con falsos disfraces o se lo ignora el contexto y el porqué ocurre.
Mucha gente que discrepa con el discurso oficial es ignorada y se les cierra la puerta a los debates para que el ciudadano común no se entere de que hay más de una explicación o perspectiva sobre lo que ocurre y porqué. Por eso vemos cómo se multiplican y expanden los canales por streaming alternativos en Youtube y en páginas Webb, entre los analistas geopolíticos y disidentes en Europa y EEUU. A causa de estas actuales tendencias que buscan acallar voces críticas, hemos vuelto a la época del “pensamiento único”, donde no era posible cuestionar la voz oficial que podía conllevar un castigo penal, o peor aún, la pérdida de la vida. Muchos recordarán a los disidentes de la URSS que eran tan respaldados por los gobiernos europeos y norteamericanos, intelectuales y destacados periodistas del mundo liberal, que defendían las libertades de prensa y opinión. Ahora se dio vuelta el tablero y las piezas han cambiado de color.
La propia UE y su Consejo de Ministros de RREE, sanciona a periodistas que han publicado, por ejemplo, ”la otra versión” sobre el origen de la guerra de Ucrania (*). Sin pasar por ningún tribunal de la justicia ordinaria, la UE decreta bloquear las cuentas bancarias de los periodistas o analistas geopolíticos molestos y disidentes con la verdad oficial, prohibiéndoles viajar, congelándoles sus cuentas bancarias y activos económicos, afectando la propia vida y la de sus familias, impidiendo en algunos casos a que accedan a nuevos trabajos remunerados porque las empresas temen represalias. Hay varias decenas de estas personas en Alemania, Suiza, Inglaterra. Una vergüenza que la llamada cuna del liberalismo, libertad de prensa y expresión, se esté transformando en un régimen autocrático desde las sanciones de Bruselas, cuando todavía se levanta la bandera de la democracia liberal, el mejor régimen político conocido para toda la humanidad, y que después del libro de Francis Fukuyama El fin de la historia, era la panacea para el mundo.
A pesar de esta actual tendencia realmente negativa, todavía se sostiene cínicamente, que nuestros valores son superiores y el rival de turno es un enemigo acérrimo de ellos. Vemos que este frente de países europeos occidentales están en camino a convertirse en democracias debilitadas por los grupos de poder y élites que ya no contemplan los valores democráticos que decían respetar, y son cómplices del silencio que envuelve a sus ciudadanos que no necesitan conocer nada relevante sobre el enemigo o rival de turno, el contexto histórico de su evolución como sociedad, ni siquiera saber cuál es su situación geográfica, su civilización y raíces históricas y motivos de porqué se resiste a aceptar reglas del juego que no aprobaron.
El mejor ejemplo de la actualidad es el siguiente, según Diesen. En la década de los 90 era legitimo que Rusia pensara que la expansión de la OTAN era una amenaza a su seguridad, está escrito en los informes y documentos de la época. Actualmente, se argumenta de que lo que Rusia teme es en realidad la expansión de la democracia en su país, a pesar de que allí desde hace décadas, después del colapso de la Unió Soviética, hay elecciones nacionales, regionales y municipales, diferentes partidos se disputan el poder y la gente vota en una alta proporción. Probablemente con las mismas garantías que muchos otros ciudadanos de Europa lo hacen, aunque después de ver lo que ocurrió en Rumanía y Moldavia, no caben dudas de que esas transparentes elecciones comienzan a ser turbulentas y sospechosas de un fraude sin escrúpulos, cuando el candidato equivocado ha ganado las elecciones o lleva la delantera en las encuestas, algo que es inaceptable y hay que revertirlo.
Glenn Diesen concluye que si creemos que el mundo está dividido entre valores de los buenos y malos, tenemos que aceptar que no hay contrapartes legítimas, por lo que los posibles compromisos con el rival conllevan la determinación de que esos países renuncien a sus propios intereses y acepten los ”nuestros”… y sin chistar.
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* The UE sanctions explained.
https://www.youtube.com/watch?v=x4hRtYAEAGg Video de Neutrality Studies del ciudadano suizo Pascal Lotaz.
Xavier Moreau es un exmilitar y empresario de origen francés, John Mark Dougan, un ciudadano estadounidense que trabajó como ex ayudante del sheriff en Florida, los periodistas Thomas Reper, Alina Lip, Hussein Dogu, ciudadano turco, y muchos más con la firma de Caja Kallas, la ministra de RREE de la UE.

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