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miércoles, 21 de octubre de 2026

Arde el asfalto en Europa


Como reguero de pólvora se ha extendido lo que se inició como una protesta estudiantil de los liceales en Paris, subiendo en intensidad por otras ciudades donde se sumaron nuevos sectores sociales que, entre protestas mas o menos pacíficas, en algunos casos han desembocado en batallas campales entre policías y manifestantes. 

Esto sí que ha resultado ser el desenlace de una catástrofe anunciada por quienes desde hace ya muchos años vienen advirtiendo sobre una inminente crisis y estallido social. Incluso desde  antes de la pandemia del Covid-19 ya venían viéndose las luces rojas en las economías de los países mediterráneos, acelerada por la guerra de Ucrania y ahora la guerra de EEUU/Israel contra Irán. 

Los déficits fiscales y la desindustrialización en  casi toda EU, los déficits comerciales, el costo de la energía y la financiación de la guerra de la OTAN/Ucrania contra Rusia, arrastra a los principales países implicados en el conflicto a un agujero negro en sus economías. Lo tratan de tapar con más impuestos y recortes al estado de bienestar, salud, educación, infraestructura, vivienda, pero pronto se dan cuenta que no basta. La próxima estación hacia el ardiente cráter del volcán que ya arde en las calles de muchas ciudades europeas, solo es una manifestación de lo profunda que es la crisis que vive el llamado Occidente.


Al mismo tiempo se da la paradoja que los partidos socialdemócratas y los verdes, que en muchos países eran contrarios a las guerras y la demonización de Rusia durante las décadas de las Guerra Fría, poco a poco se han hizo sumando a liberales y conservadores predicando por más armas y financiación para que Ucrania siga la guerra, en lugar de retomar las vias diplomáticas que desperdiciaron ya en 2014/15 con los acuerdos de Minsk, en abril de 2022 en Estambul, y en 2024 cuando una vez más Zelensky y sus aliados neonazis, terminaron por rechazar propuestas que ellos mismos habían aceptado, pero que desde Bruselas, Londres y Berlín les dijeron que no había que renunciar a los territorios perdidos. Algo que cualquier observador independiente sabe que es imposible. Haber renunciado a los tratados de paz anteriores cerró la puerta para que Moscú renuncie a esos territorios donde vive una mayoría de rusoparlantes y por el que han muerto decenas de miles de soldados y también civiles.


El gobierno de Macron en Francia decretó el toque de queda en varias regiones del país, tratando de frenar las protestas cada vez más violentas, en un intento de proteger la propiedad privada y pública de los manifestantes más radicales y violentos. Pero Macron y su gobierno sembraron estos vientos y recoge ahora estas tempestades, a la que también se han plegado los ”chalecos amarillos”, que fueron los primeros en protestar años atrás por la insoportable suba de precios causa de la inflación. Al mismo tiempo, el 1% más rico junto al 10% que le sigue en riqueza, siguen usufructuando de mayores ingresos y riqueza, mientras ese 40/50% se empobrece cada vez más. Qué podían esperarse de reacción estos propietarios del suelo, la vivienda, los alimentos y hasta el alma de los afectados? Sumado a esto los gobiernos contagiados por la rusofobia de los países bálticos y británicos, compran armas febrilmente para ir a una guerra con Rusia que no pueden ganar. Todos lo saben, pero es otra forma para esas élites de seguir aumentando sus fortunas porque las empresas firman jugosos contratos para emprender el camino de la destrucción masiva. 


Pronto puede ocurrir, sin embargo,  un golpe de timón en toda esta catástrofe, si el enviado de Donald Trump, Steve Witkoff, reunido el domingo con representantes europeos y Zelensky en Oslo, y en camino a Moscú, logra atar los cabos sueltos necesarios para que se inicie un proceso de paz verdadero en base a una nueva propuesta norteamericana, según se anuncia. A Trump le urge porque cada vez se acerca más la fecha de las elecciones de medio término del Congreso, y su popularidad apenas parece pasar el 30% según las encuestas., probablemente perderá la mayoría en ambas cámaras, o incluso en la de representantes, lo que puede sumergirlo en una lucha sin cuartel con los demócratas. No obstante esto, no le impediría gobernar por decreto si se lo propusiera, incluso en su afán cada vez más autoritario, suspender las próximas elecciones presidenciales si la salud y las energías le responden. Algo difícil de creer, pero con Trump nunca se sabe. Hoy es el demócrata y pacifista más grande del planeta, a la hora siguiente todo lo contrario. En cuanto a Europa, el descalabro no deja lugar para mucho optimismo, se hunden casi todas sus economías, y los pueblos están hartos de tanto éxito político para tomar decisiones que beneficien a los más ricos y empobrecen al resto de la población. Y las oraciones hace tiempo que dejaron de influir en los que toman las decisiones.

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