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martes, 3 de mayo de 2011

EEUU, Osama y el Che

El 2 de mayo de 2011 se produjo el asalto y la muerte en Pakistán de Osama Bin Laden, líder de Al Qaeda. Pensando en ciertas coincidencias escribí entonces la siguiente crónica. Lo he actualizado después de que nos enteráramos de otros detalles, aunque a decir verdad hay mucho de lo que nunca nos enteraremos, ni yo cuento con el espacio para reproducirlo.

Cuando la muerte de Osama bin Laden fue anunciada por los medios de comunicación pensé inmediatamente en la muerte de Ernesto Che Guevara. El modus operandi de los protagonistas que decidieron la muerte de Bin Laden tuvo algunas similitudes y por supuesto muchas diferencias, pero a grandes rasgos hay coincidencias interesantes entre el fin y la forma de actuar de ambos y cómo fueron eliminados.

Primero que nada ambos fueron enemigos acérrimos de EEUU, de su política exterior, de su modelo de sociedad, y ambos trataron de hacerle el mayor daño posible.
 "Crear dos, tres... muchos Vietnam, es la consigna" pedía el Che Guevara en aquélla década de los 60 cuando el mundo ardía en conflictos nacionales por muchas regiones del mundo, con la intervención armada de EEUU como principal bombero (e incendiario al mismo tiempo). Guevara fracasó en su estrategia cuando quiso  establecer en África su famoso foco guerrillero. Desolado y desilusionado se marchó a Bolivia, con la CIA pisándole los talones. Allí su campaña guerrillera tampoco maduró, y el cerco del ejército boliviano junto a la CIA se fue cerrando, hasta que el finalmente cayó combatiendo junto a sus últimos hombres en La Higuera. Entonces, después de ser interrogado por  el agente de la CIA Felix Rodríguez, el coronel Selich  le dió la orden al sargento Mario Terán para que ejecutara  al Che Guevara por orden del entonces General Ovando. El hecho ocurrió en la escuela de la Higuera.

Para comprobar y asegurarse la identidad del Che le cortaron las manos y las enviaron a EEUU. Sin embargo el fotógrafo Freddy Alborta lograría una foto que dió la vuelta al mundo mostrando el cuerpo de Guevara tendido sobre una pileta . Para evitar la peregrinación de sus seguidores y admiradores,  lo enterraron en Vallegrande junto a los otros guerrilleros en un lugar secreto. La caza del Che había terminado después de muchos años de persecución por EEUU y sus agencias de inteligencia. Otra similitud con Osama. Pero entonces comenzó la leyenda. A esa no pudieron neutralizarla, aunque claro, el tiempo ha sido el principal enemigo de la misma. La estrategia del Che apenas sobrevivió en la selva Colombiana y ahora está en proceso de decirle "Adiós a las Armas".
 Y Cuba está muy lejos de ser la tierra prometida del hombre nuevo que él pretendía.

Bin Laden, la figura más conocida de Al Qaeda, fue ubicado y finalmente atrapado en Abbotabad, una zona de clase acomodada pakistaní cercana a la capital Islamabad, después de diez años de persecución intensa por las montañas de Tora Bora en Afganistán. Poca cosa quedaba del aguerrido islamista empuñando su Kalashnikov en una región montañosa, como lo acostumbraban a mostrar amigos y enemigos. Pasó escondido muchos años. Aunque dicen que murió peleando (más tarde fue desmentido este episodio. Todo indica que simplemente fue ejecutado por varias ráfagas de los comandos SEAL ), y así el ícono de los islamistas pasó a ser un mártir. Luego su cuerpo fue arrojado al mar después de obtener las pruebas de ADN y cumplir con el ritual musulmán por la que pasa cada persona después de su muerte. En todo caso ser "arrojado al mar" no es tradición musulmana, ya que es en la tierra donde los muertos deben terminar sus días según esa religión.
Cortar las manos no parece ser ya muy moderno, como en el caso del Che para eso está el antes mencionado ADN. A diferencia del Che, el rostro de Bin Laden debió estar desfigurado por la bala que según alguna versión recibió cuando los SEAL entraron en la habitación.
 Arrojarlo al mar ha sido en cambio una acción aún más extrema que enterrarlo en algun páramo secreto como al Che, o sea a Bin Laden lo han borrado de la faz de tierra firme, si es que al saudí no lo ayuda algún capricho de la naturaleza en el fondo del mar o de su dios Alá.

Bin Laden tuvo más suerte que el Che en un aspecto, esto es en su estrategia a corto plazo y mediano plazo. Nadie le ha hecho más daño a EEUU y sus aliados que los yihadistas, fuera y dentro del país, en las últimas décadas. Londres, Madrid, Berlín, París, entre otras ciudades,  también fueron blanco de la guerra de Al Qaeda y/o ISIS contra los "infieles" de Occidente. Osama pudo crear muchos "Vietnam" en Asia y Medio Oriente obligando a EEUU y sus aliados a implicarse en varias guerras que han costado cientos de miles de vidas humanas, sobre todo vidas de civiles de esos países, musulmanes que no querían la guerra impuesta. Una de las pocas frases expresadas por Bin Laden que recuerdo,  es aquélla que dijo con mucha simpleza en una reunión con sus seguidores: "Cuando la gente ve un caballo fuerte y uno débil, prefiere el fuerte" haciendo referencia a el enfrentamiento con EEUU e insinuando que Al Qaeda era el equino más fuerte y veloz que el americano. Una vez más, el rebelde calculó mal quién corría más  ligero, y quien era el débil. Aunque la historia siempre se encarga de aleccionarnos acerca de que no hay resultados seguros. Espartaco, el esclavo gladiador, tuvo que esperar siglos para ver caer al Imperio Romano, como alguna vez soñó.

Una cosa es segura. Bin Laden es, como el Che ha sido para muchos militantes de izquierda, un referente para los islamistas radicales que lo convertirían en una leyenda aún más grande de lo que fue en vida, recordando las grandes batallas que habría librado contra soviéticos, americanos, ingleses y muchos otros aliados. En todo caso ya Hollywood hizo una película Zero Dark Thirty sobre este misterioso hombre y su trágico final. Por el contrario la meca del cine americano demoró varias décadas para hacer un film sobre el Che. Benicio del Toro y Gael García Bernal interpretaron al guerrillero. Bin Laden dejó una vida cómoda en una familia rica para desafiar, primero y paradójicamente junto a los americanos, al imperio soviético - y luego volcarse contra su ex-aliado que despreocupadamente le dio la espalda con su conocida arrogancia.

El Che y Bin Laden corrieron la suerte de tantos otros que eligieron morir con las botas puestas por un proyecto que probablemente nunca triunfaría. Las razones son muchas, no sólo por el poder contra al que se enfrentaron, sino porque sus visiones de sociedades controladas por el Corán o el marxismo-leninismo atentan contra lo más preciado del ser humano: la libertad. Por lo menos en Occidente la historia nos enseña que tarde o temprano esa es la energía  que derriba todos los muros, tanto los de afuera como los que llevamos adentro. 

viernes, 29 de abril de 2011

Fiebre de reyes y princesas

"Me cago en la leche... una má pa alimentá" gritó un joven en la puerta de un bar donde estaba bebiendo su cerveza en pleno centro de Sevilla . En la pantalla de la tv había visto que Letizia, la mujer del príncipe Felipe, había dado a luz una niña. Los que presenciamos la escena no pudimos evitar reírnos ante tanta espontaneidad. No era para menos, porque mucha gente está cansada de alimentar a esa clase parásita de reyes, reinas, príncipes y princesas y sus descendientes que viven en sus palacios a costa de lo que pagan los contribuyentes. Y no son escasos esos recursos que cada año reciben para mantener ese status  de palacios y todo el resto de infraestructura material y humana que gira a su alrededor. Y más duele cuando esos recursos se asignan a organizar esas bodas que también cuestan millones, independientemente de la moneda en que se calculen. Mientras los índices de desempleo y marginación social están al rojo y miles de personas recorren las ciudades de Europa mendigando unas monedas, desplazados de sus hogares y perdido el empleo.

La ola de fiebre monárquica recorre Europa como un fantasma. Primero fue el casamiento de la princesa sueca Victoria con el "plebeyo" Daniel. Y Victoria ha anunciado que está embarazada, así que "otro má pa alimentá".
Ahora es el turno de los muy británicos príncipe William y la "plebeya" Kate unan sus manos e intercambien anillos como en las mejores escenas de Hollywood.  Por la tv serán millones los que sigan la ceremonia de sombreros y fracs, y tantos uniformes de alto rango conque se disfrazan príncipes y reyes. Y después nos reímos de Gadaffi. Afuera, cientos de miles de británicos y turistas de todo el mundo se agolparán en las calles para saludar el paso de la feliz pareja en ese tinglado de carroza y caballos, imagen de una institución que sobrevive como símbolo de épocas mejores, y que extrañamente sigue uniendo a la mayoría de la gente independientemente de su extracción social, e incluso ideología. Los monarcas  comparten todavía con las instituciones democráticas un espacio simbólico y una mayoría silenciosa adora ese símbolo nacional. En las escuelas de esos países deberían recomendar  leer, entre otros,  el último libro de Vargas Llosa, "El sueño del celta", donde se relatan las "hazañas" del imperio belga durante el reinado de Leopoldo II, considerado por sus pares europeos "como un benefactor filantrópico digno de admiración". Algo que le costó millones de vidas al continente africano.

La paradoja en todo este asunto es que en plena crisis  económica la realeza parece renacer con ímpetu primaveral a pesar del olor rancio que sale de sus palacios. Y es que en estos tiempos de inseguridad económica y crispación política las casas reales tienen un papel simbólico de continuidad e  irradian una falsa seguridad. Frente a un mundo donde la sociedad y sus instituciones democráticas son sacudidas por cambios imprevistos y profundos, es fácil perder la brújula. La desorientación también da oxígeno a la ultraderecha que gana terreno en muchos países europeos, con o sin monarquía. Sí, la continuidad y lo aparentemente romántico de ese escenario nos transporta a un mundo ideal lejos de la miseria y la desesperación que viven millones de personas. El ser humano es contradictorio, y el temor a que todo se derrumbe lo lleva muchas veces a aferrarse a los símbolos que perduran desde hace siglos. Y con mucho respeto a las preferencias personales, sería bueno que esas monarquías fueran desapareciendo lentamente - y los palacios se convirtieran en museos de una época donde unos pocos elegidos tenían el privilegio de vivir de y por encima del resto de los ciudadanos.

Datos interesantes:
La casa real británica cuesta alrededor de U$S 40-50  millones anuales.
La holandesa alrededor de U$S 40  millones.
La noruega unos U$S 20 millones.
La sueca y la danesa unos U$S 10 millones.
La española es de las más baratas, unos U$S 7 millones.
Estos cálculos ha sido hechos por Herman Mattjis de la Universidad de Bruselas.

sábado, 23 de abril de 2011

Viajando al pasado para conocer el presente

La ciudad de Pontrémoli
Esta crónica la escribí en 2005. Sé que muchos integrantes de mi familia y mis amigos no han podido leerla y por eso deseo compartirla con ellos y con aquéllos que también se preguntan de dónde vienen sus propios antepasados que inmigraron a nuevas tierras. No pocas veces esos datos están claros y hay una buena documentación, pero también como en mi caso, sólo existen fragmentos de un  relato sin confirmar. Porqué? Las razones pueden ser muchas, pero los inmigrantes a veces quieren olvidar rápidamente un pasado de opresión, pobreza y desilusión. Qué dejaron atrás mis bisabuelos paternos cuando arribaron a Uruguay, es todavía para mí un misterio. 
Lo mismo sucede con los  padres de mi abuela paterna, los Germano. Los abuelos maternos eran en cambio criollos descendientes de españoles, probablemente desde hacía ya mucho tiempo y no tengo ningún dato sobre ellos.
Con un viaje al corazón de la Lunigiania, en la region occidental de la Toscana, quise acercarme a ese misterio de inmigrantes que emigraron de los Apeninos al Rio de la Plata, y de ser posible, atar los cabos sueltos.

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La anciana observa la fila de tumbas de mármol que tiene enfrente. Lee los nombres inscriptos y parece
dudar. Luego se vuelve hacia nosotros. Está sola en ese pequeño cementerio, donde casi la mitad de los apellidos tallados en la piedra son Lecchini y la otra Benelli. La hierba crece un poco alta entre las tumbas. Al vernos se sorprende un poco pero nos mira con curiosidad.

-Buongiorno signora, estamos de visita en el pueblo. Somos Lecchini de apellido, pero en realidad venimos de muy lejos. Él se llama Alberico, ha nacido en Uruguay; y yo Sergio, nacì en Kenya, dijo Sergio Lecchini a la viejita.
- Bah! Aquí somos casi todos Lecchini de apellido. Yo tengo 93 años, me llamo Carmela Lecchini, y he nacido en San Pablo, Brasil…
Así comenzó nuestra visita al pueblo de Arzelato,en la Toscana occidental, una mañana de septiembre 2005. Pero esta historia para mí se inició en realidad unos meses antes...

Sergio y a su espalda Arzelato
En abril recibì un correo-e desde Kent en Inglaterra. El firmante era Sergio Lecchini, radicado en ese país, y me contaba en su carta que estaba tratando de rastrear a los Lecchini por todo el mundo. Segun él, la cantidad de personas que llevan este apellido no son muchos, y estaba estudiando cómo había sido la corriente de emigración de estas personas en el pasado desde la Toscana por el mundo. Y qué pasaba con las nuevas generaciones. Me preguntó si podìa colaborar con él, contándole la historia de mi familia.

Por supuesto que acepté inmediatamente la propuesta. Desde que tuve uso de conciencia he estado preguntando a mis padres y a mis tíos de dónde venían los bisabuelos que apenas había conocido cuando pequeño. Sólo tengo una imagen muy borrosa de esos dos viejitos, a distancia, como si nunca me hubiese acercado a ellos. La respuesta siempre era incompleta y me dejaba insatisfecho: «... del norte de Italia, salieron del puerto de Genova ». Ahí finalizaba la pista, y las interrogantes quedaron como incógnitas sin resolver durante décadas, hasta que la carta de Sergio comenzó a abrir una pequeña brecha en aquél negro muro de preguntas sin respuestas.

Sergio ya había trabajado en el tema desde hacía un tiempo. Él mismo había seguido la pista de sus antepasados a través de Internet, y quería ampliar el horizonte de su búsqueda. Su hipótesis era que probablemente mis antepasados habían emigrado de la provincia marmolera de Massa-Carrara, donde se concentraba un buen número de personas de apellido Lecchini. Un poco mas al norte, en la misma provincia de Massa-Carrara, está la región de Lunigiana, donde había altas probabilidades de que desde allí hubiesen partido mis bisabuelos Domenico Lecchini y Rosa Ferrari. Probablemente de Arzelato, un pequeño pueblo a 900 metros de altura sobre el nivel del mar. Una zona de campesinos pobres, que por estar bastante aislados y con pequeñas parcelas para cultivar en la montaña, vivían una vida muy dura hasta muy avanzado el siglo XX.
Este intercambio de información que tuvimos con Sergio, nos fue acercando, y decidimos encontrarnos en Italia. Él viajaría desde Londres y yo desde Estocolmo, y nos reuniríamos en Pontrémoli ("puente tembloroso”  porque originariamente era de madera), una pequeña ciudad a orillas del rìo Magra, a unos 30 kilometros del puerto La Spezia. Sergio habìa logrado recabar màs información sobre los Lecchini, y me dijo que sin dudas, Arzelato vecina a Pontremoli, era “territorio Lecchini”.

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Partí desde Roma luego de haber pasado unos días con mis amigos de Nettuno, donde compartimos exquisitas comidas y los vinos del Lazio. En un tren intercity llegué hasta La Spezia, y luego cambié a un tren regional. Claro que la combinación esperada falló, porque generalmente los trenes en Italia llegan retrasados, y el mío no fué una excepción.
Finalmente me subí al próximo tren regional que subió lentamente las verdes faldas de las montanas, traqueteando, sacudiéndose como un largo gusano gris por el valle verde junto al rìo Magra. Los pequeños pueblos iban desfilando ante mis ojos, con sus techos rojos y grandes terrazas adornadas con flores. A veces un viñedo cargado de uvas o un campo de maíz rompía el manto del bosque que trepa hasta las cumbres de estos montes conocidos como Appennino Tosco Emiliano. El río es apenas un hilo de agua que baja desde las montañas, ya que es retenido gran parte de su caudal por una represa que guarda el agua para los períodos de seca.

Descendì finalmente en la estación de Pontremoli y allì estaba Sergio, esperándome pacientemente. Alto, con paso cansino, se acercó para saludarme con un apretón de manos, aunque no los dos besos de ritual que se estila en Italia. Tal vez la flema británica se lo impedía? Luego cargamos mi equipaje en el auto que él habìa alquilado, y nos dirigimos al hotel Golf, donde ya había reservado dos habitaciones. El hotel está a las afueras de la ciudad, en la ladera de la montaña, por lo que desde la ventana de mi habitación podía ver todo el valle, la ciudad y los caseríos que emergían entre el verde de los montes.

Sergio visitando Villafranca
Sergio habia llegado unos días antes y había preparado un itinerario por varios lugares donde la antigua arquitectura del 1500-1600 todavia resplandecía entre los modernos edificios contruídos en las últimas décadas. Villafranca de Lunigiana, Mulazzo y otros pueblitos fueron quedando por el camino, con sus gentes afables y comunicativas. Luego dejamos el valle y pusimos proa a Arzelato.

Subimos por un camino serpenteante, cubierto por la espesa y soberbia vegetación, donde las hayas y los pinos comparten el espacio con los magnificos castaños, llenos de frutos redondos y espinosos, que cuelgan como adornos de Navidad. La misión era investigar en el registro de la iglesia de Arzelato, el archivo donde se guarda el registro con los nacidos y fallecidos, para ver si encontrábamos los nombres de mis bisabuelos, y a lo mejor algún rastro de los antepasados de Sergio, aunque esto último casi lo habíamos descartado. El sacerdote del lugar, también de apellido Lecchini, era reacio a mostrar el registro a personas ajenas a la iglesia, le habìan advertido a Sergio. Por eso se procuró la ayuda y mediación de otro Lecchini, Nando, un veterano de 75 años que habita temporalmente su casa en el pueblo durante los veranos, y conocía al sacerdote desde la infancia. Nando estaba casi seguro que el sacerdote se encontraría a la tarde en la iglesia, y que podríamos ver entonces el registro.

Cuando el motor del auto quedó en silencio, luego de trepar los casi 900 metros de altitud, nos rodeó el silencio de la campaña, sólo interrumpido por el susurrar del viento en las copas de los árboles. Valles y montañas se sucedían hacia el norte, espesos e inescrutables. A nuestras espaldas trepaban por la ladera las escasas y pulcras casas de Arzelato en una fila irregular, con callejuelas estrechas y escaleras empinadas, hasta terminar en la cumbre misma del monte, adornada por la torre del campanario, de piedra gris y llena de cicatrices; y la iglesia misma, blanca como un traje de novia.

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Cuando bajamos del auto, vimos que al borde del camino y debajo de un tilo, se levantaba un pequeño monumento de mármol en memoria de los caídos en las dos ultimas guerras mundiales europeas, y allí pudimos comprobar que los Lecchini habían vertido su sangre sobre los campos de batalla. Por el tipo y texto del monumento habían pertenecido al ejército italiano, que en estos paesi no había sido muy popular. Sobre todo en la 2ª Guerra Mundial, ya que muchos de los lugareños se unieron a los partigiani comandados por el mayor británico Gordon Lett que combatió a los soldados del ejército italiano, y principalmente al ejército de ocupación alemán en la Lunigiana. Estos monumentos oficiales, y otros que recuerdan a los partigiani, son muy comunes en la región, y recuerdan el difícil período que vivieron muchas regiones italianas azotadas por la ocupación tedesca. Como dato curioso, el monumento a los partigiani no está en el poblado, sino casi a un kilómetro del lugar, sobre un montículo solitario, desafiando el viento del norte. No es de mármol, y en su texto recuerda la lucha de los voluntarios internacionales y del mayor Gordon Lett.

- Porque no vamos hasta el nuevo cementerio? - me propuso Sergio, ante la ausencia de gente en las callejuelas de Arzelato. Parecía un pueblo fantasma. Algún gato que otro se calentaba al rayo del sol. “ Podemos echar un vistazo a los nombres en la tumbas. La mitad son de los Lecchini, la otra de los Benelli” –agregó sonriendo.

Emprendimos nuestros pasos hacia allí, por un camino asfaltado, lleno de castañas caídas, que como erizos de mar poblaban la negra superficie. Pateándolas, esquivándolas, llegamos a la puerta del cementerio, donde el mármol blanco de Carrara resplandecía. Allì fue donde encontramos a Carmela Lecchini, nuestra “parienta” nacida en San Pablo, Brasil.
Carmela busca el nicho de su marido bajo la atenta mirada de Sergio
- Si la memoria no me falla mis padres regresaron de San Pablo a Italia cuando yo tenía siete años. Aquí están enterrados mi madre, mi padre y mi marido –nos contaba con la voz un poco temblorosa Carmela, señalando con su bastón el nombre de su padre escrito con letras de bronce. “ Después emigré a Francia, siendo joven, y vivimos muchos años allí. Regresamos siendo ya viejos con mi marido, y ahora vengo todos los días al cementerio. Mi nieta me dice que no venga, que voy a terminar en un zanjón... pero que voy a hacer sino?... Si apenas queda gente en el pueblo. Me entretengo limpiando un poco, y arreglando las flores. Pero ya no puedo cortar la gramilla, si me agacho me mareo, y si me arrodillo ya no puedo levantarme”... se lamentaba doña Carmela, frágil como un pajarito, pero con la mirada chispeante.

- Sí abuela, no se preocupe que ya vendrá alguien a cortar el césped –le dije tratando de consolarla. “Nos quiere acompañar de vuelta al pueblo?” Le pregunté pensando que la nieta estaría preocupada por su ausencia.

- No, me voy a quedar un rato más, todavía tengo que limpiar la placa del sepulcro de mi marido... pero esta memoria me está fallando, justo ahora no la puedo encontrar... –murmuraba mientras apoyada en su bastón y con pasito lento, se volvía otra vez hasta la fila de nichos, donde las fotos de los Lecchini y Benelli, serias y adustas, la esperaban impacientes.
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Regresamos al pueblo con Sergio, y cuando comenzamos a subir la cuesta ya nos estaba esperando Nando, que seguramente había visto el coche estacionado. Luego de los saludos y presentaciones de rigor, nos divertimos con las anécdotas de nuestro pasado, y el vínculo que teníamos por el apellido. Preguntamos si habían oído hablar alguna vez de algún Lecchini que podría haber emigrado a las Américas entre 1850 y 1870, pero el único que conocían había sido uno que murió apuñalado en una reyerta, aunque no sabían si en el norte o en el sur de las Américas. Ese era el dato más preciso aportado por otra “veterana” del lugar, Carolina Giumeli Benelli, de 103 años de edad. Con la voz cascada, pero sonriente, trató de ayudarnos, pero el dato aportado no coincidía con mi bisabuelo Doménico, que se murió de viejo cuando yo tenía unos seis años.

Nando nos dijo que el sacerdote estaba en otro pueblo, asistiendo a una familia en un entierro, y que no sabía si podía venir a tiempo para atendernos. Una mala señal, por los antecedentes escuchados anteriormente sobre su negativa a abrir el archivo del registro de empadronamiento.

Junto a Nando, su esposa y Carolina Benelli de 103 años de edad.
Para ganar tiempo mientras esperábamos al cura, visitamos el antiguo cementerio junto a la iglesia, una parcela de tierra de unos 10 x 20 metros, donde se ofrecía el mismo escenario de Benellis y Lecchinis entrelazados hasta en la muerte. Luego subimos nuevamente hasta la iglesia que estaba cerrada, y admiramos el paisaje, mientras Nando nos señalaba hacia dónde estaban los otros pueblos cercanos: Rossano, Patigno, Coloretta. Fue aquì cuando Nando nos contó que había participado en la resistencia contra los alemanes, y que a pocos pasos de allì de donde estábamos, habían dado muerte a un oficial alemán.

- Esta zona sufrió mucho cuando la ocupación – agregó, mientras en su mirada perdida en las montañas, parecía revivir los años de peligros, hambre y persecución que debieron soportar hasta el día de la liberación. “Estábamos bajo la comandancia del mayor Gordon Lett, un británico que había llegado para organizarnos y sabotear las posiciones alemanas. Un oficial muy valiente. Pero también habían rusos, yugoslavos y franceses” recuerda Nando.

Ya había transcurrido mucho rato y el sacerdote no aparecía. Con Sergio decidimos darnos por vencidos ya que habíamos recibido la información de que en la biblioteca pública de Pontremoli habìa un registro microfilmado con las partidas de nacimiento de los habitantes de la región. Con un poco de suerte podíamos obtener la información que buscábamos sin necesidad de recurrir a nuestro “pariente” de la sotana, cuya actitud me despertó también algunas interrogantes, aunque claro, todo puede ser casualidad.

Regresamos con Sergio a Pontremoli por el camino más largo, descendiendo por la carretera que por sus curvas cerradas se hacía interminable y peligrosa. Quedamos con una sensación de frustración por no haber visto el registro, pero suma sumarum, creo que llegamos muy cerca del eslabón perdido de mi familia. Pienso como Sergio, que en la región de Lunigiana puede estar la respuesta. Es una cuestión de tiempo conocer de dónde partieron mis bisabuelos Rosa y Doménico. Pero lo más rescatable de este viaje fué que conocí a un cugino con el que compartimos sabrosos platos y no menos deliciosos vinos, hablamos de muchos temas relacionados entre otras cosas con la historia, la literatura y la política. Descubriendo que a pesar de tener un pasado tan diverso y no conocernos, habíamos llegado a conclusiones muy similares en algunos de esos campos. Y eso también es “territorio Lecchini”.
De todas formas todavía está por cumplirse mi deseo de entregarle a mis hijos y nietos el vínculo completo
que los amarre a ese pasado para que puedan seguir transitando el futuro.











viernes, 15 de abril de 2011

La impunidad perdida

Gustavo Inzaurralde, uno de los desaparecidos
por el Plan Cóndor.
La política es el arte de lo posible, y a veces de lo imposible. Con un diputado, Víctor Semproni, que abandonó el hemiciclo la hora de votar en el Parlamento el 19 de mayo, el Frente Amplio no logró la mayoría necesaria para lograr el resultado que anularía la ley de Caducidad. Terminó en un empate de 49-49, y la ley no se aprobó. Un duro golpe para quienes desean que se haga justicia y se conozca la verdad sobre los desaparecidos. 
Un respiro para los que creen que una ley de esa naturaleza divide, polariza y desestabiliza la sociedad. El presidente Mujica es uno de los que piensa sí. Por eso, a último momento, salió a predicar que se repensara y se modificara la ley. Dejó descolocado a muchos. Ahora estamos en un impasse, y los milicos restregándose las manos.

Los dados ya estaban echados cuando el senado uruguayo votó derogar la Ley de Caducidad con apenas un voto a favor de la mayoría  frenteamplista  - y que la Corte Interamericana de Derechos Humanos reclamaba a riesgo de abrirle un pleito al estado uruguayo. Una ley que en su momento resolvió la transición desde la dictadura militar a una democracia todavía muy endeble. En ese momento con la relación de fuerzas todavía a favor de las FFAA la sociedad civil tal vez no tenía otra alternativa, así lo creen algunos que vivieron esa transición. Pero hoy es distinto. Hoy la sociedad civil está más fuerte que nunca y los militares pasan por uno de los períodos de más desprestigio de su historia. La corrupción y los escándalos por millones de dólares que están alrededor de esos hechos denigrantes los han dejado malparados y contra las cuerdas. Ahora elevan la voz y reclaman para que el presidente José Mujica intervenga vetando la nueva ley que termina con la impunidad.
Pero las leyes están para cambiarlas y mejorarlas. Y eso ocurrió con este parlamento uruguayo donde el senado aprobó la reforma de una parte del articulado de la ley. La impunidad sobre la que estaban sentados los uniformados que violaron sistemáticamente los DDHH deja de existir y podrán ser sentados en el banquillo de los acusados.

Esa posibilidad que se abre ahora puede echar luz sobre el destino de muchos desaparecidos que hasta ahora los militares se han negado a revelar. Cuando la amenaza de pasar el resto de sus años en la cárcel, estos veteranos militares que se olvidaron de su propia ética cuando trataron a sus prisioneros, tendrán la oportunidad de salvar parte de esa dignitas, si es que les queda alguna, ayudando a revelar cuál fue el destino final de esos desaparecidos en tierras uruguayas o argentinas.
Al Frente Amplio que gobierna el país, le tocó sufrir una baja en el senado. Eleuterio Fernández Huidobro, antiguo jefe tupamaro, votó a favor de la anulación pero renunció inmediatamente a su cargo de senador porque no estaba de acuerdo con la reforma por razones políticas y jurídicas, según dijo. Fernández cree que la ley puede ser anulada por la Suprema Corte de Justicia si se llegara a ese extremo ya que para él la derogación de los artículos de la ley es inconstitucional. El hecho que dos plebiscitos realizados en el pasado hayan confirmado que una mayoría de la población apoyaba la ley, reafirma esa tesis de que el camino elegido es "un error político", según su punto de vista. Otros piensan lo contrario, y creen que la ciudadanía y las instituciones públicas están políticamente maduras para resistir las presiones de los militares, de los antiguos políticos que la promovieron como el ex-presidente Julio María Sanguinetti, o los ex-guerrilleros como  Fernández Huidobro o Marenales.

Al Plan Cóndor se les queman las últimas plumas. Los uniformados que están retirados y que participaron en el proceso lanzan ahora sus ataques verbales contra los jueces y las organizaciones de DDHH. A estas las tratan de  terroristas y a los primeros de cómplices de ellas. Otros lo hacen a través de comunicados en nombre de organizaciones fantasmas con la pretensión de atemorizar a la sociedad civil, como si tuvieran alguna posibilidad de hacer retroceder el reloj. Un golpe de estado como en el 72? Hay que preguntarse si los actuales oficiales de las FFAA están dispuestos a ser las ovejas negras del continente y quedar aislados por defender con un golpe la libertad de los antiguos torturadores. Un escenario así es prácticamente imposible. El ruido de los sables ya no atemoriza a nadie, y la libertad conseguida con tanto esfuerzo y lucha no se regala por más filo que le saquen a las bayonetas. Es hora de rendir cuentas, hay miles de personas que esperan conocer qué pasó con sus familiares desaparecidos y no hay márgenes para seguir aplazando lo que hace ya tiempo debía haberse revelado. En España el juez Baltazar Garzón está sentado ante los tribunales por pretender iniciar la investigación sobre la suerte de los desaparecidos durante la guerra civil. En Uruguay todos los que quieren saber la verdad sobre los desaparecidos durante la dictadura somos Baltazar Garzón.


viernes, 8 de abril de 2011

El carnaval en la sangre


Tiene 71 años y es un bailarín empedernido. Desde jovencito Alfredo no se perdió carnaval alguno si no fue por una causa grave,pero ha participado bailando al ritmo de los tambores y el candombe en cuanto carnaval se le cruzara en el camino. Alfredo es un optimista implacable que a puesto a prueba la paciencia de muchos miembros de su familia, entre ellas mi prima Norma, pero siempre ha salido triunfante porque es empecinado y el baile lo hace feliz. Ninguna de sus hijas, Ana Karina ni Rossana han seguido los pasos de candombe de su padre. Y entre los nietos no parecen tampoco estar muy entusiasmados, aunque la más pequeña, Angelina, tiene cualidades que pueden despertar su interés por el baile, aunque difícil saber si por el carnaval.

En todo caso Alfredo demostró en este último carnaval uruguayo lo que un apasionado de esta fiesta popular siente cuando se acerca el momento de salir a la calle junto a una comparsa, bailando durante el largo recorrido y con una rodilla hecha polvo. La lesión la recibió -nos contaba- cuando su camioneta por causa de un eje roto lo dejó varado a doscientos metros donde debía llevar unas bolsas de papas. Cargó una de las bolsas al hombro, pero antes de llegar sintió que las rodillas se le doblaban bajo el peso de la bolsa. Unas horas antes de las llamadas (*) como se denomina la fiesta que inaugura el carnaval en Uruguay. Alfredo estaba rengueando en el patio de su casa y nos mostraba las dificultades que tenía para caminar. Estaba preocupado porque el dolor podía impedirle participar en la gran fiesta de la ciudad, ya que diversos grupos de otros departamentos, entre ellos de Montevideo, estarían presentes en ese desfile. Por eso se aplicó unos ungüentos caseros y masajes en su rodilla hinchada, y se fue con sus mejores ropas carnavaleras y los zapatos blancos que guarda celosamente para estas ocasiones, un regalo de mi hermano Gustavo, y rodearse de chicas adornadas con plumas y trajes brillantes mientras los tambores resonaban a sus espaldas.

Una parrilla humeante con carnes y chorizos tentadores nos detuvieron a todos bajo el quincho de la casa y no pudimos ver el desfile directamente, aunque por la cantidad de gente que había en la calle del desfile probablemente no hubiésemos visto nada.
- Digan que son familia mía y seguro que les abren paso- nos decía ingenuamente Alfredo.
Nos quedamos bajo el humo del asado y nos deleitamos con la carne y el vino haciendo bromas sobre el "artista de la familia". De pronto alguien gritó para ver por la tv cómo el que hasta hace poco rengueaba y se quejaba del dolor, bailaba por la calle con la gracia de un experimentado bailarín.
Alfredo estaba en su salsa, y el dolor había quedado olvidado, sólo la música de los tambores y el torbellino de la danza existían en ese momento para él. Y con un gracioso gesto repartía entre el público unos pequeños papeles donde estaban imprimidos unos números de la suerte y un corto mensaje sobre sus condiciones de bailarín. Sí, Alfredo es admirable y con sus setenta abriles le ha ganado la batalla a tantas penurias que dan los años y los daños. Por eso querido amigo, que sigas alegrando la vida por las calles y las pistas de bailes muchos años más, hasta que los huesos digan basta!

(*) Las llamadas de Carnaval es una fiesta tradicional de la comunidad afro-uruguaya que se desarrolla por la calle "Isla de Flores" del Barrio Sur y Palermo de Montevideo, la cual proviene de la época colonial. Inician la semana de carnaval que se desarrolla en todos los lugares del país donde haya tambores y quien los toque.


miércoles, 6 de abril de 2011

No alcanzó con apretar los dientes

Suecia es un país donde los cursos para los más variados gustos han crecido como hongos después de un verano muy lluvioso. Las nuevas reglas permiten a los emprendedores iniciar actividades que antes eran muy restringidas o incluso estaban prohibidas para aquéllos que no tenían la capacitación exigida o la experiencia debida.
Uno de estos institutos privados que está colonizando nuevos terrenos inexplorados inició una serie de encuentros en una casa de campo para la gente con problemas de estreñimiento después de haber probado toda clase de medicamentos y ejercicios.

El resultado del método usado fue tan exitoso que de pronto todo el grupo de participantes se encontró haciendo cola frente a la escasa infraestructura que el instituto tiene en el lugar. Esto obligó a una mujer que se encontraba entre los últimos de la cola a pedir por favor que la dejaran entrar en uno de los pocos baños disponibles, pero claro, estaba ocupado. Ante la negativa de los presentes, y con los dientes apretados y unos retorcijos de barriga que la hacían lagrimear, la señora no tuvo más opción que bajarse sus prendas íntimas, agacharse y darle rienda suelta a sus intestinos ante la mirada atónita de sus compañeras/ros.

Ahora la señora ha demandado al instituto y su reclamo ha sido aceptado por la justicia sueca porque según el juez, un curso de este tipo que tiene por finalidad  ponerle fin al estreñimiento,  tiene que contar con una cantidad de baños similar al número de participantes.
Por lo tanto se espera que la damnificada sea resarcida con una suma de dinero todavía no estipulada. Sin embargo aclara la víctima de estas circunstancias que no hay suma de dinero que la compense por la vergüenza que tuvo que pasar ante los demás participantes de tan exitoso curso.

jueves, 31 de marzo de 2011

Daños colaterales

La "injerencia humanitaria" que la ONU decidió para Libia y que la OTAN hoy lidera comienza a entrar en una fase donde el desenlace es cada vez más incierto.
Así se ha echado combustible a otro conflicto bélico en el mundo cuando la intención parecía ser otra, es decir proteger la población civil de los ataques aéreos indiscriminados contra los habitantes de la ciudad Bengasi, donde empezó todo, y evitar una guerra civil.
Esta estrategia no parece ser una tarea fácil ni exenta de daños colaterales como muchos lo pronosticaban, ya que puede tener consecuencias impredecibles para Libia y la región. Por un lado porque Gadafi tiene apoyo entre una buena parte de los habitantes del país,  y el respaldo de un ejército que todavía es leal a  su líder por la simple razón que la mayoría de los oficiales pertenecen a la tribu de Gadafi. Y por otro, porque esa oposición - los rebeldes- está compuesta por grupos heterogéneos que apenas cuenta con líderes políticos de jerarquía. O de jefes militares que logren organizar debidamente a los voluntarios que no disponen ni de armas ni de entrenamiento militar para una confrontación bélica importante. Solo cuentan con el titubeante apoyo aéreo de la OTAN. Hasta ahora han logrado hacerse de algunas ciudades, pero apenas los aviones de la Alianza desaparecen del cielo vuelven a perder el terreno ganado y huyen despavoridos.

Gadafi ha sido un dictador con un perfil fuerte, exótico y controvertido, a veces payasesco y cruel con sus enemigos,  pero logró entablar acuerdos políticos con las tribus y los clanes que habían sostenido hasta ahora la estructura política y social del país*. No precisó de genocidios para tejer una resistente trama de alianzas con los líderes de esos clanes para mantenerse en el poder. Hasta que algunos de estos líderes locales decidieron rebelarse aprovechando la onda expansiva de las rebeliones de Egipto, Túnez y otros países árabes vecinos. Se habla de miles de muertos a manos de las tropas libias cuando las protestas pacíficas se iniciaron en Bengazi. Lo cual fue el motivo para la intervención internacional. Sin embargo el foreign office británico reveló hoy que sólo han perdido la vida unas 1000 personas hasta ahora en el conflicto libio.
Algunos de aquéllos líderes de las tribus y clanes  le han dado hoy la espalda a Gadafi porque después de cuarenta años quieren más participación en el poder, y más recursos económicos que el petróleo origina y que hasta ahora sólo Gadafi controlaba y repartía según su propio criterio. Durante cuatro décadas logró mantener ese equilibrio entre las tribus, y de ser acusado por instigar al terrorismo por el atentado a un avión de Pan Am que cayó en Lockerbie, Escocia, pasó a ser uno de los líderes árabes más mimados, junto a Mubarak, por Occidente. Su condición de dictador no le preocupó ni a los gobiernos de Francia, España o Italia, ni a los de EEUU en los últimos años,  a la hora de hacer negocios o acuerdos para detener el avance de Al Quaeda o la inmigración ilegal. Al contrario, le compraban el petróleo y le vendían armas, las mismas que hoy destruyen los aviones franceses o británicos. Berlusconi lo invitó a una conferencia del G20 en 2009, y el propio Gadafi recibió a muchos líderes europeos en su famosa tienda, la jaima de campo, donde habitualmente dirigía los asuntos de gobierno. El otro día en Londres el mensaje era otro: "Muamar el Gadafi y su régimen han perdido completamente su legitimidad y tendrán que rendir cuentas por sus acciones" reza el comunicado final.

Los líderes latinoamericanos por distintas razones han mostrado mayoritariamente su rechazo o sus dudas a la decisión de "injerencia humanitaria" de la OTAN en nombre de la ONU, ya que los bombardeos no han sido hasta ahora solo para neutralizar a los aviones de Gadafi como estaba previsto por la resolución 1973, sino que se han usado para bombardear las baterías o blindados gadafistas y apoyar así el avance de los rebeldes. Los aviones libios permanecen en sus hangares o están destruidos. Y esos bombardeos aliados también han causado víctimas civiles a pesar de las promesas de que no habría daños colaterales, es decir víctimas civiles. El Vaticano acaba de denunciar la muerte de 40 civiles en Trípoli.
La neutral Suecia también se ha sumado a la cruzada contra Gadafi y enviará ocho aviones de caza para vigilar las zonas de exclusión aérea aunque no atacarían posiciones terrestres o marítimas. Falta solo el visto bueno del parlamento sueco- que está descontado porque la mayoría está de acuerdo, incluso el Partido de Izquierda  votará a favor. El único que se opone es el ultraderechista Partido de los Demócratas Suecos.
Por otro lado el presidente de EEUU Barack Obama, a insinuado que su gobierno está considerando entregarle armas a los rebeldes, aunque hay información contradictoria sobre este asunto. Un desliz de la administración Obama que ahora se quiere tapar?
Una vez más la teoría de que la democracia y la libertad se pueden conquistar interviniendo desde afuera, con la excusa de que debe protegerse a la población civil u otro argumento parecido, demuestra el cinismo de las potencias occidentales cuando por un lado hacen negocios con las dictaduras y las apoyan mientras les conviene, y luego les dan la espalda y las bombardean en nombre de la libertad y de ese pueblo al que hasta hacía poco habían ignorado.

Gadafi, después de cuarenta años en el poder debería dejar vía libre a nuevas formas democráticas   de gobernar a su país. Pero deben ser lo libios los que funden esas nuevas bases políticas y de poder en consenso, y no las potencias extranjeras que si no nos equivocamos, sólo intervienen cuando el abastecimiento de esa substancia negra y espesa está amenazada, de lo contrario miran para otro lado y dejan que las empresas sigan haciendo negocios lucrativos, es decir business as usual.


* En Libia existen 32 tribus poderosas (Hay unas 140 tribus y grandes familias influyentes) con diversos clanes.

miércoles, 23 de marzo de 2011

La frontera invisible


La carretera asfaltada es una serpiente negra entre el verde de la selva y las plantaciones de caña de azúcar y banano que se extienden a ambos lados de la ruta 34 en el valle del Zenta donde está asentada la ciudad de San Ramón de la Nueva Orán en la provincia de Salta, Argentina. Un nombre sugestivo que rememora los años de la conquista española cuando Ramón Gracía de León y Pizarro la fundó allá por 1794. Casualmente Pizarro había nacido en Orán, Argelia. La ruta 34 o la ruta de "los bagayeros"  termina en el puente sobre el río Bermejo, un caudaloso y torrentoso río que en este lugar se desliza entre altos cerros de apretada vegetación. Cruzando el puente nos encontramos en territorio boliviano, en la localidad de Bermejo, una ciudad que ha crecido al impulso del comercio con el país vecino. El puente construido hace poco, une a las dos naciones y es atravesado por miles de personas cada día en ómnibus, autos y camiones que esquivan peligrosamente a ese otro grupo de personas que prefiere llevar sobre sus hombros los pesados bultos con productos de diverso tipo envueltos en fuertes telas plásticas. O los transportan en carritos de dos ruedas cuando la carga es más pesada. Todos vienen del extenso mercado en que se ha convertido la localidad de Bermejo, principalmente para los argentinos, aunque también de otras partes de Bolivia. Las crisis políticas y económicas de ambos países han tenido sus flujos y reflujos, afectando ese comercio, pero en general son los argentinos, con mayor poder adquisitivo, los que se desplazan hasta Bermejo para comprar a bajo precio ropa, zapatos, enseres de cocina, electrodomésticos, computadoras, teléfonos móbiles, televisores, etc.

Antes de llegar al puente hay dos puestos de la gendarmería argentina, donde se controla la identidad de los viajeros y sus equipajes. Una vez del lado boliviano se controla también por soldados bolivianos quiénes llegan y quiénes parten del país, un trámite que suele ser rápido y sin mayores contratiempos. Cuando estamos frente a la barrera que baja y sube un soldado se detiene frente a nosotros un pequeño autobús del cual desciende un grupo de mujeres jóvenes que están vestidas como europeas y nocomo las indígenas bolivianas.

- Prostitutas rumbo al mercado bonaerense –constata lacónicamente nuestro acompañante. Apenas a un kilómetro del puente comienza el gran mercado de mercancías que los bermejianos han construido del lado izquierdo de la avenida y que sube zigzagueando hasta el mismo centro de la población. A la derecha de la avenida y cercano al río se encuentran, bajo techos improvisados, una serie de cocinas rudimentarias donde hierven grandes ollas y donde la gente que atraviesa el río en frágiles embarcaciones acostumbra a comer. A un costado se ven grandes neumáticos negros de tractor que sirven de balsas para pasar las mercancías al otro lado del río. Esta es la forma más práctica que usan los bagayeros o contrabandistas para pasar las mercancías hacia el lado argentino, ropa y calzado entre otros, y regresan luego cargados, esta vez con productos alimenticios como harina, azúcar y aceite. El tráfico ilegal es permanente, pero cuando reina la oscuridad se torna imparable. Caravanas de autos, camionetas, colectivos y utilitarios repletos de bolsas y cajas circulan a veces hasta con luces apagadas para evitar los controles de los gendarmes, cuenta la prensa local.
Una actividad que dificilmente pueda escapar a la vista de lagente, incluso a la de los gendarmes argentinos y militares bolivianos que prefieren mirar para otro lado y concentrarse, dicen, en descubrir a los contrabandistas de drogas y armas. Sin embargo, cualquiera que observe con detención los controles descubrirá que la forma como se revisan los vehículos es bastante superficial, y si se trata de descubrir drogas la ausencia de perros entrenados en tal tarea brilla por su ausencia. Probablemente esas mafias de las drogas busquen otros caminos para introducirla a gran escala en Argentina ya que la frontera es larga, inhóspita y de difícil terreno, pero de todas formas las facilidades para contrabandear droga a pequeña escala parece contar con buenas condiciones cuando los que deben vigilar y controlar ese pasaje a plena luz del día simulan no ver el intenso tráfico de embarcaciones y los grandes neumáticos mencionados que atraviesan el río-
 - El soborno es habitual y muy redituable para los que vigilan las fronteras, nos dice nuestro acompañante.

El calor en plena tarde de marzo pega fuerte en la larga galería de puestos que forman un collar multicolor, una larga serpiente con gente adormecida por el calor. Otros con grande bolas de hoja de coca en la boca dormitan y no parecen interesados en la hipotética y escasa clientela que desfila ante sus puestos. Niñas y mujeres adultas son las que preferentemente atienden los puestos y preguntan sin mayor interés - Qué va a llevar? Una cierta antipatía se siente en la atmósfera caliente del mercado cuando los “blancos” caminan a lo largo de los puestos. Se adivina ese malestar de hombres y mujeres condenados a estar sentados en esos sitios de calor insoportable esperando que alguien “del otro lado” les compre justo a ellos alguno de los productos que ofrecen para poder salvar el día. Porque son tantos los puestos y la competencia entre ellos es tan afilada, que los márgenes de ganancia deben ser mínimos. Sin embargo esa actividad está establecida desde hace décadas y parece seguir creciendo. Recuerdo que Bermejo hace veinticinco años era un miserable mercado con apenas algunas casas de material, y los puestos eran frágiles tinglados con hierbas, carne y artículos de cocina colgados al sol y perros flacos deambulando por calles sin asfaltar. Hoy la población cuenta con casas y edificios modernos, oficinas públicas y servicios de agua corriente y electricidad. Es innegable que cierto bienestar material ha traído esta actividad comercial que fluctúa entre lo ilegal y lo legal. Nada detiene en esta frontera invisible la actividad humana de hombres y mujeres que buscan ganarse el sustento ya sea sentados en sus puestos o cruzando el peligroso río que a menudo se lleva para siempre a los más audaces que desafían la fuerza de la naturaleza.

Una vez de regreso y pasado el segundo puesto de control de la gendarmería argentina vemos un grupo de coches a la orilla de la carretera. Hombres impacientes se resguardan del sol a la sombra de los altos árboles y de las miradas de los curiosos.

- Quiénes son esos? –le pregunto a nuestro acompañante.

- Ese es el "hormiguero". Son los que esperan a los que cruzan el río en botes o que arrastran los neumáticos que vimos antes. Eluden los puestos de gendarmería sin mayores problemas y descargan sus bultos aquí. Reciben la recompensa y se vuelven por más carga, nos cuenta el guía.

A nuestro costado desfilan otra vez las plantaciones de banano y caña de azúcar, donde otros hombres tan oscuros como la tierra se desloman por un salario miserable, esperando, quizás, que la fortuna les sonría alguna vez en la vida.


martes, 8 de marzo de 2011

La tía Rosa cumple 100 años


La tía Rosa junto a su nieta Mercedes y su bisnieta Ana Clara
El 12 de diciembre pasado (ayer), en la madrugada, respiró por última vez mi tía Rosa. 102 años llegó a cumplir. Todavía lúcida pero tal vez ya algo cansada de vivir tanto se durmió sin estar agobiada por alguna enfermedad que no fuera el tiempo. Que descanses en paz, tía, y que tu bondad nos ayude a todos a ser más tolerantes y comprensivos. Como vos fuiste a lo largo de tu vida.
 
Hoy en el día de la mujer quiero rendirle homenaje a mi tía Rosa que en el próximo mes de julio cumplirá un siglo de vida. Hasta ahora es la más longeva de todos los tíos y tías de mi familia paterna y materna. La conocí de muy chico y por décadas no tuve contacto con ella. Sin embargo sabía por otros parientes de su vida en la ciudad coloniense de Rosario donde se había mudado luego que se casara muy joven. Hace unos siete años me reencontré con ella cuando por primera vez visité Rosario y su casa a las afueras de la ciudad. Allí llegó con su marido como una de las primeras pobladoras de esa zona y nunca cambió de domicilio. Rodeada de campos y una calle sin ningún servicio municipal, ya que incluso hoy día el actual intendente de esa ciudad no ha puesto iluminación en esa calle, crió a sus dos hijos, Freddy y Nelita,  con el amor y dedicación que ya había dedicado a sus hermanos menores cuando niña. Fue la segunda hija después de Ferdinando que nació un año antes en 1910. Y el patriarca Federico, su padre y mi abuelo paterno, heredero de la tradición italiana del honor y la sumisión femenina, decidió que por ser la primera niña de los once hermanos que llegarían después (dos morirían tempranamente) no iría a la escuela para ayudar a su mamá, mi abuela Luisa Margarita, a cuidar los nuevos hijos que irían naciendo en el correr de los años siguientes. Así llegaron Juan José, Maria, Ademar, Nelly, Renée, Santos, Alberico, Julio y Ruben.

No ir a la escuela significó para ella estar relegada a las tareas hogareñas en diversos lugares de la campaña uruguaya, en chacras que el abuelo Federico arrendaba y donde vivirían durantelargos períodos. Años de sacrificio para unos y otros en parcelas de tierras a veces perezosas y reacias a producir lo que se sembraba. Una vida dura, especialmente para los hijos varones que Federico había elegido para que los secundaran en las tareas más rigurosas del campo.
Nunca aprendió a bailar porque el patriarca Federico no consentía que sus hijas fueran a bailar con extraños ya que para él se trataba sólo de un “refriegue”, y no un momento de libertad y diversión para las chicas aburridas o cansadas de esa vida rutinaria en esos campos desiertos. 
Entre sus recuerdos más dolorosos está la muerte de uno de sus hermanos de apenas seis años de edad, que vio morir prácticamente en sus brazos. Un dolor que todavía le atenaza el alma cuando se toca el tema, nos dijo. Rosa finalmente se liberó de esa carga injusta a la que la sometió su padre a través del matrimonio, aunque esta nueva vida tampoco estuvo falta de sacrificios y momentos penosos. Sin embargo ha sobrevivido a todos y a todas esas pruebas. Sus ojos celestes aun conservan la picardía y la viveza de una anciana que se sobrepuso a todas las dificultades que la vida le puso por delante; su memoria a pesar de las lagunas, sigue siendo admiración de todos por los detalles que recuerda y que nosotros hemos olvidado. La tía Rosa llega a cumplir los 100 años con un optimismo envidiable. Porque aunque no fue a la escuela me cuenta Mercedes su nieta,  Rosa fue una autodidacta y casi solita aprendió a leer y escribir con el empecinamiento e inteligencia que la caracterizaba, lo que le dió la oportunidad más tarde de estudiar un curso de corte y confección y se convirtió en una modista que cosía ropa para los que en aquélla época preferían ir a la modista en vez de comprarse los vestidos de confección. Y en la casa todavía adorna el salón la máquina Singer con la que durante largas horas transformaba las telas informes en bonitas prendas especialmente para las damas y niños de la ciudad.

Actualmente vive en un hogar de ancianos muy cerca de su casa. Allí trata de caminar todo lo que puede ayudada por un andador. Con una voluntad de hierro se impone esos pasitos todos los días que le impiden anclarse al sillón donde la mayoría de los otros ancianos terminan sus días.
Cuando le pregunté si tenía muchos amigos en el hogar de ancianos me dijo sarcásticamente que no, ya que todos son unas viejas y viejos “carcamanes” amargados y con miedo a la muerte. Al despedirnos su mensaje no fue “tal vez esta sea la ultima vez que nos veamos” sino que esperaba vernos pronto y lamentaba que no pudiéramos venir a festejar su cumpleaños. Tía Rosa, gracias por darnos una lección de vida, y espero que celebres tu cumpleaños número 100 rodeada de toda esa familia que tanto te quiere y a los que tanto has amado durante estas largas décadas. A la fortuna, a pesar de ser esquiva y no sonreírte a menudo, tuviste el coraje de ganarle la pulseada aún cuando todas las apuestas estaban en tu contra.  Salud tía!

sábado, 26 de febrero de 2011

Uruguay, un país de contrastes

Playa de Valizas
Regresar a la tierra natal después de algunos años de ausencia es siempre un acontecimiento lleno de emociones. Fuera de una fugaz visita en 2008 por temas de trabajo no regresaba a Uruguay desde 2005. Encontrarse con familiares y amigos calienta el corazón cuando se comparten afectos, anécdotas y una perspectiva distinta de cómo la gente vive los problemas de la sociedad más allá de lo que los medios de prensa describen o analizan. Siempre existen puntos de vista diversos para apreciar la realidad, lo cual es una ventaja porque para quien viene de afuera le ayuda a ver con más amplitud cómo afectan a cada uno las decisiones personales propias, las del vecino o las que toman las autoridades, ya sea el gobierno o el municipio. Sin embargo, más allá de estas historias indivividuales está la realidad que vive el país, inmerso en un boom económico que ha llevado al desempleo a niveles históricos, es decir alrededor del 5 por ciento según cifras oficiales. El crecimiento de la economía es de los más dinámicos de la región y la afluencia de capital extranjero en inversiones productivas es alentador, ya que diversifica el abanico de emprendimientos ya sea para la exportación o para el propio consumo interno. Un buena mayoría de esos sectores demanda hoy una fuerza de trabajo que no está en el país. La construcción por ejemplo, está alentando a los que alguna vez se fueron a España a trabajar en ese sector a que regresen para suplir así la falta de obreros y especialistas que retrasan la realización de los proyectos.

Como en la mayoría de los casos esas cifras positivas en el empleo, las exportaciones y los índicies de producción de servicios como el turismo o los industriales como el de la pulpa de papel o los software, fuera de los tradicionales como la carne, los lácteos o los cereales, no ocultan que la sociedad uruguaya todavía mantiene una marcada diferencia entre los sectores que tienen en sus manos los recursos económicos y los que viven de sus salarios. Pero los que están aún peor ya que no gozan de ningún tipo de ingreso o derechos que estén dentro del sistema, son los habitantes de esos bolsones de miseria que se ganan la vida recogiendo basura, mendigando o haciendo "changas" esporádicas, y habitando en frágiles y miserables ranchos o casuchas que al menor soplo violento del pampero, pierden la mitad de las chapas o cartones que sirven de techo o de pared. Proponer soluciones concretas para mejorar las condiciones materiales y educativas de esa población que vive en la miseria es sin dudas uno de los desafíos más grandes que tiene delante suyo el gobierno de centro-izquierda del Frente Amplio.

Los contrastes de esta sociedad no pueden dejar de apreciarse cuando recorriendo el Este del país se puede ver cómo Punta del Este crece en altura y extensión, con el hormigón y el asfalto como protagonistas, con precios del primer mundo por metro cuadrado, mientras en otros puntos de la costa uruguaya las viviendas precarias son las que dominan, relatando de esta forma al forastero cuáles son las oportunidades que un turista tiene para disfrutar de los kilómetros y kilómetros de playa, sol y mar que ofrece este país. O bien un modesto rancho con apenas alguna comodidad en Valizas -y que puede llegar a costar 90 dólares por día, o por el mismo precio una habitación de hotel con los servicios que todo alojamiento de ese tipo ofrece. El gusto del consumidor es bien variado en este sentido y lo comprobamos cuando vemos un todo- terreno último modelo estacionado frente a un torcido rancho de madera y techo de paja. De vecino un pescador que se ha enterado de los últimos avances de la tecnología gracias a que la escuela del lugar ha instalado un sistema wifi para los alumnos que cuentan con una computadora cada uno, incluso sus dos hijos- y que despierta la esperanza de que las nuevas generaciones puedan educarse mejor y no abandonen la enseñanza ya en los primeros años de su escolaridad. Porque esa hemorragia de abandono escolar es algo que los dos gobiernos del Frente Amplio no han podido tapar. La generación NiNi (ni estudia ni trabaja) afecta de una forma muy particular a la sociedad uruguaya. Adolescentes armados protagonizan cada día hechos delictivos que los medios se encargan de pintar de todos los colores. Y los altos índices de accidentes mortales en calles y carreteras ponen las estadísticas al rojo vivo. Febrero se despide con los últimos suspiros del carnaval que ya pasó y las vacaciones escolares también llegan a su fin. Un poco más bronceados los chicos vuelven a la escuela, y queda la esperanza para quienes amamos esta tierra, que en este año escolar que se inicia se queden más niños sentados en sus pupitres -y menos en la calle empuñando un arma para asaltar al bolichero de la esquina.

sábado, 12 de febrero de 2011

Adiós Hosni

No resistió la pulseada hasta septiembre. Al final hizo las maletas y puso rumbo al balneario Sharm el Sheij, donde tiene una mansión veraniega a orillas del Mar Rojo. Si permanece allí o ya viajó con otro destino, lo sabremos en las próximas horas. En todo caso la era Mubarak ha pasado a la historia, como otras tantas dictaduras que finalmente se desmoronaron como esos castillos de arena que las olas destruyen de un solo golpe. Ahora está la expectativa si los militares cumplen con lo que prometen o es más de los mismo, esta vez con uniforme.
No hay que olvidar que la importancia de Egipto en su entorno geopolítico se ha volcado a respaldar los intereses que EEUU, la UE e Israel mantienen en la región desde hace ya años, aún a costa del aislamiento del pueblo palestino en la franja e Gaza. Y los militares eran la garantía de ese posicionamiento de Egipto en Medio Oriente. Los palestinos, entre otros pueblos, festejan el alejamiento de Mubarak, pero con la llegada de los militares al poder es difícil predecir si la frontera entre Gaza y Egipto se abrirá otra vez y el aprovisionamiento de la franja comenzará a normalizarse, evitando el transporte por los túneles construidos entre ambas fronteras y que Israel bombardea regularmente.

Mientras la gente festeja en la plaza de la Liberación una febril actividad diplomática tiene lugar a puertas cerradas y a espaldas de la gente. Esa es la forma como se cocina el futuro de Egipto después de esta llamada "revolución". Derrocar a un dictador sin que las mismas estructuras que lo sostenían desaparezcan en realidad es un cambio de escenario pero los pilares del mismo están intactos. Los cambios en la constitución y las garantías de realizar elecciones libres serán la primera muestra de que el proceso continúa en la dirección deseada.

De todas formas hay signos positivos que pueden realmente llevar a los egipcios a crear una sociedad pluralista y democrática. Todo dependerá de lo rápido que se adapten a la nueva realidad las organizaciones que condujeron la masiva movilización del pueblo,  para luego sentarse a negociar el traspaso del poder a la sociedad civil. Si las promesas se cumplen por parte de los militares, Egipto puede comenzar a recorrer un camino que lo lleve a transitar hacia una sociedad con los atributos y cualidades que hoy están en la memoria colectiva de la gente. De lo contrario será como el mito de Sísifo, el pueblo otra vez arrastrará la roca hasta la plaza de la Liberación, y quién dice, a lo mejor con ella aplastará definitivamente los últimos restos de la opresión y del antiguo régimen.

martes, 1 de febrero de 2011

La primavera egipcia


Han pasado unos pocos días desde que escribí unos párrafos sobre la crisis en Egipto (ver más abajo). En esos momentos los manifestantes todavía protestaban pacíficamente y la policía había desaparecido de la escena. Los militares vigilaban los edificios públicos y Hosni Mubarak anunciaba su retiro definitivo en septiembre. Pero a partir de allí continuó la protesta entre los que piden,ocupando todavía la plaza de la Liberación (Tahrir) la renuncia inmediata de Mubarak.
Entonces se desató una ofensiva brutal de los sectores que apoyan al presidente egipcio, donde se mezclan al parecer policías vestidos de civil y civiles, todos leales a Mubarak.
No sólo los ocupantes de la plaza están siendo víctimas de unos brutales ataques, sino también los periodistas, nacionales y extranjeros, han sido víctimas de esa violencia. Uno de ellos ha sido el periodista de la televisión sueca, Bert Sundström, quien fue víctima de un intento de homicidio que lo ha dejado gravemente herido. Lo acuchillaron por la espalda y lo golpearon en la cabeza de una forma cobarde como lo hacen las pandillas y patotas que responden al presidente con todos aquéllos que se resisten. Y los militares emplazados en el lugar hacen la vista gorda dejando la tarea sucia a esos grupos que nos recuerdan a las mafias de otros muchos lugares en el mundo, donde los que piden justicia son atropellados, arrestados y en el peor de los casos asesinados.
Con Bert Sundström coincidimos en una misión de Reporteros sin Fronteras , donde fuimos a hacer un relevamiento de la situación de los colegas colombianos amenazados por la violencia política que dejaba cada año decenas de muertos entre ellos. Bert ha sido un valiente reportero que ha cubierto decenas de conflictos en el mundo.  Siempre bien informado y con la sensibilidad para identificar las causas de la injusticias y conflictos, nos ha entregado buenos reportajes sobre la miseria y grandeza humanas.
Deseamos desde este lugar que nuestro colega Bert se recupere rápido y pueda volver otra vez a estar frente a la cámara para contarnos sobre la vida y la muerte, la desgracia y la felicidad.



En enero de 1968 ocurrió un fenómeno que recibió el nombre de la primavera de Praga, una movilización por los derechos civiles y democráticos en la antigua Checoeslovaquia que terminó trágicamente con la invasión de la ex- Unión Soviética y el fin en ese momento de los primeros intentos de romper con la hegemonía del Kremlin.
Ahora el pueblo egipcio, antes lo había hecho el tunecino, se ha levantado y reclaman reformas democráticas, económicas y políticas y el fin de la impunidad después de sufrir durante treinta años la dictadura del presidente Hosni Mubarack. Y esta primavera democrática recorre inesperadamente como un fantasma el norte de Africa y países de Medio Oriente amenazando a los dictadores y reyes de turno que empiezan  a poner las barbas en remojo. Y preocupa a los gobiernos de EEUU, Israel, UE y muchos más que ven peligrar el control que tenían sobre estos países en su afán de frenar el radicalismo islamista.


El status quo en estos países ha sido lo preferido por los gobiernos de occidente donde bastaba que los regímenes de turno combatieran el integrismo islámico y el flujo de inmigrantes ilegales para apoyarles y cerrar filas con ellos.
Ahora el principal baluarte de es política exterior se tambalea y parece tener las horas contadas, si es que las movilizaciones populares y las fuerzas políticas que están detrás logran convencer al otro importante actor, las FFAA egipcias, que tienen un proyecto serio para reemplazar a Mubarak. Porque quien puede dudar que si el caos se apodera del país los uniformados no se quedarán con los brazos cruzados ly finalmente tomen el poder y aplasten toda resistencia. Nadie sabe hoy día a ciencia cierta qué es lo que piensa la cúpula militar egipcia y lo que está dispuesta a hacer en caso que el país se hunda en el caos total. Mubarak dice que continúa hasta septiembre y deja el campo abierto a que las fuerzas políticas diriman entonces qué clase de gobierno tendrá Egipto.

Los Hermanos musulmanes, la organización política que se identifica más con el islamismo fundamentalista, y que asesinó en octubre de 1981 al presidente Anwar Sadat, han estado desde entonces sumergida y esperando su oportunidad. Ahora la tienen y son parte de los que protagonizan las demostraciones y piden cambios. Nadie los subestima aunque la mayoría opina que no tendrían mucho apoyo en una sociedad que de todas formas está secularizada en muchos aspectos de su vida social.
La pulseada parece decidirse a favor de las fuerzas civiles y democráticas que exigen elecciones libres y la retirada de Mubarak padre y el olvido definitivo a que su hijo Gamal aspire a heredar el trono del padre. Aunque muchos comienzan a dudarlo cuando las escenas de violencia y la represión en la plaza de Tahriri muestran que el régimen están dispuesto a acallar las protestas. Si ese Egipto renace como sociedad democrática, pluralista y justa, tal vez los muertos que sacrificaron sus vidas por esa causa no haya sido en vano. Y ese ejemplo sea una inspiración para el resto de la región.




jueves, 27 de enero de 2011

Antonio el rodamundos

Lo encontramos en el paseo del puerto de Alicante, junto a su bicicleta adornada con calcomanías o autoadhesivos como se llaman en otros lugares. Al acercarnos y mirarlos de cerca nos dio la pauta que eran nombres de países de distintos continentes. Sin embargo fue Antonio Bernal, así se llama la persona que atrajo nuestra atención, quién se adelantó y nos interrogó primero sobre nuestro origen al ver que nos interesábamos por su bicicleta. Una vez aclarado ese primer capítulo de presentaciones, no pudimos evitar preguntar por su máquina de dos ruedas, a la que había bautizado con el nombre de Juanita, nos dijoLa bicicleta no sólo estaba llena de calcomanías sino que llevaba sobre la parrilla una maleta de plástico duro, y en el manubrio y a los costados, unas alforjas que se veían repletas de objetos. Entonces nos explicó porqué esas calcomanías llevaban nombres de tantos diversos países, sencillamente los había recorrido a todos sobre sus dos ruedas.

Antonio tiene la doble nacionalidad española/francesa, y cuenta que nació en Montpellier, al sur de Francia Hoy día residen en Beniel, en Murcia. En medio de un desfilar de paseantes que disfrutaban de la tibia tarde alicantina de enero, nos explicó también que desde muy joven se sintió atraído por conocer el mundo, pero de esa forma particular, es decir pedaleando sobre su negro Rocinante. Hace veinte años que pedalea, y dice haber recorrido unos 40 000 kilómetros, desde Tierra del Fuego hasta Alaska, desde la China hasta Turquía, desde Italia hasta Escandinavia -y mucho más. Le llevó dos años dar la vuelta al mundo. En kilómetros es una vuelta completa alrededor de la Tierra teniendo como referencia el radio ecuatorial del planeta. Semejante empresa necesita tiempo y algo de dinero, pero Antonio cuenta con ese tiempo. Cómo se mantiene para sobrevivir no quise preguntarle, ya que no era relevante en una ocasión como esa hacerle esa pregunta, sin embargo me quedó esta cuestión dando vueltas en la cabeza.

Le pregunté cuál había sido el sitio más difícil de recorrer en esa vuelta al mundo,  y sin dudar me dijo que el desierto de Gobi, esa gran región desértica situada entre el norte de China y el sur de Mongolia. Días de intensos calores + 30C eran suplantados por noches con muchos grados bajo cero, -20C o incluso más bajas. Y no sólo la temperatura fue un problema para recorrer esa gran extensión que en tiempos pasados fue parte de la llamada Ruta de la Seda, también los frecuentes pinchazos y el miedo a perderse fueron algunos momentos dramáticos vividos por Antonio, en medio de una soledad apabullante. Sin embargo, los parches y su GPS lo sacaron de esos apuros- y su carpa que cuenta con un buen aislamiento contra temperaturas extremas.
Sin embargo en casi todos los países los peligros a los que más se expuso fueron los camiones conducidos por conductores sin mayor aprecio por los ciclistas. Más de una vez terminó en la banquina para evitar ser atropellado. Y no toda la gente tiene buenas intenciones, nos dice. En Estambul cuando recorría el famoso mercado de la ciudad, le robaron todos sus documentos y dinero. Por suerte el personal de la embajada lo ayudó con algo de contante y un nuevo pasaporte.

Ahora se dirigía a un balneario de la costa de Murcia, Águila, a pasar unos días y encontrarse con  amigos.Todavía no tenía planeado donde dirigiría sus ruedas más allá de España, o a lo mejor no quiso decirlo. En todo caso este personaje de voz suave y actitud humilde cree que ha sido lo mejor que le podía haber pasado en la vida ser un correcaminos y haber tenido la oportunidad de conocer tanta gente de distintas culturas, paisajes tan exóticos y climas tan diversos. Cuando nos despedimos observamos que frente a nosotros estaba una de esas estatuas humanas que al contrario de Antonio, están inmóviles durante horas recorriendo mentalmente el paisaje urbano y la gente que desfila frente suyo. Antonio sacó una moneda del bolsillo y nos dijo que la pondría en el recipiente donde la "estatua" acumulaba el "salario de la jornada": Nosotros le dimos un euro para que lo depositara allí y también nos deseara suerte, total, en una de esas este rodamundos a lo mejor lleva consigo la estrella de la fortuna.

domingo, 23 de enero de 2011

Viejas amistades

Vivimos una época donde comenzamos a recuperar viejas amistades a pesar de las distancias y años acumulados en nuestra contra.
 Internet y en especial Facebook, nos acercan de pronto a aquéllos vínculos que habíamos perdido. La diferencia es que el destino a veces nos hace coincidir en el espacio y en el tiempo cuando menos nos imaginamos.

Me ocurrió recientemente con Ana María, una antigua compañera de liceo y amiga de aquélla alucinante época a fines de los 60 y comienzos de los 70 en nuestra ciudad natal. La militancia política y el descubrir el mundo real, y no el que nos imaginábamos, nos quitaría la inocencia y la ingenuidad con que muchos de nosotros mirábamos al ser humano y su entorno social y político.

Por eso es emocionante contrastar esos destinos dispersos por el mundo, o arraigados todavía en la tierra natal, con aquéllas personalidades de antaño; cómo fueron construyendo, cada uno a su manera, ese espacio donde actuar, amar y luchar por las cosas que más deseamos. Y los primeros destellos los encontramos primero en ese mundo virtual de internet, como nuestro primer contacto con Ana María. Luego nos encontraríamos en Alicante, donde ella reside en forma permanente ( por ahora, subrayó) después de probar suerte en otros lugares de España.

Y no sin cierta nostalgia volvemos a los lugares comunes donde la vida nos sonreía o nos atropellaba, a recordar otras amistades y sus destinos, los hijos que llegaron al mundo y los nietos si los hay, y que comienzan a  llenarnos con nuevas alegrías y preocupaciones. Sin embargo no se ocultan tampoco las rocas que hemos tenido que empujar para abrirnos el camino que cada día tenemos que construir.

Sí, el mundo se comprime gracias a nuestras computadoras, y recuperamos viejos lazos o tejemos nuevas redes, pero generalmente tiene sabor a poco. Lo que verdaderamente sigue siendo sabroso es sentir la calidez del abrazo, una cena compartida, el chocar de las copas y compartir las ganas de seguir adelante con nuevos proyectos que se harán cenizas o saldrán adelante, pero siempre con una sonrisa abierta al mañana, sabiendo que en ese universo digital de 0:s y 1:s emergerán nuevas y viejas amistades, fugaces como meteoritos; o firmes como ese viejo roble que crece en la colina.